Cultura
Un viaje por 200 años de música mexicana
Una revisión de los principales estilos musicales que se han desarrollado en los últimos 200 años en el país.
GUADALAJARA, JALISCO (07/OCT/2010).- Vals, polca, son, jarabe, corrido, danzón, bolero, mambo y música ranchera son algunos de los géneros que se incluyen en …Y la música se hizo mexicana, una revisión de los principales estilos musicales que se han desarrollado en los últimos 200 años en el país.
La compilación se reparte en seis discos compactos editados por la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y está acompañada de un libro con 26 ensayos de destacados investigadores y pequeños fragmentos de partituras.
El material abarca desde la música militar empleada en la Nueva España poco antes de la Independencia, las bandas desarrolladas en el siglo XIX gracias al nacionalismo y a los nuevos instrumentos, hasta la música ranchera impulsada por la aparición del cine en nuestro país.
Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH, resalta que “precisamente una de las características más sobresalientes de México como un país pluricultural es la gran diversidad de música con la que cuenta”.
El álbum …Y la música se hizo mexicana cuenta con piezas de compositores como Juventino Rosas, Manuel M. Ponce, Jaime Nunó, Julio Ituarte, Miguel Bernal Jiménez, Felipe Villanueva, Miguel Lerdo de Tejada y Agustín Lara, entre otros.
Muratalla resalta que el valor de este material va más allá de las canciones populares, ya que las melodías fueron grabadas a principios del siglo XX, cuando apenas comenzaba a surgir la industria fonográfica en México.
Agrega que las canciones pudieron grabarse a partir de los hallazgos de varios compendios de partituras y documentos musicales que destacados investigadores encontraron hace más de 50 años y que ahora resguarda el INAH.
El primer disco está conformado por 29 canciones que representan el repertorio más popular de la música mexicana. El segundo hace un recorrido por el vals mexicano, género que tuvo gran auge durante el porfiriato.
El tercer ejemplar incluye 16 canciones, entre música de concierto compuesta a finales del siglo XIX y principios del XX y valses, como el del Centenario de la Independencia, compuesto por Pioquinto González.
Benjamín Muratalla destaca que el cuarto disco es el más diverso, ya que contiene música de los pueblos indígenas del país, grabada a finales del siglo XIX por el antropólogo Carl Lumholtz.
El penúltimo compendio muestra un panorama del surgimiento de las orquestas típicas mexicanas y de los tradicionales corridos que sirvieron como medio de comunicación popular. Finalmente, el sexto ejemplar reúne fandango, sones veracruzanos, danzón, boleros y música ranchera.
La compilación se reparte en seis discos compactos editados por la Fonoteca del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), y está acompañada de un libro con 26 ensayos de destacados investigadores y pequeños fragmentos de partituras.
El material abarca desde la música militar empleada en la Nueva España poco antes de la Independencia, las bandas desarrolladas en el siglo XIX gracias al nacionalismo y a los nuevos instrumentos, hasta la música ranchera impulsada por la aparición del cine en nuestro país.
Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH, resalta que “precisamente una de las características más sobresalientes de México como un país pluricultural es la gran diversidad de música con la que cuenta”.
El álbum …Y la música se hizo mexicana cuenta con piezas de compositores como Juventino Rosas, Manuel M. Ponce, Jaime Nunó, Julio Ituarte, Miguel Bernal Jiménez, Felipe Villanueva, Miguel Lerdo de Tejada y Agustín Lara, entre otros.
Muratalla resalta que el valor de este material va más allá de las canciones populares, ya que las melodías fueron grabadas a principios del siglo XX, cuando apenas comenzaba a surgir la industria fonográfica en México.
Agrega que las canciones pudieron grabarse a partir de los hallazgos de varios compendios de partituras y documentos musicales que destacados investigadores encontraron hace más de 50 años y que ahora resguarda el INAH.
El primer disco está conformado por 29 canciones que representan el repertorio más popular de la música mexicana. El segundo hace un recorrido por el vals mexicano, género que tuvo gran auge durante el porfiriato.
El tercer ejemplar incluye 16 canciones, entre música de concierto compuesta a finales del siglo XIX y principios del XX y valses, como el del Centenario de la Independencia, compuesto por Pioquinto González.
Benjamín Muratalla destaca que el cuarto disco es el más diverso, ya que contiene música de los pueblos indígenas del país, grabada a finales del siglo XIX por el antropólogo Carl Lumholtz.
El penúltimo compendio muestra un panorama del surgimiento de las orquestas típicas mexicanas y de los tradicionales corridos que sirvieron como medio de comunicación popular. Finalmente, el sexto ejemplar reúne fandango, sones veracruzanos, danzón, boleros y música ranchera.