Cultura
Destacan fábulas de La Fontaine por su visión irónica de la sociedad
Murió el 13 de abril de 1695
CIUDAD DE MÉXICO.- Fábulas como "La cigarra y la hormiga", "El cuervo y la zorra" y "Asamblea de ratones", son algunos de los muchos relatos que legó a chicos y grandes el escritor francés Jean de la Fontaine, quien murió el 13 de abril de 1695.
Nacido el 8 de julio de 1621, en Chateau-Thierry, Francia, de La Fontaine es considerado una de las figuras literarias más eminentes del siglo XVII, por la visión irónica y un tanto escéptica de la sociedad que plasma en sus escritos.
El autor cursó estudios en la Universidad de Reins y durante muchos años siguió los pasos de su padre como inspector forestal del ducado del distrito francés, en lo que trascurrió una juventud despreocupada.
También ejerció la profesión de abogado y fue hasta en 1659 que intensificó su vocación literaria, pues frecuentaba los salones de las cortes, donde siempre consiguió tener algún mecenas que le facilitó su dedicación a la literatura.
Así se integró a un destacado grupo literario-filosófico francés en el que figuraban dramaturgos como Moliére (Jean Baptiste Poquelin), Jean Racine y el crítico y poeta Nicolas Boileau-Despréaux.
Su poema heroico inspirado en Ovidio, "Adonis" (1658), le proporcionó la protección de Nicolás Fouquet, ministro de Luis XIV, lo que le permitió disfrutar de la suntuosa vida del Palacio de Vaux hasta el momento de la caída del superintendente.
Entonces fue acogido por la duquesa de Orleáns (1664-1672), bajo cuya protección conoció el éxito con sus "Contes et Nouvelles" (1665), relatos graciosos desarrollados a partir de temas que toma prestados de los italianos Giovanni Boccacio y Ludovico Ariosto.
Su principal obra publicada fue una adaptación en 1654 de "Eunuco", del dramaturgo romano Terencio, pero su fama literaria reside más bien en sus "Cuentos y relatos en verso" (1644).
Su colección de "Fábulas", un conjunto de narraciones en verso protagonizadas por animales que actúan como seres racionales y cuyo objetivo es ofrecer una enseñanza moral, de su autoría, fueron inspiradas en las ya clásicas, pero dotadas de un agudo sentido del humor.
Entre ellas destacan "La joven viuda", "La rata de la ciudad y la del campo", "El leñador y la muerte", "El zorro y las uvas", "La mosca y la hormiga" y "La cigarra y la hormiga", entre otras.
Estas se distinguen por su agilidad e ingenio narrativo, así como por el amplio y sutil conocimiento que el autor tenía de la vida, por lo que su obra logró influir en un gran número de escritores posteriores.
Otras obras que sobresalen son "Cuentos y relatos en verso" (1667-1674) y tres colecciones de sus "Fábulas" (1668-1694), que lo convirtieron en uno de los hombres de letras franceses más eminentes de la época.
Se sabe que sus cuentos y relatos están inspirados en el "Decamerón", de Giovanni Boccaccio; el "Heptamerón", de Margarita de Navarra, y en "Los cien nuevos cuentos", supuestamente escritos por Antoine de La Salle.
También escribió poemas, libretos de ópera y obras de teatro, entre las cuales se cuentan el relato romántico en verso y prosa "Los amores de Psique y Cupido" (1669).
Con su obra, La Fontaine fue capaz de descubrir el fondo de las almas con una delicadeza maliciosa y un seguro sentido de la comicidad.
No obstante, decidió no predicar sobre los grandes sentimientos, sólo se limitó a dar algunos consejos para hacer al hombre más razonable y feliz.
Nacido el 8 de julio de 1621, en Chateau-Thierry, Francia, de La Fontaine es considerado una de las figuras literarias más eminentes del siglo XVII, por la visión irónica y un tanto escéptica de la sociedad que plasma en sus escritos.
El autor cursó estudios en la Universidad de Reins y durante muchos años siguió los pasos de su padre como inspector forestal del ducado del distrito francés, en lo que trascurrió una juventud despreocupada.
También ejerció la profesión de abogado y fue hasta en 1659 que intensificó su vocación literaria, pues frecuentaba los salones de las cortes, donde siempre consiguió tener algún mecenas que le facilitó su dedicación a la literatura.
Así se integró a un destacado grupo literario-filosófico francés en el que figuraban dramaturgos como Moliére (Jean Baptiste Poquelin), Jean Racine y el crítico y poeta Nicolas Boileau-Despréaux.
Su poema heroico inspirado en Ovidio, "Adonis" (1658), le proporcionó la protección de Nicolás Fouquet, ministro de Luis XIV, lo que le permitió disfrutar de la suntuosa vida del Palacio de Vaux hasta el momento de la caída del superintendente.
Entonces fue acogido por la duquesa de Orleáns (1664-1672), bajo cuya protección conoció el éxito con sus "Contes et Nouvelles" (1665), relatos graciosos desarrollados a partir de temas que toma prestados de los italianos Giovanni Boccacio y Ludovico Ariosto.
Su principal obra publicada fue una adaptación en 1654 de "Eunuco", del dramaturgo romano Terencio, pero su fama literaria reside más bien en sus "Cuentos y relatos en verso" (1644).
Su colección de "Fábulas", un conjunto de narraciones en verso protagonizadas por animales que actúan como seres racionales y cuyo objetivo es ofrecer una enseñanza moral, de su autoría, fueron inspiradas en las ya clásicas, pero dotadas de un agudo sentido del humor.
Entre ellas destacan "La joven viuda", "La rata de la ciudad y la del campo", "El leñador y la muerte", "El zorro y las uvas", "La mosca y la hormiga" y "La cigarra y la hormiga", entre otras.
Estas se distinguen por su agilidad e ingenio narrativo, así como por el amplio y sutil conocimiento que el autor tenía de la vida, por lo que su obra logró influir en un gran número de escritores posteriores.
Otras obras que sobresalen son "Cuentos y relatos en verso" (1667-1674) y tres colecciones de sus "Fábulas" (1668-1694), que lo convirtieron en uno de los hombres de letras franceses más eminentes de la época.
Se sabe que sus cuentos y relatos están inspirados en el "Decamerón", de Giovanni Boccaccio; el "Heptamerón", de Margarita de Navarra, y en "Los cien nuevos cuentos", supuestamente escritos por Antoine de La Salle.
También escribió poemas, libretos de ópera y obras de teatro, entre las cuales se cuentan el relato romántico en verso y prosa "Los amores de Psique y Cupido" (1669).
Con su obra, La Fontaine fue capaz de descubrir el fondo de las almas con una delicadeza maliciosa y un seguro sentido de la comicidad.
No obstante, decidió no predicar sobre los grandes sentimientos, sólo se limitó a dar algunos consejos para hacer al hombre más razonable y feliz.