Cultura

Imágenes de Germán Herrera con El silencio como punto de partida

Las imágenes del artista mexicano no se ciñen a los cánones

MADRID, ESPAÑA.- La ciudad española de Cuenca acoge la primera exposición individual que se organiza en el país europeo de Germán Herrera, un artista nacido en la capital mexicana en 1957 pero que reside desde hace casi 20 años en San Francisco, por lo que la mayor parte de su trabajo se ha difundido en Estados Unidos. En esta ocasión se trata de una retrospectiva de su trabajo realizado en los últimos 10 años.

La muestra, que lleva por título El silencio como punto de partida, incluye aproximadamente 120 imágenes, exhibidas mediante dos proyectores enmarcados en un espacio acústico concebido por el propio artista. De este modo, Herrera aúna música y fotografía, dos disciplinas intrínsecamente relacionadas con el mundo del creador.

Formado inicialmente como músico, Herrera reconoce que sus fotografías están profundamente impregnadas de ese tinte melódico: “La forma de componer una pieza musical tiene mucho que ver con cómo se puede crear una fotografía o cómo se puede estructurar una pintura. Intento trabajar con las imágenes de una manera diferente”.

Simbolismo y madurez

El resultado de la muestra es sorprendente, desde el conjunto de imágenes que explotan el blanco y negro y la novedad técnica, hasta los contrastes lumínicos y los juegos de texturas, logrando transmitir sensaciones particulares y hablando por sí solas, pero que agradecen el acompañamiento sonoro, a fin de conseguir un acabado más personal. Pues de ello trata siempre una exposición, de reflejar lo que el artista intenta comunicar de una manera u otra. Y qué mejor forma de conseguirlo que seleccionando él mismo el ambiente acústico en el cual sus creaciones puedan ser contempladas.

Las fotografías de Herrera hablan de simbolismo, de madurez y de una visión instintiva para elegir un enfoque, un momento y un lugar determinados.

Él considera esta exposición como “una especie de reporte documental sobre una búsqueda interna”, ya que “la mayor parte de los artistas estamos buscando una expresión propia que conecte de alguna manera con el mundo y con nuestra forma de verlo”.
Su particular forma de trabajar consiste en hacer fotografías sobre motivos que le llaman la atención, sin tener ninguna idea preconcebida, y después unirlas en la computadora, “donde se empiezan a formar imágenes que resultan significativas o que no van a ningún lado”.

Según Herrera, “es la obra misma la que va diciendo por dónde va y, a final de cuentas, son espejos, imágenes que reflejan un estado interno en muchas ocasiones y que no surgen como consecuencia de una idea, sino de una emoción”.
En cuanto al criterio utilizado para escoger las obras apropiadas, Herrera afirma no tener predilección por unas sobre otras. Dice que “todas las piezas son importantes, todas ellas son parte de un mismo cuerpo y expresan de manera conjunta lo que quiero transmitir, lo cual no quita que algunas estén mejor logradas”.

Queda, por tanto, a juicio del espectador decidir cuáles van más acorde con sus intenciones.

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