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El más joven Lamadrid está listo para el oro

Estudiante y deportista tapatío, integrante de una familia de esquiadores, competirá con su hermano en las pruebas panamericanas de slalom

GUADALAJARA, JALISCO (27/SEP/2011).- Su papá lo echaba al agua a la fuerza. Apenas tenía tres años y en lugar de jugar, como lo hacen todos los niños a esa edad, Álvaro ya estaba arriba de una tabla de esquí acuático.

Una cosa le pedía a su padre: no esquiar. No era algo que le gustara; al contrario. Pasó el tiempo y, cuando tenía cinco años de edad, su petición se convirtió en una aclaración: “No vuelvo a esquiar”.

Pese a que dicen que los decretos son escuchados por el universo y éste conspira en ese tenor, para Álvaro Lamadrid Hernández la cosa fue al revés. Actualmente es uno de los mejores representantes de esquí acuático en el país, con altas posibilidades de destacar en los XVI Juegos Panamericanos Guadalajara 2011.

Infancia es destino. Los primeros años de la vida de Álvaro, un joven atleta que ahora cursa los 22 años de edad, fueron decisivos en su trayectoria dentro del esquí acuático. Viene de una familia de deportistas. Sus hermanos, Alejandro y Carlos, mayores que él, también son representantes tapatíos de la misma disciplina. Su padre es Carlos Lamadrid, actual presidente de la Asociación de Esquí Acuático en Jalisco.

Álvaro cursaba apenas el sexto de primaria cuando sus padres lo enviaron a Florida por un año, para recibir un entrenamiento completo en su deporte. Lo mismo hizo cuando tenía cerca de 15 años, con el objetivo de ir mejorando la técnica, lo que le abrió las puertas de muchos torneos locales y nacionales.

A los 16 años, Álvaro ya “lidiaba” con ser el número 2 del ranking mundial en esquí acuático.

Aunque, en su mayoría, todo el camino de su trayectoria ha sido bueno, también ha sufrido de lesiones físicas fuertes; la más importante, una dislocación de cadera, durante un accidente en entrenamiento, lo que lo llevó a una fuerte etapa de rehabilitación.

Entre sus principales logros están el oro en el torneo Latinoamericano de Colombia 2010 y en Torneo Panamericano Sub 21, en el mismo año, así como plata en Campeonato Latinoamericano de Slalom, entre otros, y segundos y terceros lugares en ciertas competencias.

Su amor por el esquí acuático es compartido con dos cosas más: su carrera de Comercio Internacional en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y su vida social, en donde se incluye su novia Ale, con la que pasa la mayoría de sus ratos libres, haciendo cosas tan simples como ir al cine.

“El esquí es un ‘hobbie’ para mí, así que me gustaría tener un negocio propio después de terminar mi carrera”, cuenta; “a nivel competencia, una persona tiene hasta los 28 años más o menos para participar; ya después se hace por el gusto”.

El esquí acuático es un deporte costoso. Álvaro recibe una beca estatal, pero los principales gastos corren a cargo de su familia. Lo que le dan en un mes de la beca apenas alcanza para una semana de entrenamiento. El mayor gasto se va en renovar el equipo del deportista, el uso de gasolina para las lanchas, los esquís y mantenimiento en general.

No tiene un entrenador asignado, pero entre sus hermanos, su padre y algunos amigos del extranjero, que también son esquiadores, lo apoyan en cuestiones técnicas, para perfeccionar su trabajo.

“Me veo dentro de los Juegos”


Un día común de Álvaro consiste en entrenar unas horas en Boca Laguna, donde practica desde hace un par de años, acudir a la escuela y un par de horas en el gimnasio, donde realiza ejercicios diversos. Sus noches las reparte entre sus amigos y su novia, con quien lleva un año y medio.

Están en puerta varios retos para el joven tapatío. Torneos en Rusia, Florida, y Alabama, pero también el torneo nacional de esquí, que se llevará a cabo próximamente en Guadalajara.

“Llevo entrenando como seis días a la semana desde enero, los torneos a los que voy a ir próximamente me servirán para mejorar mis marcas y asegurar el lugar en los Panamericanos”.

Ya consiguió ese sitio y aparece en las listas oficiales de seleccionados mexicanos. Si se le pregunta cuántas posibilidades tiene de obtener medalla en los Juegos Panamericanos, Álvaro responde tajante: “Tengo todas las posibilidades. Yo no quiero participar por participar: quiero competir y llevarme medallas”.

Su hermano Carlos Lamadrid también fue escogido para el equipo mexicano y los dos competirán en las pruebas de slalom. El grupo incluye también a Jorge Enrique Garizurieta, para wakeboard, y a Sandro Ambrosi Belausteguigoitia y Sandra Carolina Chapoy para cuatro pruebas: slalom, figuras, salto y overall.

Primero esquí que fiesta

Tiene 22 años, estudia en una reconocida universidad y tiene amigos y novia. Las características ideales para tener una buena vida social.

Sin embargo, muchas veces tiene que abstenerse de desvelos, fiestas y tomar unas copas de más, sobre todo en época de entrenamiento, previa a competencias.

“En vacaciones me vengo a las 11 de la mañana a Boca Laguna, termino casi a las cuatro de la tarde, me paso al gimnasio un rato, y luego ya después me voy con la novia”.

Además del esquí acuático, en alguna etapa de su corta vida practicó el tenis, disciplina orientada por su madre, quien fue campeona nacional en este deporte.

Sin embargo, también opta por deslizarse en otros lugares que no sean de agua, como canchas de futbol. Álvaro, junto a su primo y algunos amigos, tiene un equipo de futbol denominado Deportivo Lamadrid. “Soy delantero, soy bueno; y mi equipo es Atlas, y en el internacional le voy al Barcelona”.

PERFIL


Su música U2. Ya ha ido varias veces a ver a la banda irlandesa, y la última fue el 14 de mayo pasado, cuando se presentó en la Ciudad de México.

Su novia Ale González, con quien lleva un año con cinco meses.

Sus hermanos Carlos y Alejandro Lamadrid, también esquiadores.

Sus mejores lugares de fiesta Bossé y Vango Club.

Su escuela Comercio Internacional en el ITESO.

Su cumpleaños 15 de junio de 1989.

Su primera competencia A los 15 años, en un Torneo Internacional en Argentina.

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