Cultura
Piglia es el personaje de Piglia
El autor argentino publicará en agosto su nueva novela, cargada de autobiografía
CIUDAD DE MÉXICO (17/JUN(2013).- El escritor argentino Ricardo Piglia prepara un texto autobiográfico que verá la luz en agosto próximo y que es esperado con ansiedad por los lectores que alabaron su aclamada novela Blanco Nocturno (Anagrama), con la que obtuvo el premio Rómulo Gallegos en 2011.
El autor de Plata quemada y Respiración artificial nació en Buenos Aires hace 71 años, cree en el poder de la ficción que yace en la realidad y por ello se encuentra abocado a sacar del olvido a autores que forman parte de la Serie del Recienvenido, que lleva a cabo para el Fondo de Cultura Económica, con títulos como Nanina (Germán García), Minga! (Jorge di Paola) y El mal menor (C. E. Feiling), entre otros.
A propósito de la nueva novela, Ricardo Piglia ha contado al periodista Horacio Bilbao, de la revista Ñ, que “es una autobiografía de Renzi, un personaje que aparece en mis libros. Se va a los Estados Unidos y allí vive una experiencia que lo marca. Entonces escribe esa novela que es el rastreo de esa experiencia, que en algún punto es la mía”.
“Es un personaje (Renzi) del que me gustaría contar toda su vida en mis libros. Me interesa la idea de acompañar hasta su muerte a un personaje que me resulta muy cercano”, dijo a la periodista Verónica Dema para La Nación.
El nuevo trabajo del escritor argentino transcurre en los Estados Unidos, donde ha estado viviendo durante los últimos 15 años, como profesor en la Universidad de Princeton.
“Es una historia imaginaria pero tiene como base algunos hechos reales y un acontecimiento extraño del que fui testigo. Empecé a ir como profesor visitante y fui quedándome. Lo que más me gusta de esa experiencia es la fantasía de cambiar de vida. Uno llega allí y se convierte en otro, tiene otros amigos, otras circulaciones, otros hábitos y eso siempre es atractivo. Es atractivo tener un lugar en el que uno imagina que es posible vivir de una manera distinta de cómo vive habitualmente. Como si uno fuera el personaje de una novela. Pasar de una trama a otra”, dijo a La Nación en la entrevista ya citada.
Lo que más lo ha inspirado para el próximo libro “es la experiencia de ser un extranjero, eso me interesa como situación narrativa. La cualidad diferente que adquiere lo cotidiano en la medida en que estás en un lugar en el que te sentís cómodo, pero no sos de ahí. La novela intenta ver cómo se puede narrar esa sensación de estar en un lugar y ser a la vez, en cierto modo, un hombre ajeno, casi invisible, también. Hay cierta extrañeza y cierto desinterés en esa vida que no tiene la densidad cotidiana del lugar del que uno es. Tiene que ver con emociones, sentimientos, recuerdos. Las personas te conocen relativamente, te conocen por lo que estás haciendo ahí, casi no hay pasado. Hay entonces una distancia, cierta impersonalidad, que narrativamente es muy atractiva”.
Piglia y las letras argentinas
“Todos los premios para Ricardo Piglia, incluso el Nobel si hace falta”, bromea su compatriota Alan Pauls, uno de sus más férreos discípulos y quien en sus inicios como novelista gozó de la generosidad del autor, un lector atento y entregado.
Y sobre las letras de Piglia se escribió en la desaparecida revista Día Siete —donde el autor colaboraba— en 2011: “En la literatura argentina, un territorio donde la enorme sombra de Jorge Luis Borges (1899-1986) pesa con la fuerza de un gigante, Ricardo Piglia aparece como uno de los narradores paradigmáticos del nuevo tiempo, capaz de hablar con esa sombra de igual a igual y de constituirse en una referencia insoslayable para poder entender algunos de los enigmas que plantea la poderosa y densa narrativa argentina. Con su obra literaria, entre la que se destaca Respiración artificial, aparecida en 1980, cuando la dictadura argentina erigida tras el Golpe de Estado de 1976 reinaba con un poder omnímodo y sangriento, el autor irrumpe con la eficacia de una poderosa linterna, iluminando aquí y acullá, tejiendo vías firmes de comunicación con una tradición de la que es opíparo deudor y mirando, como mira siempre Piglia, a un más allá que lo convierte en un escritor universal y disfrutable para lectores remotos y disímiles”.
PERFIL
La andanza
El escritor argentino Ricardo Piglia (1941), a pesar de tener una vasta obra, se catapultó en la escena de las letras latinoamericanas luego de obtener el premio Rómulo Gallegos, en 2011, por su novela Blanco nocturno.
Piglia es un autor que toma notoriedad también por su labor como crítico literario y guionista. Asimismo, dirigió la revista Literatura y Sociedad. Ha sido profesor de la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de California en Davis y de la Universidad de Princeton, Estados Unidos.
En cine, su trabajo se ha visto en las películas El astillero (1999), La sonámbula, recuerdos del futuro (1998), Comodines (1997) y Corazón Iluminado, de Héctor Babenco.
También recibió, en noviembre de 1997, el Premio Planeta por su novela Plata quemada.
El autor de Plata quemada y Respiración artificial nació en Buenos Aires hace 71 años, cree en el poder de la ficción que yace en la realidad y por ello se encuentra abocado a sacar del olvido a autores que forman parte de la Serie del Recienvenido, que lleva a cabo para el Fondo de Cultura Económica, con títulos como Nanina (Germán García), Minga! (Jorge di Paola) y El mal menor (C. E. Feiling), entre otros.
A propósito de la nueva novela, Ricardo Piglia ha contado al periodista Horacio Bilbao, de la revista Ñ, que “es una autobiografía de Renzi, un personaje que aparece en mis libros. Se va a los Estados Unidos y allí vive una experiencia que lo marca. Entonces escribe esa novela que es el rastreo de esa experiencia, que en algún punto es la mía”.
“Es un personaje (Renzi) del que me gustaría contar toda su vida en mis libros. Me interesa la idea de acompañar hasta su muerte a un personaje que me resulta muy cercano”, dijo a la periodista Verónica Dema para La Nación.
El nuevo trabajo del escritor argentino transcurre en los Estados Unidos, donde ha estado viviendo durante los últimos 15 años, como profesor en la Universidad de Princeton.
“Es una historia imaginaria pero tiene como base algunos hechos reales y un acontecimiento extraño del que fui testigo. Empecé a ir como profesor visitante y fui quedándome. Lo que más me gusta de esa experiencia es la fantasía de cambiar de vida. Uno llega allí y se convierte en otro, tiene otros amigos, otras circulaciones, otros hábitos y eso siempre es atractivo. Es atractivo tener un lugar en el que uno imagina que es posible vivir de una manera distinta de cómo vive habitualmente. Como si uno fuera el personaje de una novela. Pasar de una trama a otra”, dijo a La Nación en la entrevista ya citada.
Lo que más lo ha inspirado para el próximo libro “es la experiencia de ser un extranjero, eso me interesa como situación narrativa. La cualidad diferente que adquiere lo cotidiano en la medida en que estás en un lugar en el que te sentís cómodo, pero no sos de ahí. La novela intenta ver cómo se puede narrar esa sensación de estar en un lugar y ser a la vez, en cierto modo, un hombre ajeno, casi invisible, también. Hay cierta extrañeza y cierto desinterés en esa vida que no tiene la densidad cotidiana del lugar del que uno es. Tiene que ver con emociones, sentimientos, recuerdos. Las personas te conocen relativamente, te conocen por lo que estás haciendo ahí, casi no hay pasado. Hay entonces una distancia, cierta impersonalidad, que narrativamente es muy atractiva”.
Piglia y las letras argentinas
“Todos los premios para Ricardo Piglia, incluso el Nobel si hace falta”, bromea su compatriota Alan Pauls, uno de sus más férreos discípulos y quien en sus inicios como novelista gozó de la generosidad del autor, un lector atento y entregado.
Y sobre las letras de Piglia se escribió en la desaparecida revista Día Siete —donde el autor colaboraba— en 2011: “En la literatura argentina, un territorio donde la enorme sombra de Jorge Luis Borges (1899-1986) pesa con la fuerza de un gigante, Ricardo Piglia aparece como uno de los narradores paradigmáticos del nuevo tiempo, capaz de hablar con esa sombra de igual a igual y de constituirse en una referencia insoslayable para poder entender algunos de los enigmas que plantea la poderosa y densa narrativa argentina. Con su obra literaria, entre la que se destaca Respiración artificial, aparecida en 1980, cuando la dictadura argentina erigida tras el Golpe de Estado de 1976 reinaba con un poder omnímodo y sangriento, el autor irrumpe con la eficacia de una poderosa linterna, iluminando aquí y acullá, tejiendo vías firmes de comunicación con una tradición de la que es opíparo deudor y mirando, como mira siempre Piglia, a un más allá que lo convierte en un escritor universal y disfrutable para lectores remotos y disímiles”.
PERFIL
La andanza
El escritor argentino Ricardo Piglia (1941), a pesar de tener una vasta obra, se catapultó en la escena de las letras latinoamericanas luego de obtener el premio Rómulo Gallegos, en 2011, por su novela Blanco nocturno.
Piglia es un autor que toma notoriedad también por su labor como crítico literario y guionista. Asimismo, dirigió la revista Literatura y Sociedad. Ha sido profesor de la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad de California en Davis y de la Universidad de Princeton, Estados Unidos.
En cine, su trabajo se ha visto en las películas El astillero (1999), La sonámbula, recuerdos del futuro (1998), Comodines (1997) y Corazón Iluminado, de Héctor Babenco.
También recibió, en noviembre de 1997, el Premio Planeta por su novela Plata quemada.