Cultura
Rodrigo Cortés aprovecha oportunidad
El arquitecto se enfoca en la dirección y en el diseño de escenografías, de ahí que busque especializarse en Japón
GUADALAJARA, JALISCO (18/SEP/2010).-Una mujer condujo su vida al arte dramático, y aunque se quedó sin la chica encontró el amor, uno verdadero: el teatro. Así, Rodrigo Cortés llegó a su pasión por el diseño de escenografías.
Otro anhelo en su carrera es la ópera. Para dar ese siguiente paso, el también arquitecto viajará a Japón en diciembre con dos intenciones. La primera está encaminada a la perfección en la construcción de escenarios y la segunda en la asistencia de dirección.
El joven tapatío fue becado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) para cursar estudios en el extranjero, por lo que el próximo año estará enfocado en esta “oportunidad” de prepararse en tierras niponas.
Cortés considera que la beca es “un apoyo para estudiar y fungir como colaborador en un teatro construyendo escenarios y en la asistencia de director de ópera”.
Con el apoyo del Fonca, el arquitecto permanecerá en Japón durante un año y comenta que será un paso más en su trabajo porque colaborará con el equipo de la Asociación de Escenógrafos y Técnicos Teatrales de dicho país.
Para el escenógrafo, Japón no es una tierra desconocida. El año pasado viajó a Seúl como uno de los cuatro invitados a participar en la segunda edición del World Stage Design (WSD), entonces aprovechó la ocasión para visitar el país nipón y establecer algunos contactos, así como conocer la tendencia en la construcción de escenarios de los creativos japoneses.
Explica que las propuestas mexicanas podrían complementarse con los trabajos de manufactura nipona, al añadir elementos poco tradicionales que permitirían obras precisas, fuertes y meticulosas, como si se tratara de piezas creadas para el cine.
Aunque resalta el estilo de los escenógrafos mexicanos, Rodrigo Cortés considera que es uno más próximo a Europa, por lo que es interesante mirar a Oriente en especial a Japón, nación que propone otro discurso donde los detalles son importantes.
Aunque no está trabajando en un proyecto particular, entre sus propuestas destacan El burgués gentilhombre, montaje de la Compañía Estatal de Teatro de 2008. Por el momento, está enfocado en el diseño de sillas que vende a distintos puntos, las cuales son parte de la decoración de su casa.
Entre el encanto y la ansiedad
Rodrigo Cortés estudió arquitectura, y en la universidad se unió al Grupo de Teatro del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores (ITESO). Recuerda que su primera intención era convertirse en actor, pero la escenografía logró seducirlo porque podía combinar la arquitectura y el teatro.
Del diseño de escenografías considera que se trata de una experiencia donde es posible “plasmar una atmósfera de una manera lúdica e interesante. Puedes jugar con los espacios y con los personajes porque hay espacios que serán habitados”.
Cortés explica que la diferencia entre la escenografía y la arquitectura es que la segunda se añeja, mientras que la primera es “fresca como una cerveza, dura poco, pero es rica. Es ahí donde no entra la arquitectura que juega con el tiempo. Van en sentido contrario pero se complementan”
Hace ya un par de años que sus esfuerzos están en la creación de escenarios; sin embargo hay experiencias que vuelven a él como si se tratara de su primera vez. Durante los estrenos comenta que se ve en la necesidad de salir constantemente; el motivo es que la emoción se desborda al convertirse en espectador y al mirar de frente su trabajo. A veces, una copa ayuda a disminuir la ansiedad, la cual se va con el paso de las funciones.
Otra opción
Rodrigo Cortés explica que faltan escenógrafos en la ciudad, ya que son pocos entre “tres o cuatro”. “Hay mucho talento, los arquitectos tienen un buen espacio para experimentar, así como los diseñadores, cineastas y pintores. Deberían aventarse al ruedo”.
Agrega que otro problema es la falta de presupuestos, aunque la escenografía no necesariamente tiene que ser costosa, porque se puede innovar con los materiales o con las propuestas multimedia.
“A veces se sustituyen los elementos con multimedia, Me gusta, siempre y cuando no se abuse. La multimedia es un complemento de la idea”, afirma el tapatío.
Otra opción es incluir el arte contemporáneo en la construcción de escenarios, ya que en muchas ocasiones se revitaliza el teatro, se desempolva con nuevas reglas.
Entre los trabajos que ha disfrutado es el diseño para El matadero, Madama Butterfly y El barbero de Sevilla.
El encuentro con la ópera
Su gusto por la ópera es reciente, surgió hace seis años, después de trabajar en un montaje donde logró experimentar y comprender que se trata de “la obra de arte total, la ópera tiene de todo”.
Dirigir es “otro paso hacia a la punta de la montaña. Me gustaría estar del otro lado”, señala y añade que las propuestas se vuelven más visuales cuando el escenógrafo está al frente de la puesta en escena.
Otro anhelo en su carrera es la ópera. Para dar ese siguiente paso, el también arquitecto viajará a Japón en diciembre con dos intenciones. La primera está encaminada a la perfección en la construcción de escenarios y la segunda en la asistencia de dirección.
El joven tapatío fue becado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) para cursar estudios en el extranjero, por lo que el próximo año estará enfocado en esta “oportunidad” de prepararse en tierras niponas.
Cortés considera que la beca es “un apoyo para estudiar y fungir como colaborador en un teatro construyendo escenarios y en la asistencia de director de ópera”.
Con el apoyo del Fonca, el arquitecto permanecerá en Japón durante un año y comenta que será un paso más en su trabajo porque colaborará con el equipo de la Asociación de Escenógrafos y Técnicos Teatrales de dicho país.
Para el escenógrafo, Japón no es una tierra desconocida. El año pasado viajó a Seúl como uno de los cuatro invitados a participar en la segunda edición del World Stage Design (WSD), entonces aprovechó la ocasión para visitar el país nipón y establecer algunos contactos, así como conocer la tendencia en la construcción de escenarios de los creativos japoneses.
Explica que las propuestas mexicanas podrían complementarse con los trabajos de manufactura nipona, al añadir elementos poco tradicionales que permitirían obras precisas, fuertes y meticulosas, como si se tratara de piezas creadas para el cine.
Aunque resalta el estilo de los escenógrafos mexicanos, Rodrigo Cortés considera que es uno más próximo a Europa, por lo que es interesante mirar a Oriente en especial a Japón, nación que propone otro discurso donde los detalles son importantes.
Aunque no está trabajando en un proyecto particular, entre sus propuestas destacan El burgués gentilhombre, montaje de la Compañía Estatal de Teatro de 2008. Por el momento, está enfocado en el diseño de sillas que vende a distintos puntos, las cuales son parte de la decoración de su casa.
Entre el encanto y la ansiedad
Rodrigo Cortés estudió arquitectura, y en la universidad se unió al Grupo de Teatro del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores (ITESO). Recuerda que su primera intención era convertirse en actor, pero la escenografía logró seducirlo porque podía combinar la arquitectura y el teatro.
Del diseño de escenografías considera que se trata de una experiencia donde es posible “plasmar una atmósfera de una manera lúdica e interesante. Puedes jugar con los espacios y con los personajes porque hay espacios que serán habitados”.
Cortés explica que la diferencia entre la escenografía y la arquitectura es que la segunda se añeja, mientras que la primera es “fresca como una cerveza, dura poco, pero es rica. Es ahí donde no entra la arquitectura que juega con el tiempo. Van en sentido contrario pero se complementan”
Hace ya un par de años que sus esfuerzos están en la creación de escenarios; sin embargo hay experiencias que vuelven a él como si se tratara de su primera vez. Durante los estrenos comenta que se ve en la necesidad de salir constantemente; el motivo es que la emoción se desborda al convertirse en espectador y al mirar de frente su trabajo. A veces, una copa ayuda a disminuir la ansiedad, la cual se va con el paso de las funciones.
Otra opción
Rodrigo Cortés explica que faltan escenógrafos en la ciudad, ya que son pocos entre “tres o cuatro”. “Hay mucho talento, los arquitectos tienen un buen espacio para experimentar, así como los diseñadores, cineastas y pintores. Deberían aventarse al ruedo”.
Agrega que otro problema es la falta de presupuestos, aunque la escenografía no necesariamente tiene que ser costosa, porque se puede innovar con los materiales o con las propuestas multimedia.
“A veces se sustituyen los elementos con multimedia, Me gusta, siempre y cuando no se abuse. La multimedia es un complemento de la idea”, afirma el tapatío.
Otra opción es incluir el arte contemporáneo en la construcción de escenarios, ya que en muchas ocasiones se revitaliza el teatro, se desempolva con nuevas reglas.
Entre los trabajos que ha disfrutado es el diseño para El matadero, Madama Butterfly y El barbero de Sevilla.
El encuentro con la ópera
Su gusto por la ópera es reciente, surgió hace seis años, después de trabajar en un montaje donde logró experimentar y comprender que se trata de “la obra de arte total, la ópera tiene de todo”.
Dirigir es “otro paso hacia a la punta de la montaña. Me gustaría estar del otro lado”, señala y añade que las propuestas se vuelven más visuales cuando el escenógrafo está al frente de la puesta en escena.