Cultura
Tres mexicanos castrados de otro siglo
A través de 'Eunucos, castratis y cobardis', César Enríquez alza la voz por todos aquellos que no se atreven a hacerlo
GUADALAJARA, JALISCO (23/FEB/2015).- El dramaturgo César Enríquez presentará en Guadalajara “Eunucos, castratis y cobardis”, una pieza unipersonal que dirige en compañía de Paola Izquierdo. El tema que explora en esta obra de cabaret es la castración en México vista de manera simbólica en la cultura e idiosincrasia del país.
Enríquez charló vía telefónica sobre la obra que tendrá una única función en la ciudad: “Son tres personajes sin testículos: un castrado del siglo XVI, un querubín de retablo y una monja que se aparece en los billetes de 200 pesos. Todos ellos hablan sobre la castración nacional: toda la presión social y política que nos castra y que nos mantiene a raya frente a muchos temas”, dijo.
Una característica de “Eunucos, castratis y cobardis” es su formato: está en verso, lo que dota de una musicalidad muy original al texto. Incluso con la obra escrita, Enríquez se aventura a la improvisación, ya que el cabaret permite las interacciones con el público para guiar la obra según el ánimo que impere: “La dinámica es que el público me dice cosas y yo contesto improvisando en verso”.
La escritura del texto base es del propio Enríquez. La obra se nutre con la cultura musical mexicana y europea, al incluir fragmentos de composiciones muy conocidas como “Huapango” de Moncayo o de la ópera de “El barbero de Sevilla”, de Rossini: “También está ‘Guadalajara, Guadalajara’, una canción muy mexicana, pero entrelazada en la obra con Bach”, comentó el dramaturgo.
César Enríquez abundó en las motivaciones para escribir un tema con este corte de crítica social sobre la condición de “macho” mexicano y los castrados: “Fue por las cuestiones políticas que han sucedido: suben los impuestos, imponen gobernantes. Y decimos ser muy machos, pero al momento de defender lo que sí deberíamos defender somos incapaces de hacerlo, de ahí surge la escritura de ‘Eunucos...’ Cuando hacemos cabaret si no hablamos de lo que nos duele no hay nada qué decir en escena. Yo, como dramaturgo de mis propios espectáculos, hablo de lo que a mí me duele como ciudadano y como ser humano”.
TOMA NOTA
A la función
La puesta en escena “Eunucos, castratis y cobardis” se presentará el próximo miércoles, 25 de febrero, a las 20:00 horas, en el Teatro Alarife Martín Casillas, como parte del programa Vive el Arte de la Secretaría de Cultura del Estado. La entrada es gratuita.
* La obra es apta para adultos y jóvenes mayores de 17 años.
El cabaret, un viejo género
Sobre el cabaret y su tradición en México, César Enríquez apuntó el largo historial que demuestra un arraigo muy profundo en las artes escénicas del país.
“En México el cabaret está en la carpa, y de ahí nacen Cantinflas, Palillo, la Guayaba y la Tostada. El cabaret es un género político-social; en el país está presente en todo el teatro político que se hacía desde la Revolución, esa cuestión de crítica. Por eso nos pertenece el género completamente: también nos nutrimos con el cabaret alemán, con el francés”.
Su función de crítica social radica en parte en la forma en que representa ciertos arquetipos que reflejan actitudes universales: “Es un género que refleja al mexicano: cuando el público va a ver teatro cabaret no sólo se divierte, pues se encuentra reflejado en los personajes arquetípicos que todos reconocen. Incluso personajes de la comedia del arte: los criados, el amo, son personajes muy estereotipos, junto con el borracho, el indígena. Con estos personajes nos vemos en un espacio y desde ahí es más fácil crear consciencia”, concluyó.
Enríquez charló vía telefónica sobre la obra que tendrá una única función en la ciudad: “Son tres personajes sin testículos: un castrado del siglo XVI, un querubín de retablo y una monja que se aparece en los billetes de 200 pesos. Todos ellos hablan sobre la castración nacional: toda la presión social y política que nos castra y que nos mantiene a raya frente a muchos temas”, dijo.
Una característica de “Eunucos, castratis y cobardis” es su formato: está en verso, lo que dota de una musicalidad muy original al texto. Incluso con la obra escrita, Enríquez se aventura a la improvisación, ya que el cabaret permite las interacciones con el público para guiar la obra según el ánimo que impere: “La dinámica es que el público me dice cosas y yo contesto improvisando en verso”.
La escritura del texto base es del propio Enríquez. La obra se nutre con la cultura musical mexicana y europea, al incluir fragmentos de composiciones muy conocidas como “Huapango” de Moncayo o de la ópera de “El barbero de Sevilla”, de Rossini: “También está ‘Guadalajara, Guadalajara’, una canción muy mexicana, pero entrelazada en la obra con Bach”, comentó el dramaturgo.
César Enríquez abundó en las motivaciones para escribir un tema con este corte de crítica social sobre la condición de “macho” mexicano y los castrados: “Fue por las cuestiones políticas que han sucedido: suben los impuestos, imponen gobernantes. Y decimos ser muy machos, pero al momento de defender lo que sí deberíamos defender somos incapaces de hacerlo, de ahí surge la escritura de ‘Eunucos...’ Cuando hacemos cabaret si no hablamos de lo que nos duele no hay nada qué decir en escena. Yo, como dramaturgo de mis propios espectáculos, hablo de lo que a mí me duele como ciudadano y como ser humano”.
TOMA NOTA
A la función
La puesta en escena “Eunucos, castratis y cobardis” se presentará el próximo miércoles, 25 de febrero, a las 20:00 horas, en el Teatro Alarife Martín Casillas, como parte del programa Vive el Arte de la Secretaría de Cultura del Estado. La entrada es gratuita.
* La obra es apta para adultos y jóvenes mayores de 17 años.
El cabaret, un viejo género
Sobre el cabaret y su tradición en México, César Enríquez apuntó el largo historial que demuestra un arraigo muy profundo en las artes escénicas del país.
“En México el cabaret está en la carpa, y de ahí nacen Cantinflas, Palillo, la Guayaba y la Tostada. El cabaret es un género político-social; en el país está presente en todo el teatro político que se hacía desde la Revolución, esa cuestión de crítica. Por eso nos pertenece el género completamente: también nos nutrimos con el cabaret alemán, con el francés”.
Su función de crítica social radica en parte en la forma en que representa ciertos arquetipos que reflejan actitudes universales: “Es un género que refleja al mexicano: cuando el público va a ver teatro cabaret no sólo se divierte, pues se encuentra reflejado en los personajes arquetípicos que todos reconocen. Incluso personajes de la comedia del arte: los criados, el amo, son personajes muy estereotipos, junto con el borracho, el indígena. Con estos personajes nos vemos en un espacio y desde ahí es más fácil crear consciencia”, concluyó.