Cultura
Raquel Tibol revela los secretos de un pintor
La autora publica bajo el sello Planeta su reciente libro ''Cuadernos de Orozco'', obra dedicada al muralista jalisciense
GUADALAJARA, JALISCO.- Raquel Tibol se guarda el secreto acerca de quién le dio las libretas del artista José Clemente Orozco, que ahora integran el título ''Cuadernos de Orozco'', publicado bajo el sello Planeta.
La reciente entrega ya se encuentra en las librerías, y da cuenta de la existencia de seis libretas donde el muralista jalisciense plasmó sus notas y su propio quehacer creativo.
Este libro es considerado por la escritora argentina como ideal “para quien está aprendiendo de arte y quiere ir más allá de lo superficial”, asegura que esta obra requiere de absoluta concentración en su lectura y sobre todo, al mirar las imágenes.
Los cuadernos de Orozco fueron creados por el artista entre 1931 y 1934 durante su segunda estancia en Estados Unidos y a su llegada a México. Es hasta ahora que las libretas se dan a conocer.
Del hallazgo, Tibol cuenta que un buen día alguien muy cercano a Orozco tocó a su puerta y le dijo: “Mire, tengo esto”.
La autora expresa que los cuadernos no son un tratado sobre artes plásticas, sino apuntes de estudio y meditación sobre diversos aspectos del pintor jalisciense. “Pocos artistas tocan estos temas, se meten en el juego de una y otra cosa. Orozco fue el único en hacer este esfuerzo de teorización”.
Algunos temas de la publicación son la estructura, el color, la técnica pictórica y la mecánica plástica, entre otros.
Para la crítica de arte, Orozco “tuvo capacidad para hacer un resumen de formas para explicar una idea y a la vez meter una crítica muy fuerte”. Como pocas personas aún Tibol sabe anécdotas y momentos que marcaron la vida y obra del pintor y, en consecuencia, de las artes mexicanas. Cita, por ejemplo, el juego de máquinas casi surrealistas que creó en los murales del ahora Instituto Cultural Cabañas.
“El momento en que hicieron estos cuadernos nos habla de la oportunidad de dar un salto. Orozco llegó a Estados Unidos en el año 1927 e inició los cuadernos cuando estaba en The New School for Social Research de Nueva York, uno de los centros más avanzados de los intelectuales progresistas. Es cuando conoce a Frank Lloyd Right, quien lo invita a un proyecto, pero él se niega porque siente que esa personalidad tan fuerte lo va a desviar del camino que comenzó. Eso hay que anotarlo a su favor: nunca supeditó su quehacer a la cuestión económica. La pasó de la patada a veces, pero anteponía lo que era su búsqueda artística; era uno de sus grandes valores”.
Raquel Tibol es crítica de arte, museógrafa, autora y periodista. Nació en Argentina en 1923, y desde 1961 adquirió la nacionalidad mexicana. Su obra publicada se integra por más de 30 libros sobre arte moderno. Entre los reconocimientos que ha recibido destaca el Premio y Homenaje Fernando Benítez en 1998, este galardón es entregado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
“Una pintura es una máquina, sino el diseño de una máquina”.
Raquel Tibol, crítica de arte
La reciente entrega ya se encuentra en las librerías, y da cuenta de la existencia de seis libretas donde el muralista jalisciense plasmó sus notas y su propio quehacer creativo.
Este libro es considerado por la escritora argentina como ideal “para quien está aprendiendo de arte y quiere ir más allá de lo superficial”, asegura que esta obra requiere de absoluta concentración en su lectura y sobre todo, al mirar las imágenes.
Los cuadernos de Orozco fueron creados por el artista entre 1931 y 1934 durante su segunda estancia en Estados Unidos y a su llegada a México. Es hasta ahora que las libretas se dan a conocer.
Del hallazgo, Tibol cuenta que un buen día alguien muy cercano a Orozco tocó a su puerta y le dijo: “Mire, tengo esto”.
La autora expresa que los cuadernos no son un tratado sobre artes plásticas, sino apuntes de estudio y meditación sobre diversos aspectos del pintor jalisciense. “Pocos artistas tocan estos temas, se meten en el juego de una y otra cosa. Orozco fue el único en hacer este esfuerzo de teorización”.
Algunos temas de la publicación son la estructura, el color, la técnica pictórica y la mecánica plástica, entre otros.
Para la crítica de arte, Orozco “tuvo capacidad para hacer un resumen de formas para explicar una idea y a la vez meter una crítica muy fuerte”. Como pocas personas aún Tibol sabe anécdotas y momentos que marcaron la vida y obra del pintor y, en consecuencia, de las artes mexicanas. Cita, por ejemplo, el juego de máquinas casi surrealistas que creó en los murales del ahora Instituto Cultural Cabañas.
“El momento en que hicieron estos cuadernos nos habla de la oportunidad de dar un salto. Orozco llegó a Estados Unidos en el año 1927 e inició los cuadernos cuando estaba en The New School for Social Research de Nueva York, uno de los centros más avanzados de los intelectuales progresistas. Es cuando conoce a Frank Lloyd Right, quien lo invita a un proyecto, pero él se niega porque siente que esa personalidad tan fuerte lo va a desviar del camino que comenzó. Eso hay que anotarlo a su favor: nunca supeditó su quehacer a la cuestión económica. La pasó de la patada a veces, pero anteponía lo que era su búsqueda artística; era uno de sus grandes valores”.
- PERFIL
Raquel Tibol es crítica de arte, museógrafa, autora y periodista. Nació en Argentina en 1923, y desde 1961 adquirió la nacionalidad mexicana. Su obra publicada se integra por más de 30 libros sobre arte moderno. Entre los reconocimientos que ha recibido destaca el Premio y Homenaje Fernando Benítez en 1998, este galardón es entregado en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.
“Una pintura es una máquina, sino el diseño de una máquina”.
Raquel Tibol, crítica de arte