Economía
Bancos de inversión en Medio Oriente afrontan crisis por revueltas
Actores de la banca de inversión, han visto el desplome de sus ganancias
TRÍPOLI, LIBIA (26/JUN/2011).-Para los bancos de inversión que operan en Medio Oriente, las heridas infligidas por la crisis financiera internacional todavía no se han cerrado. De hecho, se están reabriendo.
Los grandes actores de la banca de inversión, dominada por entes extranjeros, vieron sus ganancias desplomarse a 48.8 millones de dólares en los primeros tres meses del año, menos de la mitad de los 116.3 millones de dólares de 2010, según datos de Thomson Reuters, debido a los disturbios políticos que sacuden a la región.
Con una mínima actividad de operaciones, mercados en baja y el menor nivel en la historia de apetito de capital, el futuro de la mayoría de los bancos parece oscuro y escasean las nuevas ideas para superar la recesión. Su sobrevivencia está en duda.
"La pregunta es, ¿cuántos de estos bancos de inversión pueden sobrevivir a un período difícil como el que estamos viendo en la región?", dijo Anthony Mallis, director ejecutivo de Securities & Investment Co. (SICO), con sede en Bahréin.
"La banca de inversiones corre grave peligro, es un sector de alto rendimiento", afirmó.
Medio Oriente es hogar de una serie de bancos locales e internacionales que apuntan a ganancias que han disminuido significativamente en los últimos tres años.
Si bien los bancos internacionales han logrado permanecer a flote debido a sus abultados balances y a su capacidad de adaptarse al cambiante entorno comercial, los locales, con una fuerte exposición inmobiliaria y modelos comerciales estancados, han sido los más afectados.
Sin una actividad significativa en el segundo trimestre, la tendencia debería ser similar durante gran parte del año.
"Esperamos que los bancos de inversión sigan presentando una actividad tenue", auguró Alexander von Pock, director de A.T. Kearney en Dubái.
"Los actores han estado tomando medidas para reducir costos pero eso solo no bastará. Necesitarán redefinir los campos de juego e identificar las fuentes de ingreso", añadió.
Shuaa Capital, con sede en Dubái, otrora un banco importante en la región que sacó al mercado compañías como el operador portuario DP World, recientemente contabilizó pérdidas trimestrales por 7.2 millones de dólares y reducirá su fuerza de laboral en un 10 por ciento.
El banco egipcio EFG Hermes también tiene previsto disminuir las bonificaciones para reducir costos en más de un 20 por ciento.
CULPANDO AL SISTEMA
Los bancos locales no lograron innovar en los últimos años y se han quedado esperando ofertas públicas de acciones (OPIs) o que el mercado se recupere. En el pasado, también dependieron únicamente de transacciones de capital privado como fuente de ingresos.
El valor de las OPI en Medio Oriente se desplomaron un 95 por ciento a 21.7 millones de dólares, su nivel más bajo del primer trimestre en cinco años, dijo Ernst & Young en un reciente informe, y muestra pocas señales de revertir el rumbo en un futuro cercano.
A la espera de una recuperación en las OPI, muchos bancos regionales no capitalizaron oportunidades como el mercado de ingreso fijo, un espacio en el que las instituciones financieras internacionales se han afianzado sólidamente.
"Los actores regionales carecen de los conocimientos en asesoría, fusiones y adquisiciones, bonos y mercados sukuk que serán necesarios", aseveró Jarmo Kotilaine, economista en jefe de National Commercial Bank en Riad.
Para sobrevivir, los bancos locales han cambiado rápidamente de estrategia.
"Lo que tal vez necesitamos son actores que puedan pensar de forma innovadora e idear modelos diferentes y más sustentables", señaló Mallis de SICO.
Al mismo tiempo, algunos actores extranjeros también están considerando reducir costos. El banco británico Barclays Plc. planea trasladar sus oficinas centrales de Africa en Dubái de vuelta a Johannesburgo, dejando a más de 120 empleados con la opción de reubicarse o abandonar la institución.
"Lo que definitivamente vemos es que las condiciones que conducirían a la consolidación en el sector se están dando. Vemos situaciones de bancos que han analizado oportunidades de fusionarse con otras entidades", comentó Von Pock.
La consolidación también podría darse, pero en la región es más fácil hablar que concretar ideas.
Las fusiones no son simples en esta parte del mundo, dado que la gerencia a menudo no está dispuesta a ceder el control. Además, la transparencia y condiciones de divulgación corporativa no van a la par de los estándares internacionales.
Los grandes actores de la banca de inversión, dominada por entes extranjeros, vieron sus ganancias desplomarse a 48.8 millones de dólares en los primeros tres meses del año, menos de la mitad de los 116.3 millones de dólares de 2010, según datos de Thomson Reuters, debido a los disturbios políticos que sacuden a la región.
Con una mínima actividad de operaciones, mercados en baja y el menor nivel en la historia de apetito de capital, el futuro de la mayoría de los bancos parece oscuro y escasean las nuevas ideas para superar la recesión. Su sobrevivencia está en duda.
"La pregunta es, ¿cuántos de estos bancos de inversión pueden sobrevivir a un período difícil como el que estamos viendo en la región?", dijo Anthony Mallis, director ejecutivo de Securities & Investment Co. (SICO), con sede en Bahréin.
"La banca de inversiones corre grave peligro, es un sector de alto rendimiento", afirmó.
Medio Oriente es hogar de una serie de bancos locales e internacionales que apuntan a ganancias que han disminuido significativamente en los últimos tres años.
Si bien los bancos internacionales han logrado permanecer a flote debido a sus abultados balances y a su capacidad de adaptarse al cambiante entorno comercial, los locales, con una fuerte exposición inmobiliaria y modelos comerciales estancados, han sido los más afectados.
Sin una actividad significativa en el segundo trimestre, la tendencia debería ser similar durante gran parte del año.
"Esperamos que los bancos de inversión sigan presentando una actividad tenue", auguró Alexander von Pock, director de A.T. Kearney en Dubái.
"Los actores han estado tomando medidas para reducir costos pero eso solo no bastará. Necesitarán redefinir los campos de juego e identificar las fuentes de ingreso", añadió.
Shuaa Capital, con sede en Dubái, otrora un banco importante en la región que sacó al mercado compañías como el operador portuario DP World, recientemente contabilizó pérdidas trimestrales por 7.2 millones de dólares y reducirá su fuerza de laboral en un 10 por ciento.
El banco egipcio EFG Hermes también tiene previsto disminuir las bonificaciones para reducir costos en más de un 20 por ciento.
CULPANDO AL SISTEMA
Los bancos locales no lograron innovar en los últimos años y se han quedado esperando ofertas públicas de acciones (OPIs) o que el mercado se recupere. En el pasado, también dependieron únicamente de transacciones de capital privado como fuente de ingresos.
El valor de las OPI en Medio Oriente se desplomaron un 95 por ciento a 21.7 millones de dólares, su nivel más bajo del primer trimestre en cinco años, dijo Ernst & Young en un reciente informe, y muestra pocas señales de revertir el rumbo en un futuro cercano.
A la espera de una recuperación en las OPI, muchos bancos regionales no capitalizaron oportunidades como el mercado de ingreso fijo, un espacio en el que las instituciones financieras internacionales se han afianzado sólidamente.
"Los actores regionales carecen de los conocimientos en asesoría, fusiones y adquisiciones, bonos y mercados sukuk que serán necesarios", aseveró Jarmo Kotilaine, economista en jefe de National Commercial Bank en Riad.
Para sobrevivir, los bancos locales han cambiado rápidamente de estrategia.
"Lo que tal vez necesitamos son actores que puedan pensar de forma innovadora e idear modelos diferentes y más sustentables", señaló Mallis de SICO.
Al mismo tiempo, algunos actores extranjeros también están considerando reducir costos. El banco británico Barclays Plc. planea trasladar sus oficinas centrales de Africa en Dubái de vuelta a Johannesburgo, dejando a más de 120 empleados con la opción de reubicarse o abandonar la institución.
"Lo que definitivamente vemos es que las condiciones que conducirían a la consolidación en el sector se están dando. Vemos situaciones de bancos que han analizado oportunidades de fusionarse con otras entidades", comentó Von Pock.
La consolidación también podría darse, pero en la región es más fácil hablar que concretar ideas.
Las fusiones no son simples en esta parte del mundo, dado que la gerencia a menudo no está dispuesta a ceder el control. Además, la transparencia y condiciones de divulgación corporativa no van a la par de los estándares internacionales.