Economía
Crisis de grandes inmobiliarias abre la puerta a empresas locales
Desarrolladoras locales podrían cubrir los huecos en el mercado que dejan estas empresas al bajar su productividad
GUADALAJARA, JALISCO (26/AGO/2013).- El efecto de la crisis financiera por la que actualmente atraviesan las compañías desarrolladoras Homex, GEO y Urbi significa oportunidad de oferta para otras empresas, explica Miguel Ángel Lares Rojas, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi) en Jalisco.
La suspensión de pagos por la que pasan esas grandes firmas, dice, no tendrá efectos mayores para la industria en el Estado, pues acaparan aproximadamente una sexta parte del mercado. La consecuencia es que esas compañías reducen su ritmo de trabajo, aunque éste es absorbido por el resto de las compañías, que aprovechan la coyuntura para acrecentar su productividad y cubrir los huecos que dejan estas tres grandes compañías.
Con él coincide el delegado local del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), Mario Macías Robles. “Hay otros nuevos jugadores que están emergiendo y consolidándose: son desarrolladoras locales que ocupan el mercado de trabajadores que ejercen su créditos de vivienda”.
“Este tema se ha estado exhibiendo desde el último año de manera más intensa, por lo tanto, el efecto que se ha generado con esta crisis el mercado ya lo asimiló. Ya se había vivido en el campo”, expone, por su parte, el presidente de Canadevi Jalisco.
A decir de Lares Rojas, al cliente tampoco le afecta ese estatus porque cuando alguien compra una vivienda, y tiene las escrituras en mano, lo que pase financieramente con la empresa ya es un asunto ajeno. Además, por las características del mismo mercado los precios de las casas de las firmas en crisis no se disparan.
“El único efecto es que la empresa reduce el número de casas que ofrece al mercado. Lo único perceptible es que puede empezar a haber más oferta de viviendas de otras empresas”.
La ruta del colapso
Las personas que adquirieron una vivienda en zonas lejanas al Centro de la ciudad comenzaron a abandonar las casas o a dejar de pagar sus créditos.
Ante la caída en la venta de casas, las empresas inmobiliarias recurrieron a fuertes créditos y esquemas de endeudamiento, que a la postre se volvieron prácticamente impagables.
Edificaron departamentos y desarrollos sustentables, que consumieron su efectivo y elevaron sus deudas.
El Gobierno federal no apoyo ningún proyecto para subsidiar la vivienda.
Decepción de inversores y analistas, que desplomó las acciones.
La suspensión de pagos por la que pasan esas grandes firmas, dice, no tendrá efectos mayores para la industria en el Estado, pues acaparan aproximadamente una sexta parte del mercado. La consecuencia es que esas compañías reducen su ritmo de trabajo, aunque éste es absorbido por el resto de las compañías, que aprovechan la coyuntura para acrecentar su productividad y cubrir los huecos que dejan estas tres grandes compañías.
Con él coincide el delegado local del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit), Mario Macías Robles. “Hay otros nuevos jugadores que están emergiendo y consolidándose: son desarrolladoras locales que ocupan el mercado de trabajadores que ejercen su créditos de vivienda”.
“Este tema se ha estado exhibiendo desde el último año de manera más intensa, por lo tanto, el efecto que se ha generado con esta crisis el mercado ya lo asimiló. Ya se había vivido en el campo”, expone, por su parte, el presidente de Canadevi Jalisco.
A decir de Lares Rojas, al cliente tampoco le afecta ese estatus porque cuando alguien compra una vivienda, y tiene las escrituras en mano, lo que pase financieramente con la empresa ya es un asunto ajeno. Además, por las características del mismo mercado los precios de las casas de las firmas en crisis no se disparan.
“El único efecto es que la empresa reduce el número de casas que ofrece al mercado. Lo único perceptible es que puede empezar a haber más oferta de viviendas de otras empresas”.
La ruta del colapso
Las personas que adquirieron una vivienda en zonas lejanas al Centro de la ciudad comenzaron a abandonar las casas o a dejar de pagar sus créditos.
Ante la caída en la venta de casas, las empresas inmobiliarias recurrieron a fuertes créditos y esquemas de endeudamiento, que a la postre se volvieron prácticamente impagables.
Edificaron departamentos y desarrollos sustentables, que consumieron su efectivo y elevaron sus deudas.
El Gobierno federal no apoyo ningún proyecto para subsidiar la vivienda.
Decepción de inversores y analistas, que desplomó las acciones.