Economía
'En el tianguis agarras más clientela''
Hay comerciantes que trabajan seis día a la semana en el mismo número de tianguis
GUADALAJARA, JALISCO (15/FEB/2013).- Tener un local establecido con la mercancía almacenada y horario fijo no es atractivo para David Yáñez. Él heredó la profesión de "tianguista" de su madre, quien inició el negocio hace más 30 años en los llamados mercados ambulantes de la ciudad.
Ambos tienen un colorido puesto de ropa de mujer que instalan y desinstalan a diario en el tianguis que les toque, según el día. No les molesta, ya se acostumbraron.
"Ya es tradición, a nosotros se nos hace más cómodo, nos da más oportunidad de agarrar más clientela en diferentes lugares que en uno solo".
Trabajan seis días de la semana en el mismo número de tianguis, entre ellos el del Sol y Santa Tere, pero independientemente del rumbo en que les toque establecerse a vender, hay que madrugar para estar instalándose a las seis de la mañana. "Lo tomamos como algo natural, ya no nos pesa", dice David.
Si ellos y otros tianguistas optaran por mudarse a uno de cuatro mil locales libres que existen en los 91 mercados de Guadalajara, posiblemente desaparecería buena parte de los tianguis de la ciudad, pero "encerrarse en un mercado" no es una opción para estos comerciantes que prefieren seguir itinerantes.
"Un hermano sí tuvo una tienda y sí le iba bien, pero sí me tocó ir varias veces y sí me enfadaba, aquí es de rápido: a las seis de la tarde ya estás desocupado, tienes parte del día libre", justifica David.
Es miércoles y se instala en el tianguis "Alcalde", sobre la calle Herrera y Cairo a un costado del mercado Alcalde. Es el día malo para los locatarios de allí, con todo y que se ubican en el Centro de la ciudad y suele ser muy concurrido. Pero los miércoles, con el tianguis afuera, los pasillos están libres e irónicamente, la calle está apretada con los comercios errantes.
"Siempre dicen que ya se va a acabar el tianguis pero no, crecen más. En Tlajomulco ya hay tianguis toda la semana los siete días de la semana y hay hasta nocturnos, empiezan a las cinco o seis de la tarde y hasta las 10 u 11 de la noche. Cada vez hay más gente, hay más tianguis, así es este 'bisne'", cierra el comerciante con una carcajada.
EL INFORMADOR / VIOLETA MELÉNDEZ
Ambos tienen un colorido puesto de ropa de mujer que instalan y desinstalan a diario en el tianguis que les toque, según el día. No les molesta, ya se acostumbraron.
"Ya es tradición, a nosotros se nos hace más cómodo, nos da más oportunidad de agarrar más clientela en diferentes lugares que en uno solo".
Trabajan seis días de la semana en el mismo número de tianguis, entre ellos el del Sol y Santa Tere, pero independientemente del rumbo en que les toque establecerse a vender, hay que madrugar para estar instalándose a las seis de la mañana. "Lo tomamos como algo natural, ya no nos pesa", dice David.
Si ellos y otros tianguistas optaran por mudarse a uno de cuatro mil locales libres que existen en los 91 mercados de Guadalajara, posiblemente desaparecería buena parte de los tianguis de la ciudad, pero "encerrarse en un mercado" no es una opción para estos comerciantes que prefieren seguir itinerantes.
"Un hermano sí tuvo una tienda y sí le iba bien, pero sí me tocó ir varias veces y sí me enfadaba, aquí es de rápido: a las seis de la tarde ya estás desocupado, tienes parte del día libre", justifica David.
Es miércoles y se instala en el tianguis "Alcalde", sobre la calle Herrera y Cairo a un costado del mercado Alcalde. Es el día malo para los locatarios de allí, con todo y que se ubican en el Centro de la ciudad y suele ser muy concurrido. Pero los miércoles, con el tianguis afuera, los pasillos están libres e irónicamente, la calle está apretada con los comercios errantes.
"Siempre dicen que ya se va a acabar el tianguis pero no, crecen más. En Tlajomulco ya hay tianguis toda la semana los siete días de la semana y hay hasta nocturnos, empiezan a las cinco o seis de la tarde y hasta las 10 u 11 de la noche. Cada vez hay más gente, hay más tianguis, así es este 'bisne'", cierra el comerciante con una carcajada.
EL INFORMADOR / VIOLETA MELÉNDEZ