Economía
Arranca el debate sobre transformación del sistema financiero de EU
Expertos opinan que las transformaciones alteren la forma en que se conducen los negocios en Wall Street
NUEVA YORK, EU (16/MAY/2010). - Legisladores, funcionarios federales y ejecutivos del sistema bancario de Estados Unidos iniciaron en días recientes un debate que podría transformar por completo la manera en que operan las instituciones financieras del país.
Algunos analistas, sin embargo, dudan de que este esfuerzo altere la manera en que Wall Street –epítome del sistema bancario de Estados Unidos– conduce sus negocios.
A principios de mes, la Comisión de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) demandó civilmente al banco de inversión Goldman Sachs por defraudar a sus propios clientes al venderles instrumentos de inversión destinados a colapsar.
El gobierno federal alega que Goldman Sachs –considerada la institución más rentable en la historia de Wall Street– vendió instrumentos de inversión a clientes contra los que luego apostó y de los que ganó miles de millones de dólares.
Días más tarde, el Senado de Estados Unidos interrogó durante diez horas a ejecutivos de Goldman Sachs en busca de una explicación.
Para los banqueros, las prácticas en cuestión no eran ilegales, tampoco eran ajenas al comportamiento estándar de la industria y, según sus declaraciones, ni siquiera representaban un conflicto de interés.
Días más tarde de abierta esa primera investigación, el diario The Wall Street Journal publicó que fiscales federales habían iniciado pesquisas sobre la legalidad de varios instrumentos de los bancos JP Morgan Chase, Citigroup, Deutsche Bank y UBS.
Asimismo, el jueves pasado el periódico The New York Times indicó que el procurador general de Nueva York investigaba a todas las instituciones ya contempladas por el gobierno federal además de los bancos de inversión Credit Suisse Group y Merrill Lynch.
La ola de indagatorias sobre Wall Street inició de nuevo el debate sobre la necesidad de aumentar los controles y regulaciones de parte del gobierno al sistema financiero, esfuerzo que encabeza el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Para algunos analistas, el gobierno federal debe evitar que las ansias de utilidades de muchas instituciones de Wall Street pongan en riesgo una vez más a la economía global.
Wall Street 'lastimó prácticamente todos los sectores de nuestra economía', expresó Obama en un discurso ofrecido ante banqueros, en el que solicitaba su apoyo para reformar las leyes que regulan al sector.
Por su parte, el ex procurador general de Nueva York, Eliot Spitzer, ha indicado que las instituciones financieras y sus prácticas no ofrecen ningún valor a la sociedad y que se limitan a hacer apuestas que ponen en riesgo la salud de la economía mundial.
Pese a que el sistema financiero de Estados Unidos atraviesa por una de sus peores crisis de credibilidad, muchos observadores opinan que la indignación de los políticos y el público apenas cambiará las prácticas con que operan las instituciones del sector.
Hasta el momento, autoridades federales han enjuiciado apenas a dos ejecutivos de Wall Street como responsables parciales de la recesión –ex empleados del hoy extinto banco de inversión Bear Stearns– y ambos fueron encontrados inocentes.
Asimismo, observadores indican que será muy difícil probar que instituciones financieras defraudaron a inversionistas o que cometieron algún ilícito.
'¿Pasarán algunas de estas averiguaciones la etapa de las investigaciones y conducirán a acusaciones?', cuestionó hace un par de días Ashby Jones, autor de Law Blog, parte de The Wall Street Journal.
Los propios accionistas de los bancos han rechazado la noción de que Wall Street pudiera ser transformado.
Los valores accionarios de las empresas de este sector no han reflejado la menor preocupación de que el negocio, tal como es ahora, pudiera cambiar.
Algunos analistas, sin embargo, dudan de que este esfuerzo altere la manera en que Wall Street –epítome del sistema bancario de Estados Unidos– conduce sus negocios.
A principios de mes, la Comisión de Valores (SEC, por sus siglas en inglés) demandó civilmente al banco de inversión Goldman Sachs por defraudar a sus propios clientes al venderles instrumentos de inversión destinados a colapsar.
El gobierno federal alega que Goldman Sachs –considerada la institución más rentable en la historia de Wall Street– vendió instrumentos de inversión a clientes contra los que luego apostó y de los que ganó miles de millones de dólares.
Días más tarde, el Senado de Estados Unidos interrogó durante diez horas a ejecutivos de Goldman Sachs en busca de una explicación.
Para los banqueros, las prácticas en cuestión no eran ilegales, tampoco eran ajenas al comportamiento estándar de la industria y, según sus declaraciones, ni siquiera representaban un conflicto de interés.
Días más tarde de abierta esa primera investigación, el diario The Wall Street Journal publicó que fiscales federales habían iniciado pesquisas sobre la legalidad de varios instrumentos de los bancos JP Morgan Chase, Citigroup, Deutsche Bank y UBS.
Asimismo, el jueves pasado el periódico The New York Times indicó que el procurador general de Nueva York investigaba a todas las instituciones ya contempladas por el gobierno federal además de los bancos de inversión Credit Suisse Group y Merrill Lynch.
La ola de indagatorias sobre Wall Street inició de nuevo el debate sobre la necesidad de aumentar los controles y regulaciones de parte del gobierno al sistema financiero, esfuerzo que encabeza el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Para algunos analistas, el gobierno federal debe evitar que las ansias de utilidades de muchas instituciones de Wall Street pongan en riesgo una vez más a la economía global.
Wall Street 'lastimó prácticamente todos los sectores de nuestra economía', expresó Obama en un discurso ofrecido ante banqueros, en el que solicitaba su apoyo para reformar las leyes que regulan al sector.
Por su parte, el ex procurador general de Nueva York, Eliot Spitzer, ha indicado que las instituciones financieras y sus prácticas no ofrecen ningún valor a la sociedad y que se limitan a hacer apuestas que ponen en riesgo la salud de la economía mundial.
Pese a que el sistema financiero de Estados Unidos atraviesa por una de sus peores crisis de credibilidad, muchos observadores opinan que la indignación de los políticos y el público apenas cambiará las prácticas con que operan las instituciones del sector.
Hasta el momento, autoridades federales han enjuiciado apenas a dos ejecutivos de Wall Street como responsables parciales de la recesión –ex empleados del hoy extinto banco de inversión Bear Stearns– y ambos fueron encontrados inocentes.
Asimismo, observadores indican que será muy difícil probar que instituciones financieras defraudaron a inversionistas o que cometieron algún ilícito.
'¿Pasarán algunas de estas averiguaciones la etapa de las investigaciones y conducirán a acusaciones?', cuestionó hace un par de días Ashby Jones, autor de Law Blog, parte de The Wall Street Journal.
Los propios accionistas de los bancos han rechazado la noción de que Wall Street pudiera ser transformado.
Los valores accionarios de las empresas de este sector no han reflejado la menor preocupación de que el negocio, tal como es ahora, pudiera cambiar.