Economía

No caer en desesperación: BID

El presidente del BID desde 2005, Luis Alberto Moreno Mejía, tiene 55 años; es diplomático y hombre de negocios. Antes fue embajador de Colombia en Estados Unidos por siete años

CIUDAD DE MÉXICO. El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno, reconoce que la crisis afectará fuertemente al subcontinente, pero confía en que saldrá fortalecida.

- La más reciente proyección del Banco Mundial indica que América Latina va a crecer 0.3% en 2009. ¿Está viendo así de preocupantes las cosas?
-    Si algo caracteriza a esta crisis es que la velocidad del deterioro ha sobrepasado todas las expectativas. Quien lo dude no tiene más que mirar la suerte de la economía japonesa o de la estadounidense, que entraron a terreno negativo con más profundidad que lo anticipado por los más diversos expertos. En ese contexto, es claro que el crecimiento regional va a ser bajo, aunque yo todavía aspiro a que esté por encima de uno por ciento.
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-Usted ha dicho que lo sucedido encontró a la mayoría de países de América Latina y el Caribe en una situación de fortaleza relativa. ¿Sigue pensando lo mismo?
-    Sin duda. Cuando uno mira el peso de la deuda externa, la posición de reservas internacionales o el balance fiscal de la región, encuentra diferencias fundamentales con crisis pasadas. Eso no quiere decir que el coletazo de un problema que no tuvo su origen en Latinoamérica no nos vaya a afectar. La razón es que tanto las menores exportaciones, como la escasez de crédito y de inversión extranjera y la disminución de ingresos por remesas y turismo van a incidir sobre las cifras de crecimiento y el empleo.
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-¿Qué espera que venga en los próximos meses?
-Un deterioro del clima económico, tanto a nivel regional como mundial. Lamentablemente vamos a perder algo del terreno ganado en la lucha contra la pobreza, pero si los planes de choque aplicados por los diferentes países son bien ejecutados, podremos lograr que ese retroceso sea tan sólo temporal. Aceptando esa realidad, lo más importante es no caer en la desesperación ni emprender políticas equivocadas. Una de las fortalezas fundamentales de América Latina es que en la mayoría de los países el sector financiero está sólido y eso hay que preservarlo. Por ese motivo nos va a ir mejor que al resto del planeta.

-La asamblea del BID va a ser la primera gran reunión hemisférica después del estallido de la crisis. ¿Qué planteamientos espera que salgan de ahí?
-Un mensaje contundente de tranquilidad en medio de la tormenta. Pienso que los ministros de la región van a reiterar su compromiso con el buen manejo económico, así como dejar en claro que vamos a volver a la senda de crecimiento, tan pronto el clima mundial mejore. Por parte del BID, nos comprometeremos a seguir haciendo todos los esfuerzos por apoyar a la región para evitar que se pierda el progreso alcanzado en lo social y en lo económico, y para ellos estamos en continuo diálogo con todos los países miembros.

-¿Qué tan preparado está el BID para ese apoyo? ¿Qué está haciendo?
-En primer lugar, responder con rapidez. En octubre del año pasado creamos una línea de crédito para emergencias de liquidez de seis mil millones de dólares para apoyar a los países que enfrentan dificultades transitorias en acceder a los mercados de crédito internacionales debido a la turbulencia financiera. A la fecha, hemos aprobado unos mil 300 millones bajo esta línea de desembolso rápido, que busca proveer financiamiento para diversos requerimientos. Además, esperamos llegar a unos 12 mil millones de dólares en préstamos ordinarios, así como entregarle recursos a las entidades encargadas de financiar las operaciones de comercio exterior. Más que el monto de recursos, lo importante es evaluar junto con los países miembros cómo asignar mejor nuestros recursos para tener el mayor impacto posible sobre el crecimiento económico y social de la región.

- Sin embargo, hace unos días el Banco emitió un comunicado en el que informó sobre pérdidas contables de aproximadamente mil millones de dólares en su balance de 2008. ¿Qué pasó?

-Le agradezco su pregunta. Como tantas entidades del sector financiero, fuimos afectados por la crisis financiera global, la peor que el mundo ha vivido en las últimas siete décadas. Es importante anotar que éstas son pérdidas no realizadas que se deben principalmente a la caída de los precios de mercado de bonos respaldados por activos e hipotecas. Este tipo de bonos representan tan sólo 25% de la cartera de liquidez del Banco, que es cercana a 16 mil millones de dólares. Para 2008, las pérdidas totales en la cartera de inversiones del Banco sumaron mil 600 millones de dólares, que fueron contrarrestadas parcialmente por ingresos de más de 600 millones de dólares en intereses generados por dichas inversiones. La suma de las pérdidas realizadas fue sustancialmente menor, de 71 millones de dólares. Sin embargo, a pesar de esta situación más de 99% de los bonos respaldados por activos e hipotecas continúan rindiendo intereses y repagando capital, y la mayoría de dichos bonos mantienen su calificación crediticia de AAA y por lo tanto esperamos que recuperen su valor original cuando alcancen su fecha de vencimiento. Por otro lado, la posición de solidez del Banco fue ratificada por Standard & Poor’s que esta semana reiteró que nuestra calificación crediticia es AAA.

- ¿Como van a afectar esas pérdidas las operaciones del Banco?
-La verdad es que no afectarán materialmente la capacidad crediticia u operacional del BID. Por eso estamos comprometidos a incrementar nuestro financiamiento a la región.

- ¿Tiene ese saldo en rojo alguna relación con la propuesta de recapitalizar al Banco que han hecho Álvaro Uribe o Michele Bachelet?
-En absoluto. Toda solicitud para aumentar el capital del Banco se basará en las crecientes necesidades de América Latina y el Caribe. La región necesita un BID grande y fuerte para ayudar a los países del hemisferio a enfrentar sus objetivos de desarrollo a largo plazo y a protegerlos en la crisis actual, y vale la pena anotar que el BID no ha tenido ninguna recapitalización desde 1995. Adicionalmente, el tema de la recapitalización es algo que también están evaluando los otros bancos multilaterales en el contexto de las reuniones del Grupo de los 20.
-Todo esto ocurre en momentos en que el BID celebra sus 50 años. No parece ser el momento más apropiado para una celebración.

-Es indudable que el ambiente no está para fiestas. Pero si algo prueba esta crisis es que una entidad como el Banco es más vigente y necesaria que nunca y que las instituciones multilaterales son claves. Los desafíos que afronta la región exigen respuestas concertadas y comunes, en especial dado que la mayoría de los países de América Latina no tienen el margen de maniobra de las naciones desarrolladas para poner en marcha los planes contracíclicos que estamos viendo en Estados Unidos o Europa. En esa coyuntura, nuestro papel es fundamental a la hora de proveer los servicios y productos que la región necesita. Nuestra posición en esta línea es de un liderazgo claro y estamos trabajando en varios frentes.

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