Cultura

La música clásica no puede convertirse en un tratamiento de spa: Alex Ross

Ross lamenta que el público haya encumbrado a pintores como Picasso y que no haya podido asimilar a sus equivalentes en música clásica

MADRID, ESPAÑA.-  El crítico musical de "New Yorker, Alex Ross, dijo hoy en Madrid, donde promocionó su ensayo sobre la música del siglo XX, que es "curioso" que la música clásica se asocie con el relax como si fuera "un tratamiento de spa".

Ross lamenta en su ensayo, titulado "El ruido eterno" y que ha logrado convertir en un best seller, que el público haya encumbrado a pintores rompedores como Jackson Pollock o Pablo Ruiz Picasso y que no haya podido asimilar a sus equivalentes en música clásica.

"Es curioso que asociemos la música clásica con el relax, que la escuchemos para transportarnos a un mundo bonito, como si fuera un papel pintado o un tratamiento de spa", señaló el crítico.

"Tenemos que permitir a los compositores ser algo más, tienen derecho a ser artistas, a expresar emociones más oscuras", indicó el crítico musical de la prestigiosa revista "New Yorker", que ha logrado contar la convulsa historia del siglo XX a través de los avatares de su música.

Ross, de 41 años, ha invertido casi diez años en realizar la investigación que le llevó a escribir este libro, publicado ya en dieciséis países y que, además de ser finalista del Premio Pulitzer, ha logrado premios como el National Book Critics Circle Award.

El libro comienza en una época en que compositores como Gustav Mahler, Richard Strauss o Giacomo Puccini eran celebridades de primer nivel y los estrenos de sus obras un acontecimiento que ocupaba portadas de periódicos, y en la que los jóvenes sofisticados memorizaban libretos de las óperas de Richard Wagner como años más tarde harían otros con las canciones de Bob Dylan.

A partir de ahí, analiza todo un siglo que ahora cuenta con "miles de compositores" cuya existencia y cuyo trabajo apenas trasciende al público, aunque eso no le hace ser pesimista.

"Es un problema viejo, a la música clásica siempre le ha costado romper fronteras, siempre parece anclarse en el pasado, al final del siglo XIX la gente también estaba más interesada en los compositores del anterior que en los suyos", recordó.

Por el contrario, se siente optimista: "Estamos en un momento muy excitante porque todo es posible para los jóvenes compositores, antes su camino era unidireccional, ahora es multidireccional, pueden trabajar con más sentimiento de libertad, elegir continuar con las nuevas tendencias o volver a los viejos sonidos sin ser tachados de conservadores".

Pero en su exhaustiva investigación, plasmada en un libro lleno de anécdotas, no ha logrado responder a qué ha provocado ese "abismo tan grande" entre compositores clásicos y público.

"A veces oigo que se han vuelto difíciles, complejos, inaccesibles, y ciertamente algunos sí, pero eso no es todo", consideró el crítico.

Así, destacó que la gente puede hacer cola y detenerse a contemplar el "Guernica" de Picasso, una obra de "belleza no convencional", mientras que puede pasar sin conocer a un compositor tan revolucionario e influyente como Arnold Schoenberg, pionero de la música atonal.

Ross asegura al final de su libro que, en los comienzos del siglo XXI, "el afán de enfrentar la música clásica a la cultura pop ha dejado de tener sentido intelectual o emocional".

"Un posible destino para la música del siglo XXI es una gran fusión final: los artistas pop inteligentes y los compositores extravertidos, hablando más o menos el mismo idioma", anunció este escritor, que ofrece a sus lectores la posibilidad de escuchar la banda sonora de su libro en la web www.therestisnoise.com".

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