Cultura
Y escribieron felices para siempre...
Regina y Rafa reciben galardón por echar a volar su imaginación y crear una nueva versión de dos clásicos: La cerillera y Hansel y Gretel
GUADALAJARA, JALISCO (08/OCT/2013).- Con su puño y letra, Regina y Rafa, dos hermanos de siete y ocho años de edad, escribieron un par de cuentos.
Cada uno se inspiró en sus vidas y crearon una nueva versión de dos clásicos: La cerillera y Hansel y Gretel.
Por echar a volar su imaginación y plasmarla en el papel, ambos fueron premiados con apoyo para continuar sus estudios. Ahora son un ejemplo de cómo el leer y escribir puede hacer felices a muchos niños.
Regina y Rafa compitieron con sus cuentos en Palabras Mágicas, un concurso en el que niños de primarias públicas y privadas en el estado dieron a conocer sus cuentos.
Al final se publicó un libro con los mejores, para así, entre los mismos pequeños, se promovieran la lectura y escritura. Ellos dos obtuvieron el triunfo en la categoría de primero y segundo de primaria. Rafa seleccionó el cuento de los hermanos Grimm porque luego de leerlo se dio cuenta de que los protagonistas son como él y su hermana.
“Escogí ese cuento porque somos igualitos a ellos. Escribí un resumen sobre cómo es mi familia porque me gusta escribir, pero me gusta más dibujar; quiero ser pintor cuando sea grande”, comparte Rafa, quien ganó el segundo lugar.
La cerillera, de Hans Christian Andersen, fue el favorito de Regina porque, a pesar de que le gustan las historias felices, y está es un poco triste, al final la protagonista es feliz.
“Es triste porque la niña prende un cerillo y ve a su abuelita. Al final se muere, pero se queda viendo su imaginación y es feliz”.
Ella se identificó con la historia, porque al igual que la cerillera a ella le hace feliz recordar a su familia y los momentos gratos que vive con su papá y su hermano.
También le gustan mucho los libros, sobre todo uno sobre peces que le compró su abuelita. Quizás este libro es uno de sus favoritos, porque de grande, dice la pequeña, quiere ser veterinaria, una muy buena.
Ahora, gracias a que leyeron los cuentos junto con su papá, Rafael Arceo, y comenzaron a platicar qué les gustaba del cuento, obtuvieron un reconocimiento.
Regina ahora tiene un fideicomiso de 150 mil pesos para continuar sus estudios y ambos se hicieron acreedores a un iPad.
Los dos tienen sueños, pero por el momento alimentan su imaginación a través de la lectura. Por supuesto, ambos siguen interesados en leer libros, pero ahora con más tecnología, ya que lo hacen desde sus nuevas Tablets.
Cada uno se inspiró en sus vidas y crearon una nueva versión de dos clásicos: La cerillera y Hansel y Gretel.
Por echar a volar su imaginación y plasmarla en el papel, ambos fueron premiados con apoyo para continuar sus estudios. Ahora son un ejemplo de cómo el leer y escribir puede hacer felices a muchos niños.
Regina y Rafa compitieron con sus cuentos en Palabras Mágicas, un concurso en el que niños de primarias públicas y privadas en el estado dieron a conocer sus cuentos.
Al final se publicó un libro con los mejores, para así, entre los mismos pequeños, se promovieran la lectura y escritura. Ellos dos obtuvieron el triunfo en la categoría de primero y segundo de primaria. Rafa seleccionó el cuento de los hermanos Grimm porque luego de leerlo se dio cuenta de que los protagonistas son como él y su hermana.
“Escogí ese cuento porque somos igualitos a ellos. Escribí un resumen sobre cómo es mi familia porque me gusta escribir, pero me gusta más dibujar; quiero ser pintor cuando sea grande”, comparte Rafa, quien ganó el segundo lugar.
La cerillera, de Hans Christian Andersen, fue el favorito de Regina porque, a pesar de que le gustan las historias felices, y está es un poco triste, al final la protagonista es feliz.
“Es triste porque la niña prende un cerillo y ve a su abuelita. Al final se muere, pero se queda viendo su imaginación y es feliz”.
Ella se identificó con la historia, porque al igual que la cerillera a ella le hace feliz recordar a su familia y los momentos gratos que vive con su papá y su hermano.
También le gustan mucho los libros, sobre todo uno sobre peces que le compró su abuelita. Quizás este libro es uno de sus favoritos, porque de grande, dice la pequeña, quiere ser veterinaria, una muy buena.
Ahora, gracias a que leyeron los cuentos junto con su papá, Rafael Arceo, y comenzaron a platicar qué les gustaba del cuento, obtuvieron un reconocimiento.
Regina ahora tiene un fideicomiso de 150 mil pesos para continuar sus estudios y ambos se hicieron acreedores a un iPad.
Los dos tienen sueños, pero por el momento alimentan su imaginación a través de la lectura. Por supuesto, ambos siguen interesados en leer libros, pero ahora con más tecnología, ya que lo hacen desde sus nuevas Tablets.