Cultura
Evite mezclar la escuela y la muerte
¿Cuándo se complica la labor de un maestro? Cuando lo que sucede fuera de las aulas llega a invadir las clases
GUADALAJARA, JALISCO (29/ENE/2012).- Suena la campana que anuncia la entrada del recreo. Entra el maestro suplente, el señor Lazhar, tomando su portafolio con nerviosismo entre los brazos. Se presenta ante un grupo de niños invisibles de alrededor de 11 años que componen el grupo de sexto B. Se prepara para hacer el primer ejercicio a la clase, un dictado de ''El extranjero", de Albert Camus y el conflicto se inaugura en escena.
Así dio inicio el monólogo que lleva por título el nombre del sujeto protagonista, Bashir Lazhar, que el pasado viernes y sábado se presentó en el Teatro Experimental de Jalisco, con la actuación de Boris Schoemann, bajo la dirección de Mahalat Sánchez.
Ese dictado muestra la falta de conocimientos sobre ortografía de sus alumnos, por lo que el suplente explica a los estudiantes la conjugación verbal, el uso de la ‘s’ y la ‘c’, la diferencia entre la ‘ll’ y la ‘y’, pero ése es sólo un pequeño problema que se suma a su vida.
Él es un argelino que ha llegado a Canadá buscando mejorar la calidad de vida que sus tres hijos y su esposa llevan en Argel. Ellos debieron quedarse, pero él intenta comenzar de cero en el país americano. No conoce a nadie, por lo que intenta socializar con sus compañeros de trabajo. Sin embargo sus palabras son mal interpretadas, y una de las maestras considera que está juzgando su método de enseñanza.
Saber escuchar
Y claro, los prejuicios de la sociedad no se quedan ocultos en esta historia. Al tratarse de un nativo de Argelia le recriminan su misoginia al ofender a la otra profesora. “¡No por ser árabe no respeto a las mujeres!” Intenta defenderse Bashir, pero ninguna de las cartas parece jugar a su favor; la directora le recrimina y se complica su estancia en la escuela donde busca mejorar la comunicación entre los alumnos y sus maestros, no juzgar el desempeño de los demás educadores.
¿Cuándo se complica la labor de un maestro? Cuando lo que sucede fuera de las aulas llega a invadir las clases. Si el señor Lazhar fue contratado como suplente fue porque la maestra Marie Lafortune cometió suicidio como método para escapar de la realidad. Los alumnos lo saben y se sienten un tanto culpables. El suplente realiza un ejercicio para que los pequeños puedan olvidar el tema. El trabajo de una de sus alumnas destaca entre los demás.
“Mi escuela es la más bella del mundo”, inicia el ensayo de la niña, quien así lo considera porque, a pesar de que tenga compañeros que no tienen qué comer por las mañanas, y de que haya otros que siempre molesten a los más débiles, las aulas son una muestra de que se puede sobrevivir a cualquier guerra, incluso si se desarrolla en su interior. “No debemos mezclar la escuela y la vida, tampoco la escuela y la muerte, porque la escuela y la guerra no son compatibles”, concluye el ensayo.
El señor Lazhar desea publicar el texto de su alumna y pegarlo por los pasillos, pero la directora se niega. Considera que es un texto demasiado bélico, el cual atenta contra la memoria de la señorita Lafortune. La incomprensión en el trabajo para con Bashir Lazhar se suma a sus problemas personales. Él sólo quiere enseñar a sus alumnos a confrontar la muerte y las sensaciones que deja en quienes la viven de cerca. Su esposa e hijos han muerto en un incendio, por eso se considera apto para ayudar a los estudiantes a afrontar el pesar que deviene luego de perder a un ser querido.
La batalla finaliza a favor de la institución y Bashir es despedido. Otros suplentes llegarán para concluir la formación de los alumnos de sexto B. El árabe sólo quiso enseñarles a los maestros a saber escuchar a sus alumnos antes de que griten demasiado fuerte. Y así se despide de su alumna destacada, toma su portafolios y continúa con su vida, comparándola con el pizarrón que se borra todo el tiempo para volver a empezar.
Así dio inicio el monólogo que lleva por título el nombre del sujeto protagonista, Bashir Lazhar, que el pasado viernes y sábado se presentó en el Teatro Experimental de Jalisco, con la actuación de Boris Schoemann, bajo la dirección de Mahalat Sánchez.
Ese dictado muestra la falta de conocimientos sobre ortografía de sus alumnos, por lo que el suplente explica a los estudiantes la conjugación verbal, el uso de la ‘s’ y la ‘c’, la diferencia entre la ‘ll’ y la ‘y’, pero ése es sólo un pequeño problema que se suma a su vida.
Él es un argelino que ha llegado a Canadá buscando mejorar la calidad de vida que sus tres hijos y su esposa llevan en Argel. Ellos debieron quedarse, pero él intenta comenzar de cero en el país americano. No conoce a nadie, por lo que intenta socializar con sus compañeros de trabajo. Sin embargo sus palabras son mal interpretadas, y una de las maestras considera que está juzgando su método de enseñanza.
Saber escuchar
Y claro, los prejuicios de la sociedad no se quedan ocultos en esta historia. Al tratarse de un nativo de Argelia le recriminan su misoginia al ofender a la otra profesora. “¡No por ser árabe no respeto a las mujeres!” Intenta defenderse Bashir, pero ninguna de las cartas parece jugar a su favor; la directora le recrimina y se complica su estancia en la escuela donde busca mejorar la comunicación entre los alumnos y sus maestros, no juzgar el desempeño de los demás educadores.
¿Cuándo se complica la labor de un maestro? Cuando lo que sucede fuera de las aulas llega a invadir las clases. Si el señor Lazhar fue contratado como suplente fue porque la maestra Marie Lafortune cometió suicidio como método para escapar de la realidad. Los alumnos lo saben y se sienten un tanto culpables. El suplente realiza un ejercicio para que los pequeños puedan olvidar el tema. El trabajo de una de sus alumnas destaca entre los demás.
“Mi escuela es la más bella del mundo”, inicia el ensayo de la niña, quien así lo considera porque, a pesar de que tenga compañeros que no tienen qué comer por las mañanas, y de que haya otros que siempre molesten a los más débiles, las aulas son una muestra de que se puede sobrevivir a cualquier guerra, incluso si se desarrolla en su interior. “No debemos mezclar la escuela y la vida, tampoco la escuela y la muerte, porque la escuela y la guerra no son compatibles”, concluye el ensayo.
El señor Lazhar desea publicar el texto de su alumna y pegarlo por los pasillos, pero la directora se niega. Considera que es un texto demasiado bélico, el cual atenta contra la memoria de la señorita Lafortune. La incomprensión en el trabajo para con Bashir Lazhar se suma a sus problemas personales. Él sólo quiere enseñar a sus alumnos a confrontar la muerte y las sensaciones que deja en quienes la viven de cerca. Su esposa e hijos han muerto en un incendio, por eso se considera apto para ayudar a los estudiantes a afrontar el pesar que deviene luego de perder a un ser querido.
La batalla finaliza a favor de la institución y Bashir es despedido. Otros suplentes llegarán para concluir la formación de los alumnos de sexto B. El árabe sólo quiso enseñarles a los maestros a saber escuchar a sus alumnos antes de que griten demasiado fuerte. Y así se despide de su alumna destacada, toma su portafolios y continúa con su vida, comparándola con el pizarrón que se borra todo el tiempo para volver a empezar.