Deportes
Los voluntarios
Es indispensable que ya empecemos a trabajar en todas las demás áreas en que se involucra toda la población
GUADALAJARA, JALISCO.- Es indispensable que ya empecemos a trabajar en todas las demás áreas en que se involucra toda la población. Especialmente en las actividades que desempeñan los voluntarios.
De hecho es la fuerza laboral más importante que ya debemos de estar organizando.
Sin ella los costos operativos serían inalcanzables.
A la par que se construye la Villa Panamericana, debemos de construir la participación voluntaria. Y esto implica organizarnos en forma orquestada.
Es un orgullo para Jalisco ser sede Panamericana, y nos gusta hacer las cosas lo mejor posible, ya lo hemos demostrado en unos centroamericanos y en dos ocasiones en los mundiales de futbol.
Ciertamente no es una tarea que se debe de echar a cuestas el mismo gobierno, ni necesariamente el comité organizador. Pueden sumarse muchas voluntades con un plan conjunto. Pues se van a necesitar miles de valientes tapatíos.
Se requiere gente bien preparada, con manejo adecuado del trato humano, conocimiento de idiomas y desde luego cariño y preparación sobre los deportes y el movimiento de los Panamericanos. Y este reclutamiento y capacitación toma tiempo.
Es tiempo ya de que la sociedad civil comience su gran tarea.
Que se esparza por todos los hogares este espíritu, que ya se
encuentra entre nosotros.
Son las universidades, las escuelas preparatorias, los clubes deportivos y las asociaciones civiles, las que deben comenzar a formar sus propios cuadros de voluntarios para aportar su contingente, para este magno evento.
El tiempo ya lo tenemos encima.
Los aspirantes a voluntarios ya deben estar sintiendo el compromiso, el deseo de apoyar, de ayudar, de entregarse a las miles de actividades que surgen en esta compleja tarea deportiva, desde la recepción en los aeropuertos, las diversas sedes, la sala de prensa, la villa de atletas, en las calles de la ciudad y en fin en cumplir con todas las tareas que se requieren, para que luzca la calidad humana y el cuidado de todos los detalles técnicos y profesionales indispensables.
Tan sólo me quiero imaginar la fiesta de inauguración, todo el despliegue de creatividad y espectáculo que seguramente haremos.
Y en medio de todo ello, estarán los voluntarios.
Trabajando incansablemente para que todo salga bien.
Vale la pena comenzar.
Por Guillermo Dellamary
De hecho es la fuerza laboral más importante que ya debemos de estar organizando.
Sin ella los costos operativos serían inalcanzables.
A la par que se construye la Villa Panamericana, debemos de construir la participación voluntaria. Y esto implica organizarnos en forma orquestada.
Es un orgullo para Jalisco ser sede Panamericana, y nos gusta hacer las cosas lo mejor posible, ya lo hemos demostrado en unos centroamericanos y en dos ocasiones en los mundiales de futbol.
Ciertamente no es una tarea que se debe de echar a cuestas el mismo gobierno, ni necesariamente el comité organizador. Pueden sumarse muchas voluntades con un plan conjunto. Pues se van a necesitar miles de valientes tapatíos.
Se requiere gente bien preparada, con manejo adecuado del trato humano, conocimiento de idiomas y desde luego cariño y preparación sobre los deportes y el movimiento de los Panamericanos. Y este reclutamiento y capacitación toma tiempo.
Es tiempo ya de que la sociedad civil comience su gran tarea.
Que se esparza por todos los hogares este espíritu, que ya se
encuentra entre nosotros.
Son las universidades, las escuelas preparatorias, los clubes deportivos y las asociaciones civiles, las que deben comenzar a formar sus propios cuadros de voluntarios para aportar su contingente, para este magno evento.
El tiempo ya lo tenemos encima.
Los aspirantes a voluntarios ya deben estar sintiendo el compromiso, el deseo de apoyar, de ayudar, de entregarse a las miles de actividades que surgen en esta compleja tarea deportiva, desde la recepción en los aeropuertos, las diversas sedes, la sala de prensa, la villa de atletas, en las calles de la ciudad y en fin en cumplir con todas las tareas que se requieren, para que luzca la calidad humana y el cuidado de todos los detalles técnicos y profesionales indispensables.
Tan sólo me quiero imaginar la fiesta de inauguración, todo el despliegue de creatividad y espectáculo que seguramente haremos.
Y en medio de todo ello, estarán los voluntarios.
Trabajando incansablemente para que todo salga bien.
Vale la pena comenzar.
Por Guillermo Dellamary