Deportes
De niño hiperactivo a campeón del mundo
Uriel Adriano fue un niño tan inquieto que obligó a sus padres a meterlo a practicar deporte
PUEBLA, PUEBLA (18/JUL/2013).- Su primer contacto con el taekwondo fue por casualidad. Una respuesta a su hiperactividad. De niño, los padres de Uriel Adriano Ruiz decidieron inscribirlo en clases de taekwondo. Tanta energía no era normal.
El futbol americano no funcionó y fue entonces, cuando el nacido en Tamaulipas pero radicado en Guadalajara desde los siete años, comenzó su romance con el tatami en el Code Jalisco.
Las preseas cayeron por racimos pocos años después, y pronto se convirtió en multimedallista de la Olimpiada Nacional. Apenas comenzó su brillo en la competencia, se integró a la selección juvenil.
El talento de Adriano era cada vez más evidente por lo cual tuvo que mudarse al Centro Nacional de Alto Rendimiento en la ciudad de México. La adaptación no fue sencilla, pero las ganas de llegar alto eran más fuertes.
Sus logros lo llevaron a integrarse a la selección mayor donde libró una férrea batalla para convertirse en uno de los ocho seleccionados varoniles para el Mundial. Y cumplió.
Antes de convertirse en el mejor del mundo, Uriel logró la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, Jalisco 2011. Pese a ello, en pocas ocasiones se le nombraba como favorito para las competencias.
Ayer superó las expectativas. Poco a poco se ganó el respeto del público y de los competidores, quienes se unieron a la inagotable porra tricolor. Incluso los aficionados tailandeses y de Canadá permanecieron en sus butacas para contemplar la histórica medalla del mexicano.
En su palmarés, Uriel también presume el subcampeonato en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2010, el oro en el Abierto de Estados Unidos en 2011, quinto lugar mundial en 2009, y bronce en el Abierto de Canadá en mayo pasado.
Su medalla de oro en Puebla provocó tumultos. Tras salir del tatami, decenas de medios de comunicación lo rodearon. La algarabía fue tal que un grupo de policías federales tuvo que custodiar su camino a la sala de conferencias entre empujones y vítores.
Los aficionados intentaron, de manera infructuosa, conseguir un autógrafo o fotografía con el flamante campeón. Luego de la premiación, muchos de ellos lo esperaron en la puerta de salida para corearle al oído el Cielito Lindo.
“Me temblaron las piernas cuando lo escuché en el tatami. Fue como una explosión de energía cuando al fin pude gritar de felicidad. Nunca voy a olvidar este día, es el mejor de mi carrera”.
Adriano, quien no llegó como uno de los favoritos a la competencia, buscará sueños más altos. Tan altos como una medalla olímpica en Río de Janeiro 2016.
“Me demostré a mí mismo que sí puedo. Mi filosofía es siempre pensar que puedes llegar hasta lo más alto, porque sólo de esa manera se concretan los sueños”, dijo el tamaulipeco de nacimiento, pero jalisciense por adopción. “Estoy muy orgulloso de haber sacado esta presea para México, para mi estado que es Jalisco y para toda la gente que me apoyó y me aplaudían como si hubiera ganado el primer lugar”, señaló Adriano, luego de ganar el bronce en los Panamericanos, un inquieto niño ahora convertido en campeón del mundo.
FRASE
"A mí me gustaba el futbol americano, pero después me dejé guiar por el taekwondo, le tomé el gusto y hoy estoy parado aquí con una medalla".
Uriel Adriano, taekwondoín mexicano.
El futbol americano no funcionó y fue entonces, cuando el nacido en Tamaulipas pero radicado en Guadalajara desde los siete años, comenzó su romance con el tatami en el Code Jalisco.
Las preseas cayeron por racimos pocos años después, y pronto se convirtió en multimedallista de la Olimpiada Nacional. Apenas comenzó su brillo en la competencia, se integró a la selección juvenil.
El talento de Adriano era cada vez más evidente por lo cual tuvo que mudarse al Centro Nacional de Alto Rendimiento en la ciudad de México. La adaptación no fue sencilla, pero las ganas de llegar alto eran más fuertes.
Sus logros lo llevaron a integrarse a la selección mayor donde libró una férrea batalla para convertirse en uno de los ocho seleccionados varoniles para el Mundial. Y cumplió.
Antes de convertirse en el mejor del mundo, Uriel logró la medalla de bronce en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, Jalisco 2011. Pese a ello, en pocas ocasiones se le nombraba como favorito para las competencias.
Ayer superó las expectativas. Poco a poco se ganó el respeto del público y de los competidores, quienes se unieron a la inagotable porra tricolor. Incluso los aficionados tailandeses y de Canadá permanecieron en sus butacas para contemplar la histórica medalla del mexicano.
En su palmarés, Uriel también presume el subcampeonato en los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 2010, el oro en el Abierto de Estados Unidos en 2011, quinto lugar mundial en 2009, y bronce en el Abierto de Canadá en mayo pasado.
Su medalla de oro en Puebla provocó tumultos. Tras salir del tatami, decenas de medios de comunicación lo rodearon. La algarabía fue tal que un grupo de policías federales tuvo que custodiar su camino a la sala de conferencias entre empujones y vítores.
Los aficionados intentaron, de manera infructuosa, conseguir un autógrafo o fotografía con el flamante campeón. Luego de la premiación, muchos de ellos lo esperaron en la puerta de salida para corearle al oído el Cielito Lindo.
“Me temblaron las piernas cuando lo escuché en el tatami. Fue como una explosión de energía cuando al fin pude gritar de felicidad. Nunca voy a olvidar este día, es el mejor de mi carrera”.
Adriano, quien no llegó como uno de los favoritos a la competencia, buscará sueños más altos. Tan altos como una medalla olímpica en Río de Janeiro 2016.
“Me demostré a mí mismo que sí puedo. Mi filosofía es siempre pensar que puedes llegar hasta lo más alto, porque sólo de esa manera se concretan los sueños”, dijo el tamaulipeco de nacimiento, pero jalisciense por adopción. “Estoy muy orgulloso de haber sacado esta presea para México, para mi estado que es Jalisco y para toda la gente que me apoyó y me aplaudían como si hubiera ganado el primer lugar”, señaló Adriano, luego de ganar el bronce en los Panamericanos, un inquieto niño ahora convertido en campeón del mundo.
FRASE
"A mí me gustaba el futbol americano, pero después me dejé guiar por el taekwondo, le tomé el gusto y hoy estoy parado aquí con una medalla".
Uriel Adriano, taekwondoín mexicano.