Deportes
Atuendo futbolero
No hay secretos para el éxito. Este se alcanza preparándose, trabajando arduamente y aprendiendo del fracaso Colin Powell.
Ya nadie puede negarlo: Estados Unidos es el nuevo gigante de la Concacaf.
Y lo es no de ayer. Tiene varios años ejerciendo un dominio sobre México, tanto en sus enfrentamientos personales, como en las posiciones que ocupan en las tablas de posiciones de sus eliminatorias, así como en la calidad de torneos en que participan.
Estados Unidos acaba de perder la final de la Copa Confederaciones de Sudáfrica 2009 ante Brasil por 3-2, luego de irlos venciendo en el primer tiempo 2-0.
Y aunque Estados Unidos fue eliminado en la primera ronda del mundial de Alemania 2006 y también en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, al menos ellos acudieron a la justa olímpica y México en Alemania le fue mejor, pero perdió en el primer partido de la segunda fase.
En los partidos eliminatorios, México no le puede ganar a Estados Unidos en su casa y hasta ahora no ha perdido nunca en el estadio Azteca, aunque es justamente este 12 de agosto próximo cuando más en riesgo está el resultado, a la luz del momento futbolístico que pasa cada equipo.
Decio de María dice que Estados Unidos es mejor que México porque le da continuidad a sus proyectos y a sus técnicos. Sí, tiene razón, pero también es mejor gracias a que no tiene a dirigentes de la calidad de Decio o de su jefe Justino Compeán.
Es cierto también que en los últimos 11 años Estados Unidos sólo tuvo como entrenadores a Bruce Arena (de 1998 a 2006) y después dejó a su asistente Bob Bradley, quien apunta para seguir por mucho tiempo al frente de la selección. Pero antes de Bruce Arena, Steve Sampson duró otro buen rato y él a su vez fue asistente de Bora Milutinovic. Podríamos decir que en los últimos 17 años Estados Unidos ha tenido sólo cuatro entrenadores.
Por la selección mexicana han pasado en esos años Miguel Mejía Barón, Manuel Lapuente, Bora Milutinovic, otra vez Lapuente, Ricardo La Volpe, Hugo Sánchez, Chuchito Ramírez, Sven Goran Eriksson y Javier Aguirre, entre varios más que se escapan a la memoria.
La realidad de FIFA no es la realidad del futbol. Inclusive su método de colocar a los equipos en una supuesta tabla de posiciones mundiales es muy cuestionable, pero sirve de cierto parámetro para medir que en 2009 México es inferior a Estados Unidos y Costa Rica en su zona de Concacaf, tal como lo refleja la actuación en el hexagonal clasificatorio para Sudáfrica 2010, donde incluso también Honduras está encima de nosotros.
Decio de María dijo esta semana que en la falta de continuidad en la selección "somos todos responsables, nosotros (la federación) porque tenemos la responsabilidad directa, pero ustedes (prensa) han cooperado a este tipo de decisiones". Es decir: ellos corren entrenadores por culpa de la prensa.
"Esta selección de Estados Unidos la tienen desde hace tiempo, tienen un técnico desde hace tiempo y tienen estabilidad. Han sabido aguantar en momentos difíciles y apoyar en los momentos difíciles... nosotros no", se quejó Decio.
Y pues sí, hoy lamenta que no estén Hugo Sánchez ni Sven Goran Eriksson porque en sus gestiones a Decio se le permitía ponerse la ropa de seleccionado nacional (con su grueso abdomen que lo distinguía) y "cascarear" con los futbolistas y con el cuerpo técnico. En una ocasión se le vio en la cancha de entrenamientos de la selección jugando "penalitas locas" contra Eriksson, apostando alguna cena seguramente.
Pero Decio vivió aquella época en la que La Volpe no lo dejaba entrar al campo y en las concentraciones ni lo tomaba en cuenta. Su poder como subordinado de Alberto de la Torre no llegaba a nada, pero ahora con un jefe débil como Justino Compeán hace lo que se le pega la gana.
Pero con ellos dos mandando en el futbol, Estados Unidos confirmó su dominio como el nuevo gigante de Concacaf y se ha agudizado la brecha de calidad entre ambas selecciones.
Esa es la preocupación previo al 12 de agosto próximo, cuando México juega un buen porcentaje de sus esperanzas de calificar, a condición de vencer a los norteamericanos en el estadio Azteca.
Si ocurriese cualquier otro resultado, a ponerse a rezar porque la calificación estará en chino.
Estados Unidos ha demostrado que el trabajo serio, responsable, metódico y encaminado a ciertos objetivos es la clave del éxito. Hoy cosechan parte de lo sembrado desde hace muchos años.
Aquí nosotros, en cambio, tenemos a los peores directivos de la historia federativa y nadie los pone en la silla de los acusados para hacer balances parciales de su gestión. Entre Justino y Decio acumulan más de 10 fracasos internacionales, entre ellos eliminaciones a los mundiales Sub-15, Sub-17, Sub-20, Juegos Olímpicos y Copa Confederaciones, sin que los dueños de equipos hayan hecha una evaluación seria. Por menos de eso ya habrían corrido a los dirigentes de cualquier federación, pero aquí, mientras ellos sirvan al amo, nadie los puede mover de sus zonas de incompetencia.
Son los grandes culpables del peor momento deportivo en la historia del futbol mexicano y gozan de total inmunidad porque mientras Emilio Azcárraga no se decida a cambiar de empleados, Justino y Decio seguirán arrogantes en sus cargos, mostrando toda su ineptitud, las 24 horas del día y los 365 días del año.
Y mientras eso sucede, la selección ya cayó al lugar 33 de las posiciones de FIFA, debajo de algunas potencias, pero también debajo de Estados Unidos (12), Costa Rica (30), Australia (16), Suiza (13), Serbia (14), Costa de Marfil (18), Uruguay (20), Escocia (24), Israel (25), Turquía (28), Irlanda del Norte (32) y Gabón (31).
Y lo es no de ayer. Tiene varios años ejerciendo un dominio sobre México, tanto en sus enfrentamientos personales, como en las posiciones que ocupan en las tablas de posiciones de sus eliminatorias, así como en la calidad de torneos en que participan.
Estados Unidos acaba de perder la final de la Copa Confederaciones de Sudáfrica 2009 ante Brasil por 3-2, luego de irlos venciendo en el primer tiempo 2-0.
Y aunque Estados Unidos fue eliminado en la primera ronda del mundial de Alemania 2006 y también en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, al menos ellos acudieron a la justa olímpica y México en Alemania le fue mejor, pero perdió en el primer partido de la segunda fase.
En los partidos eliminatorios, México no le puede ganar a Estados Unidos en su casa y hasta ahora no ha perdido nunca en el estadio Azteca, aunque es justamente este 12 de agosto próximo cuando más en riesgo está el resultado, a la luz del momento futbolístico que pasa cada equipo.
Decio de María dice que Estados Unidos es mejor que México porque le da continuidad a sus proyectos y a sus técnicos. Sí, tiene razón, pero también es mejor gracias a que no tiene a dirigentes de la calidad de Decio o de su jefe Justino Compeán.
Es cierto también que en los últimos 11 años Estados Unidos sólo tuvo como entrenadores a Bruce Arena (de 1998 a 2006) y después dejó a su asistente Bob Bradley, quien apunta para seguir por mucho tiempo al frente de la selección. Pero antes de Bruce Arena, Steve Sampson duró otro buen rato y él a su vez fue asistente de Bora Milutinovic. Podríamos decir que en los últimos 17 años Estados Unidos ha tenido sólo cuatro entrenadores.
Por la selección mexicana han pasado en esos años Miguel Mejía Barón, Manuel Lapuente, Bora Milutinovic, otra vez Lapuente, Ricardo La Volpe, Hugo Sánchez, Chuchito Ramírez, Sven Goran Eriksson y Javier Aguirre, entre varios más que se escapan a la memoria.
La realidad de FIFA no es la realidad del futbol. Inclusive su método de colocar a los equipos en una supuesta tabla de posiciones mundiales es muy cuestionable, pero sirve de cierto parámetro para medir que en 2009 México es inferior a Estados Unidos y Costa Rica en su zona de Concacaf, tal como lo refleja la actuación en el hexagonal clasificatorio para Sudáfrica 2010, donde incluso también Honduras está encima de nosotros.
Decio de María dijo esta semana que en la falta de continuidad en la selección "somos todos responsables, nosotros (la federación) porque tenemos la responsabilidad directa, pero ustedes (prensa) han cooperado a este tipo de decisiones". Es decir: ellos corren entrenadores por culpa de la prensa.
"Esta selección de Estados Unidos la tienen desde hace tiempo, tienen un técnico desde hace tiempo y tienen estabilidad. Han sabido aguantar en momentos difíciles y apoyar en los momentos difíciles... nosotros no", se quejó Decio.
Y pues sí, hoy lamenta que no estén Hugo Sánchez ni Sven Goran Eriksson porque en sus gestiones a Decio se le permitía ponerse la ropa de seleccionado nacional (con su grueso abdomen que lo distinguía) y "cascarear" con los futbolistas y con el cuerpo técnico. En una ocasión se le vio en la cancha de entrenamientos de la selección jugando "penalitas locas" contra Eriksson, apostando alguna cena seguramente.
Pero Decio vivió aquella época en la que La Volpe no lo dejaba entrar al campo y en las concentraciones ni lo tomaba en cuenta. Su poder como subordinado de Alberto de la Torre no llegaba a nada, pero ahora con un jefe débil como Justino Compeán hace lo que se le pega la gana.
Pero con ellos dos mandando en el futbol, Estados Unidos confirmó su dominio como el nuevo gigante de Concacaf y se ha agudizado la brecha de calidad entre ambas selecciones.
Esa es la preocupación previo al 12 de agosto próximo, cuando México juega un buen porcentaje de sus esperanzas de calificar, a condición de vencer a los norteamericanos en el estadio Azteca.
Si ocurriese cualquier otro resultado, a ponerse a rezar porque la calificación estará en chino.
Estados Unidos ha demostrado que el trabajo serio, responsable, metódico y encaminado a ciertos objetivos es la clave del éxito. Hoy cosechan parte de lo sembrado desde hace muchos años.
Aquí nosotros, en cambio, tenemos a los peores directivos de la historia federativa y nadie los pone en la silla de los acusados para hacer balances parciales de su gestión. Entre Justino y Decio acumulan más de 10 fracasos internacionales, entre ellos eliminaciones a los mundiales Sub-15, Sub-17, Sub-20, Juegos Olímpicos y Copa Confederaciones, sin que los dueños de equipos hayan hecha una evaluación seria. Por menos de eso ya habrían corrido a los dirigentes de cualquier federación, pero aquí, mientras ellos sirvan al amo, nadie los puede mover de sus zonas de incompetencia.
Son los grandes culpables del peor momento deportivo en la historia del futbol mexicano y gozan de total inmunidad porque mientras Emilio Azcárraga no se decida a cambiar de empleados, Justino y Decio seguirán arrogantes en sus cargos, mostrando toda su ineptitud, las 24 horas del día y los 365 días del año.
Y mientras eso sucede, la selección ya cayó al lugar 33 de las posiciones de FIFA, debajo de algunas potencias, pero también debajo de Estados Unidos (12), Costa Rica (30), Australia (16), Suiza (13), Serbia (14), Costa de Marfil (18), Uruguay (20), Escocia (24), Israel (25), Turquía (28), Irlanda del Norte (32) y Gabón (31).