Cultura
Ofrece INAH conferencia sobre escritura maya
En el ciclo de conferencias que se desarrolla en el Museo Regional de Antropología, un experto explicó cómo se han podido decifrar jeroglíficos de esa cultura, a partir de un silabario que asentó fray Diego de Landa
CIUDAD DE MÉXICO (25/JUN/2012).- A partir de la obra "Relación de las Cosas de Yucatán", en la que fray Diego de Landa asentó un silabario del sistema maya, los epigrafistas han podido descifrar los jeroglíficos de esta cultura, aseguró el arqueólogo Guillermo Kantún Rivera.
Durante su participación en el ciclo de conferencias que desarrolla el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el Museo Regional de Antropología "Palacio Cantón", en Mérida, Kantún Rivera señaló que en el citado silabario quedaron las equivalencias fonéticas de las letras españolas en signos mayas.
"Esto es muy importante porque durante años fue imposible descifrar esta escritura prehispánica debido a que los estudiosos pensaban que De Landa había dejado un abecedario e incluso que los jeroglíficos eran ideogramas sin sonido", anotó el especialista.
Por muchos años, agregó, los epigrafistas pensaron que el trabajo de fray Diego de Landa había falseado la escritura maya, hasta que el lingüista ruso Yuri Valentinovich Knórosov, en 1952, se dio cuenta de la naturaleza fonética del sistema y propuso que el fraile recopiló un silabario y no un abecedario.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el arqueólogo señaló que el primer grupo de 11 desciframientos de Knórosov marcó un hito en la historia de la investigación de la escritura maya.
Al dictar la conferencia "La escritura jeroglífica maya: fundamentos para su lectura", Kantún explicó que para ese momento los epigrafistas no entendían que el sistema maya utiliza sílabas para su escritura; fue hasta que Yuri Knórosov le dio valor a éstas y así descifraron varios aspectos de su estructura.
El especialista en epigrafía resaltó que un solo sonido o una sola sílaba puede tener cinco, 12 o 13 variaciones de símbolos, en tanto que los escribas mayas crearon ingeniosas combinaciones gráficas en busca de lograr obras más bellas y completas sin repetirse a sí mismas.
Lo anterior, dijo, significa que en el sistema de escritura maya existen muchas formas de escribir una sola cosa.
Kantún Rivera recordó que aún existe polémica sobre el origen de esta escritura jeroglífica; las evidencias físicas tangibles más antiguas en el área maya datan de entre 150 a.C. - 200 d.C., en el periodo Preclásico Tardío, aunque algunos aluden una temporalidad inclusive más temprana.
Hasta hace poco nuevas generaciones de epigrafistas hablantes de alguna lengua maya comenzaron a tomar la batuta en la investigación de la lengua de las inscripciones jeroglíficas, dotando a la investigación de nuevas perspectivas sobre el significado y contenido de los textos, puntualizó Kantún Rivera.
La última conferencia de este ciclo se llevará a cabo el próximo jueves 28 de junio, y estará a cargo del arqueólogo del Centro INAH-Yucatán, Orlando Casares Contreras, quien hablará sobre "El desarrollo de la astronomía maya".
Durante su participación en el ciclo de conferencias que desarrolla el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el Museo Regional de Antropología "Palacio Cantón", en Mérida, Kantún Rivera señaló que en el citado silabario quedaron las equivalencias fonéticas de las letras españolas en signos mayas.
"Esto es muy importante porque durante años fue imposible descifrar esta escritura prehispánica debido a que los estudiosos pensaban que De Landa había dejado un abecedario e incluso que los jeroglíficos eran ideogramas sin sonido", anotó el especialista.
Por muchos años, agregó, los epigrafistas pensaron que el trabajo de fray Diego de Landa había falseado la escritura maya, hasta que el lingüista ruso Yuri Valentinovich Knórosov, en 1952, se dio cuenta de la naturaleza fonética del sistema y propuso que el fraile recopiló un silabario y no un abecedario.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el arqueólogo señaló que el primer grupo de 11 desciframientos de Knórosov marcó un hito en la historia de la investigación de la escritura maya.
Al dictar la conferencia "La escritura jeroglífica maya: fundamentos para su lectura", Kantún explicó que para ese momento los epigrafistas no entendían que el sistema maya utiliza sílabas para su escritura; fue hasta que Yuri Knórosov le dio valor a éstas y así descifraron varios aspectos de su estructura.
El especialista en epigrafía resaltó que un solo sonido o una sola sílaba puede tener cinco, 12 o 13 variaciones de símbolos, en tanto que los escribas mayas crearon ingeniosas combinaciones gráficas en busca de lograr obras más bellas y completas sin repetirse a sí mismas.
Lo anterior, dijo, significa que en el sistema de escritura maya existen muchas formas de escribir una sola cosa.
Kantún Rivera recordó que aún existe polémica sobre el origen de esta escritura jeroglífica; las evidencias físicas tangibles más antiguas en el área maya datan de entre 150 a.C. - 200 d.C., en el periodo Preclásico Tardío, aunque algunos aluden una temporalidad inclusive más temprana.
Hasta hace poco nuevas generaciones de epigrafistas hablantes de alguna lengua maya comenzaron a tomar la batuta en la investigación de la lengua de las inscripciones jeroglíficas, dotando a la investigación de nuevas perspectivas sobre el significado y contenido de los textos, puntualizó Kantún Rivera.
La última conferencia de este ciclo se llevará a cabo el próximo jueves 28 de junio, y estará a cargo del arqueólogo del Centro INAH-Yucatán, Orlando Casares Contreras, quien hablará sobre "El desarrollo de la astronomía maya".