Cultura
Mariana Salinas presenta su primer poemario ''Derecho de amparo''
La autora presenta su nuevo libro en la sede de la Casa del Poeta Ramón López Velarde de la colonia Roma
CIUDAD DE MÉXICO (08/JUN/2013).- La escritora Mariana Salinas presentó recientemente su primer libro de poemas, "Derecho de amparo", en la sede de la Casa del Poeta "Ramón López Velarde" de la colonia Roma, en esta ciudad.
Con la presencia del padre de la poeta, familiares, amigos y público en general, el acto fue moderado por Hernán Bravo Varela, quien presentó a los poetas Raúl Renán y Eduardo Hurtado, y al narrador Jorge F. Hernández.
Los expositores hicieron referencia a "Derecho de amparo", publicado por la prestigiosa firma editorial independiente DGE/El Equilibrista, 2012, con encomios en los que destacaron los valores significativos de los versículos que lo conforman.
Renán, quien trabajó durante un año en la revisión del libro, aseveró: "Desde que empecé a trabajar con Mariana supe que tenía frente a mí a una poeta de voz singular. Fueron sesiones largas, meticulosas. De doscientas cuartillas quedaron sólo 74; estoy orgulloso de haber colaborado en la elaboración de esta cartilla que hoy tienen ustedes en sus manos".
Por su parte, Eduardo Hurtado expresó: "La voz de Mariana Salinas devela intenciones de conformar y definir la trama compleja del instante. Hay un concurso inexcusable de la memoria, pulsaciones en la búsqueda de algo perdido sabiendo que la vida no es más que un recurrir de la memoria".
Entre bromas, el narrador Jorge F. Hernández contó cómo llegó el manuscrito a sus manos y la sorpresa que lo abrazó al leer los pliegos que lo integran.
"Recurrí a mi amigo Diego García Elío, director de Ediciones El Equilibrista, y le entregué el manuscrito; a las pocas semanas Mariana recibió la noticia de que su poemario sería publicado. Celebro la aparición de estos versos porque nos amparan a todos con su belleza", recordó el autor de "La emperatriz de Lavapiés".
Hernán Bravo Varela cedió la palabra a la autora, quien emocionada agradeció a todos su presencia: "Estoy satisfecha porque una editorial de tanto prestigio haya apostado por mí y, asimismo agradezco al maestro Renán todas las horas dedicadas en la revisión del original; a Jorge por darle mi libro a García Elío y a Hurtado por las observaciones que me hizo en un inicio", concluyó.
Los amparos que dispensa el canto. Hay una sola cosa que previene al hombre más allá de todas sus conmiseraciones: el canto. Cuando todavía la lobreguez y la dolencia y el azoramiento y la bruma eran un enigma, el hombre dijo un salmo, entonó una melodía y Dios le regaló la gracia. Sólo la música engendra concordias.
El ritmo se hace cómplice de la pulsación y germinan compases que derrumban muros y rasguean el légamo rumboso de la zozobra. Una muchacha, "Penélope / del instante", trenza "enredaderas /de palabras": hace una pausa para ir al encuentro de "la densidad / del tiempo: / colibrí / de la imagen".
"Derecho de amparo" (Ediciones El Equilibrista, México, 2012) es un poemario de trama en la que el tiempo sin presura desemboca en los preámbulos de las cosechas y con lenidad, inscribe en las pupilas de los niños, un anchuroso vestigio de augurios salpicados por una llovizna de deseos memoriosos.
Raíces que se alimentan de acuosas sonoridades: tono "suspendido / como espacio / de mi voz": murmuraciones de una caligrafía que procrea silencio y "cubre la tierra" para que prorrumpa el cántico.
Vocablos que Bóreas cede para borrar las máculas. Copla: la memoria desempolva los albores y el prisionero en su orfandad desdice los retumbos del espejo. "Como el / deseo seré / voz del / espejo / imborrable".
Remembranza que se tuerce: caminata de un sueño reverberante: hay un cuervo que picotea los ecos: un cristal desgaja el preludio: hay una música de zarza: cascada solar: apremio de injurias: pero, gracias a Dios "El canto irrumpe / al desasosiego / de las horas. / Alada la palabra / respira en / las rendijas / silentes. / Entre ruinas / es memoria. / Un poeta / vio el despertar / de las cosas / maculadas / del mundo".
Folios de pérdidas, relámpagos, barrancos, visitaciones, vaticinios, voluntades y crespúsculos. Mariana Salinas irrumpe en el panorama de la poesía mexicana escoltada por una "Furia acumulada / sobre la blanca tez / de una niña", quien la espera en los embarcaderos que concede el canto. Enhorabuena la aparición de "Derecho de amparo".
Con la presencia del padre de la poeta, familiares, amigos y público en general, el acto fue moderado por Hernán Bravo Varela, quien presentó a los poetas Raúl Renán y Eduardo Hurtado, y al narrador Jorge F. Hernández.
Los expositores hicieron referencia a "Derecho de amparo", publicado por la prestigiosa firma editorial independiente DGE/El Equilibrista, 2012, con encomios en los que destacaron los valores significativos de los versículos que lo conforman.
Renán, quien trabajó durante un año en la revisión del libro, aseveró: "Desde que empecé a trabajar con Mariana supe que tenía frente a mí a una poeta de voz singular. Fueron sesiones largas, meticulosas. De doscientas cuartillas quedaron sólo 74; estoy orgulloso de haber colaborado en la elaboración de esta cartilla que hoy tienen ustedes en sus manos".
Por su parte, Eduardo Hurtado expresó: "La voz de Mariana Salinas devela intenciones de conformar y definir la trama compleja del instante. Hay un concurso inexcusable de la memoria, pulsaciones en la búsqueda de algo perdido sabiendo que la vida no es más que un recurrir de la memoria".
Entre bromas, el narrador Jorge F. Hernández contó cómo llegó el manuscrito a sus manos y la sorpresa que lo abrazó al leer los pliegos que lo integran.
"Recurrí a mi amigo Diego García Elío, director de Ediciones El Equilibrista, y le entregué el manuscrito; a las pocas semanas Mariana recibió la noticia de que su poemario sería publicado. Celebro la aparición de estos versos porque nos amparan a todos con su belleza", recordó el autor de "La emperatriz de Lavapiés".
Hernán Bravo Varela cedió la palabra a la autora, quien emocionada agradeció a todos su presencia: "Estoy satisfecha porque una editorial de tanto prestigio haya apostado por mí y, asimismo agradezco al maestro Renán todas las horas dedicadas en la revisión del original; a Jorge por darle mi libro a García Elío y a Hurtado por las observaciones que me hizo en un inicio", concluyó.
Los amparos que dispensa el canto. Hay una sola cosa que previene al hombre más allá de todas sus conmiseraciones: el canto. Cuando todavía la lobreguez y la dolencia y el azoramiento y la bruma eran un enigma, el hombre dijo un salmo, entonó una melodía y Dios le regaló la gracia. Sólo la música engendra concordias.
El ritmo se hace cómplice de la pulsación y germinan compases que derrumban muros y rasguean el légamo rumboso de la zozobra. Una muchacha, "Penélope / del instante", trenza "enredaderas /de palabras": hace una pausa para ir al encuentro de "la densidad / del tiempo: / colibrí / de la imagen".
"Derecho de amparo" (Ediciones El Equilibrista, México, 2012) es un poemario de trama en la que el tiempo sin presura desemboca en los preámbulos de las cosechas y con lenidad, inscribe en las pupilas de los niños, un anchuroso vestigio de augurios salpicados por una llovizna de deseos memoriosos.
Raíces que se alimentan de acuosas sonoridades: tono "suspendido / como espacio / de mi voz": murmuraciones de una caligrafía que procrea silencio y "cubre la tierra" para que prorrumpa el cántico.
Vocablos que Bóreas cede para borrar las máculas. Copla: la memoria desempolva los albores y el prisionero en su orfandad desdice los retumbos del espejo. "Como el / deseo seré / voz del / espejo / imborrable".
Remembranza que se tuerce: caminata de un sueño reverberante: hay un cuervo que picotea los ecos: un cristal desgaja el preludio: hay una música de zarza: cascada solar: apremio de injurias: pero, gracias a Dios "El canto irrumpe / al desasosiego / de las horas. / Alada la palabra / respira en / las rendijas / silentes. / Entre ruinas / es memoria. / Un poeta / vio el despertar / de las cosas / maculadas / del mundo".
Folios de pérdidas, relámpagos, barrancos, visitaciones, vaticinios, voluntades y crespúsculos. Mariana Salinas irrumpe en el panorama de la poesía mexicana escoltada por una "Furia acumulada / sobre la blanca tez / de una niña", quien la espera en los embarcaderos que concede el canto. Enhorabuena la aparición de "Derecho de amparo".