Cultura
Mezcla Moisés Sheinberg cultura y aventura en 'Estrellas de vainilla'
El escritor considera que mezclar la cultura con historias de aventura y motivar a los infantes a vivir sus propias experiencias más allá de la Internet son elementos clave para inculcarles valores
CIUDAD DE MÉXICO.- Combinar cultura con historias de aventura y motivar a los infantes a vivir sus propias experiencias más allá de la Internet, es decir, a través de viajes y convivencia humana, son los elementos que el escritor Moisés Sheinberg considera necesarios para inculcar valores.
Al hablar de su libro "Estrellas de vainilla", el autor dijo que la globalización puede ser muy buena, pero también peligrosa para la población infantil, la cual ocupa su tiempo en ver televisión y en navegar por la red.
Por ello, en este volumen se conjugan historias y mitos del estado de Veracruz, tales como "La mulata de Córdoba" y los voladores de Papantla, con una serie de aventuras que experimenta "Skat", el protagonista en este texto.
"Skat" es un preadolescente de 12 años de edad, quien después de haber concluido exitosamente la primaria, se prepara para disfrutar las vacaciones como los jóvenes de hoy.
Para ello ya tiene preparados sus video juegos, sus audífonos para escuchar música y ya se puso de acuerdo con sus amigos para ver películas.
Pero no contaba con el hecho de que sus padres tenían otros planes muy diferentes a los de él, pues los primeros aprovecharían el periodo vacacional para viajar a Veracruz y darle una "arregladita" a la casa que les heredó la difunta tía "Alhena".
A regañadientes, el chico viaja con su familia a Papantla, sin imaginar las divertidas aventuras que experimentaría.
"Este libro lo escribí porque tengo hijos de la edad y me preocupa la pérdida de valores", explicó Sheinberg, quien es ingeniero en electrónica y comunicaciones, así como maestro en tecnología educativa.
Con la influencia de la televisión y la Internet, dijo, los niños han dejado de leer y están dejando de explorar físicamente, pues ya lo pueden hacer todo por computadora, ya no experimentan ese gozo por indagar en un bosque, subirse a una pirámide o conocer un museo, por ejemplo.
Con esto no quiero decir que no vean televisión o que no usen la Internet, advirtió, "estas tecnologías solamente deben ser parte de un todo, en el que los libros también formen parte de su universo y esa es la intención de escribir mis historias: motivar a los chicos a que lean".
En ese sentido, agregó, los padres juegan un papel muy importante, pues son ellos quienes deben motivar a sus hijos a tomar un libro y a disfrutar su contenido.
"Desde muy chico he leído mucho, viví grandes aventuras con Julio Verne y otros autores de ciencia ficción, pues me parecía padrísimo meterse a esos mundos", reveló.
Además de los libros, advirtió, otro elemento importantísimo es que los niños salgan de viaje y conozcan México, sus lugares maravillosos, su cultura, su naturaleza y que puedan explorar junto con su familia.
Entonces, enfatizó, "el chiste es no quitarles la televisión ni la Internet, pero sí agregarle a esa mezcla las experiencias físicas que puedan vivir y los libros".
En ese sentido señaló que los papás se han hecho a un lado, cuando es su obligación motivar a los niños. De acuerdo a su forma de educarlos y a sus presupuestos, hay muchas opciones, como ir a los museos o visitar algún centro cultural.
Un aspecto muy importante que resaltó el autor es que si los padres siguen dejando que los niños se queden encerrados viendo la televisión, en primera instancia perderán totalmente el control de lo que sus mentes se están alimentando.
Al hablar de su libro "Estrellas de vainilla", el autor dijo que la globalización puede ser muy buena, pero también peligrosa para la población infantil, la cual ocupa su tiempo en ver televisión y en navegar por la red.
Por ello, en este volumen se conjugan historias y mitos del estado de Veracruz, tales como "La mulata de Córdoba" y los voladores de Papantla, con una serie de aventuras que experimenta "Skat", el protagonista en este texto.
"Skat" es un preadolescente de 12 años de edad, quien después de haber concluido exitosamente la primaria, se prepara para disfrutar las vacaciones como los jóvenes de hoy.
Para ello ya tiene preparados sus video juegos, sus audífonos para escuchar música y ya se puso de acuerdo con sus amigos para ver películas.
Pero no contaba con el hecho de que sus padres tenían otros planes muy diferentes a los de él, pues los primeros aprovecharían el periodo vacacional para viajar a Veracruz y darle una "arregladita" a la casa que les heredó la difunta tía "Alhena".
A regañadientes, el chico viaja con su familia a Papantla, sin imaginar las divertidas aventuras que experimentaría.
"Este libro lo escribí porque tengo hijos de la edad y me preocupa la pérdida de valores", explicó Sheinberg, quien es ingeniero en electrónica y comunicaciones, así como maestro en tecnología educativa.
Con la influencia de la televisión y la Internet, dijo, los niños han dejado de leer y están dejando de explorar físicamente, pues ya lo pueden hacer todo por computadora, ya no experimentan ese gozo por indagar en un bosque, subirse a una pirámide o conocer un museo, por ejemplo.
Con esto no quiero decir que no vean televisión o que no usen la Internet, advirtió, "estas tecnologías solamente deben ser parte de un todo, en el que los libros también formen parte de su universo y esa es la intención de escribir mis historias: motivar a los chicos a que lean".
En ese sentido, agregó, los padres juegan un papel muy importante, pues son ellos quienes deben motivar a sus hijos a tomar un libro y a disfrutar su contenido.
"Desde muy chico he leído mucho, viví grandes aventuras con Julio Verne y otros autores de ciencia ficción, pues me parecía padrísimo meterse a esos mundos", reveló.
Además de los libros, advirtió, otro elemento importantísimo es que los niños salgan de viaje y conozcan México, sus lugares maravillosos, su cultura, su naturaleza y que puedan explorar junto con su familia.
Entonces, enfatizó, "el chiste es no quitarles la televisión ni la Internet, pero sí agregarle a esa mezcla las experiencias físicas que puedan vivir y los libros".
En ese sentido señaló que los papás se han hecho a un lado, cuando es su obligación motivar a los niños. De acuerdo a su forma de educarlos y a sus presupuestos, hay muchas opciones, como ir a los museos o visitar algún centro cultural.
Un aspecto muy importante que resaltó el autor es que si los padres siguen dejando que los niños se queden encerrados viendo la televisión, en primera instancia perderán totalmente el control de lo que sus mentes se están alimentando.