Deportes

Harán desfile para inaugurar el Fan Fest

Hoy a las 17:00 horas desfilarán caballos desde Palacio de Gobierno hasta el corredor cultural, instalado en Avenida Chapultepec

GUADALAJARA, JALISCO (16/OCT/2011).- Para darles una cálida bienvenida a las delegaciones de los 42 países que participan en los Juegos Panamericanos, la Secretaría de Turismo del Estado soltará globos con los colores de las banderas de cada país, a partir de mañana y hasta que concluya la justa deportiva.

Con esto se inaugura formalmente el Fan Fest, un corredor cultural instalado en esta avenida, que desde el jueves pasado arrancó con stands de la cultura, el folclor y la gastronomía de América Latina, y con una pantalla gigante en la que se transmiten las actividades más importantes de la Justa Deportiva.

Símbolo de agradecimiento

A las 17:00 horas habrá un desfile de caballos que saldrán de Palacio de Gobierno y avanzará por Alcalde, Juárez, Tolsá, Niños Héroes, hasta llegar a Avenida Chapultepec, donde ya habrá iniciado el acto inaugural a cargo del secretario de Turismo, Aurelio López Rocha. En ese momento se soltarán tres mil 500 globos verdes, blancos y rojos, con la idea de que en el cielo se “dibuje” la bandera de México.

“Posteriormente lanzaremos globos de los colores de otros dos países.

Y así iremos lanzando globos cada día, de dos o tres países, para expresarle a todos los visitantes nuestro respeto y un ambiente de hospitalidad”, señala María Plasencia, directora de Grandes Eventos de Turismo de Jalisco.

Por su parte, López Rocha comenta que el objetivo de lanzar los globos es agradecer de manera simbólica a todos los países presentes, “y enviarles el mensaje de que además de competir en una justa deportiva, somos países hermanos”.

Fiesta diaria

Chapu estará colmada

Jalisco Fan Fest comenzó el 13 de octubre y permanece hasta el 30 de octubre en un horario de 12:00 a 23:00 horas en avenida Chapultepec, desde su cruce con La Paz hasta Niños Héroes.

La caminata
Pelota vasca o nada


La pelota vasca es el deporte al que nadie aquí iría nunca, pero al que la mayoría va a ir. Aquí es la cola, en un pasillo del sureste de plaza Patria. Una cola larga, de apenas 110 personas que deben esperar –y todas se dan cuenta como a la mitad—240 minutos, para llegar a la meta. La meta es la taquilla de la “Fiesta de América”.

Contados uno por uno, son 92 adultos, nueve menores de diez años, siete adolescentes y dos bebés de carriola, menos los que fueron al baño, más los que se sumarán al rato.

Una minoría compró sus entradas por Internet. Para estos, el coraje es panamericano. Héctor Fonseca está en el equipo del ciberconsumo decepcionado. Llegó de Mezquitán Country a las 10, nomás para imprimir boletos, a las 14:03. La competencia de gimnasia que su hija lo obligará a ver comienza a las 16:00 al otro lado de la ciudad, en la unidad López Mateos. “Decía que los compráramos por Internet por comodidad…. Pura madre”.

Le fue bien gimnasia. En una lista que las vendedoras de la trasnacional de boletos han hecho el favor de circular, se advierte que “están agot (así dice)” los espectáculos deportivos que tienen “puntito azul”, el eufemismo para no decir todos. Todos, menos futbol femenil: “Ya casi no hay”, se lee en el inventario; béisbol: “poquitos”; hockey, badminton y lucha femenil “algunos”, y, por supuesto, la muy impopular pelota vasca, que según la web se juega mucho en el norte de España.

Pero estamos en el norte de Guadalajara y la fila sigue inmóvil, a las 14:25. Ahora los niños practican box contra los escaparates de las tiendas contiguas. Los que podrían ser sus hermanos mayores programan por vigésima novena vez “Baby”, de Justin Bieber. Sus progenitores voltean al cielo, indiferentes. Y las que están en edad de ser madres envían vertiginosos mensajes por el celular. “Esto está de la chin”, “Me debes la fila del clásico”, “Desayunen”, “Te dije que vinieras tú”…

Brenda Mares no manda mensajes. Ella dice “no”. Cada tanto mira su reloj y menea la cabeza: “No”. Se asoma a la fila y la vuelve a menear: “No”. Mira los berrinches infantiles y otra vez: “No”. “¡No es posible!”, suelta, por fin: “Ayer me cerraron la taquilla en las narices (‘No’)”.

Menos negativa, una anciana gorda y dicharachea, recién llegada de Nayarit, se burla de su condición, cuando mira la fila que le espera: “Voy a traerme un banquito; ay me lo empujan y ay nos vemos en la noche”. Son las 15:23. Un bebé come galletas, una tras otra a bordo de su carriola. Los niños se arrastran sin recato. Sin recato, sus padres les tiran pellizcos. Llegaron las abuelas a reemplazar a las madres, que yacen sin zapatos. Justin Bieber calla ¡Por fin!

Por suerte quedan algunas entradas para pelota vasca.

“¿Pelota vasca? ¿Y eso qué es?” pregunta la vieja nayarita, a las 17:00, cuando llegó a la taquilla. “Es el frontón de los alemanes”, sale una voz de la fila. “Para ver frontón me voy a mi rancho… deme cuatro”.

“¿Pelota vasca? ¿Y eso
qué es?” pregunta la vieja nayarita, a las 17:00, cuando llegó a la taquilla. “Es el frontón de los alemanes”, sale una voz de la fila. “Para ver frontón me voy a mi rancho… deme cuatro”.

Vanesa Robles

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