Economía

Alimentación en un sistema inteligente y sustentable

Hoy dependemos de una red global de productores agrícolas

Hace tiempo la gente simplemente confiaba en sus agricultores locales. Hoy dependemos de una red global de productores agrícolas, empresas pesqueras, frigoríficos, compañías de logística, fabricantes, minoristas y organismos del Gobierno y la industria.

A medida que el mundo se hace más pequeño y “plano”, los países que alguna vez parecían distantes ahora son fuentes primarias de nuestro abastecimiento alimentario. Muchos de esos países carecen de normas coherentes de calidad, proceso y rendición de cuentas. Además, este sistema complejo impacta y es impactado por otros sistemas globales, desde la energía y el clima hasta la atención de la salud y el comercio.

El resultado: una gama completa de ineficiencias que surgen por problemas de escasez, seguridad, sustentabilidad y costos. Y una oportunidad para que nuestro sistema de alimentos se vuelva mucho más inteligente.

Debemos asegurarnos que nuestro sistema de alimentos sea seguro. Solamente en Estados Unidos se registran 76 millones de casos de enfermedades transmitidas por los alimentos al año. Las importaciones representan casi 60% de las frutas y los vegetales que consumen los estadounidenses, y 75% de los frutos de mar. No obstante, sólo 1% de esos alimentos son inspeccionados antes de ingresar a su territorio.

Necesitamos que dicho sistema tenga un costo accesible. Las empresas de productos de consumo y minoristas pierden 40 mil millones de dólares por año, o 3.5% de sus ventas, debido a ineficiencias en la cadena de suministro. Y el verdadero costo de la producción de alimentos no siempre puede captarse en términos monetarios. Hace 60 años podíamos crear una caloría de alimentos con menos de la mitad de una caloría de combustible fósil. Hoy, para producir una sola caloría de los alimentos modernos de supermercado se requieren 10 calorías de combustible fósil.

Y tenemos que hacerlo más sustentable y eficiente. El aumento en los costos de combustible dificulta cada vez más el hacer llegar alimentos suficientes a las poblaciones que dependen de productores distantes. Al mismo tiempo, 30% de los alimentos comprados en las naciones desarrolladas termina en la basura.

Afortunadamente, tenemos la posibilidad de contar con un sistema global de alimentos más conectado, más instrumentado y dotado de mayor inteligencia. Por ejemplo, IBM está ayudando al proveedor de alimentos más grande de Noruega a utilizar la tecnología RFID para rastrear la carne y los productos avícolas de la granja hasta el estante del supermercado, pasando por toda la cadena de suministro.

También se colabora con algunos de los minoristas y fabricantes líderes mundiales para crear soluciones de software que puedan integrar con más eficiencia la demanda de los productos y las reposiciones de suministros, que ayuden a reducir sustancialmente el tiempo, los costos y las situaciones de desperdicio y desabastecimiento.

Y en respuesta a la crisis del hambre mundial, los científicos de IBM están ayudando a desarrollar cepas más fuertes de arroz que podrían producir cultivos más grandes y con rendimientos más nutritivos.

Un sistema de alimentos más inteligente significa visibilidad extremo a extremo en toda la cadena global de suministro. Para que los recursos escasos puedan ser administrados en forma más racional. Para que la gente pueda tener más confianza en la calidad de los alimentos. Para que el mundo pueda poner comidas saludables sobre la mesa.

Hugo Santana/ presidente y director general de IBM México


En cifras

• En los países con alto ingreso económico los agricultores representan únicamente 6% de la fuerza laboral total, mientras en los países de bajos ingresos representan cerca de 60% de todos los trabajadores.

• En un país desarrollado, el consumo promedio por persona es el doble de granos, el doble de pescado y el triple de carne; se gasta nueve veces más papel y 11 veces más gasolina que en un país no desarrollado.

• Se estima que de 70% del agua destinada para uso agrícola a nivel mundial sólo 40% llega eficientemente a la cosecha, mientras que el 60% restante se pierde.

• En México, la mayor pérdida de superficie forestal debido a los incendios la registraron Oaxaca, con 33%; Durango, con 16.5%, y Guerrero, con 12.4 por ciento.

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