Cultura

Cartas a un futuro gobernante

Mejoras en promoción de oficios, protección al patrimonio, planes a largo plazo, es lo que algunos arquitectos consultados esperan de autoridades

GUADALAJARA, JALISCO (16/JUN/2012).- Jalisco y Guadalajara cambiarán de timón gubernamental en fechas próximas luego de los resultados de los comicios electorales que tendrán lugar este 1 de julio. Gane quien gane, los presidentes municipales y el gobernador tendrán a su cargo decisiones que impactan a la ciudad, a su entorno urbano, natural y patrimonial. Por ello, cuatro profesionales fueron entrevistados sobre las peticiones que harían a los futuros gobernantes, en materia de arquitectura.

Ana Guerrerosantos


Jorge Rivera: revalorar los oficios constructivos

Jorge es arquitecto por parte del ITESO (2000-2004), cuenta con estudios realizados en la Escuela de Arquitectura de la Universidad Aalto de Helsinki, Finlandia, y una maestría en Historia y Teoría por parte de la McGill University de Montreal, Canadá. La petición de Jorge para los futuros gobernantes es “impulsar la educación de oficios, los que tienen que ver con la producción arquitectónica como carpintería o herrería”.

Con esto, además de devolverles el valor intrínseco que tienen y reposicionarlos en el panorama educativo local, se le devolvería a la “artesanía de la construcción” su importancia como bien cultural. “Me parece que nuestros artesanos son agentes culturales que mantienen vivas las tradiciones y que los arquitectos tenemos que mantenerlas vigentes, pero de alguna manera veo una amenaza para éstas al estar las nuevas tecnologías por encima de la producción tradicional constructiva en Jalisco”. Por ello,  propone “un proyecto que impulse la educación de los oficios, que sería la protección de los artesanos de la construcción como tales, no como obreros sino como gente que produce bienes culturales”. Las diferentes formas de construir existentes en las diversas regiones del Estado deberían estar contempladas en esto y “tratar de acercarlas a los jóvenes para (que ellos puedan) revalorizarlas”.  “Tenemos una gran gama de artesanos a nuestra disposición y se les debe dar su verdadero valor. Jalisco va más allá del tequila y el mariachi, tiene una tradición constructiva que se debe comparar con la de otros estados y esto es algo que se debe cuidar y fomentar”.

El impulso a estas tradiciones, entre las que está el uso y el manejo de materiales como la madera y la piedra –“cosas próximas a las manos y al cuerpo”-, está en gran medida en manos de los arquitectos, “a cada uno nos toca una parte”, subraya Jorge.

César Verges: que el arquitecto supervise

Egresado de la Universidad de Guadalajara en 1995, César Verges ha participado en el desarrollo de proyectos arquitectónicos en Estados Unidos y en España. En esta ciudad ha sido colaborador de la catalana Carme Pinós para la construcción de la Torre Cube I  y actualmente trabaja para el departamento de arquitectura de Grupo Omnilife.

Con esta experiencia a cuestas, César implora por un respaldo social y gubernamental para él y sus pares quienes por décadas enteras han tratado de hacerse de una voz en un mundo en el que basta la autorización de un perito –que únicamente ve por la seguridad de la obra- para aprobar cualquier construcción.

“Aquí no tenemos el aval o el respaldo para que la obra se haga con el proyecto de un arquitecto como en otros países que es requisito y eso nos daría un trabajo exponencial”, señala. Así, en el universo donde “cualquiera puede construir”, sea médico, cocinero o abogado, es donde además se da el problema del “sinfín de muestrarios de arquitectura donde no hay identidad, encuentras un proyecto padre junto a una casa hecha por un doctor”.

Por eso la petición sería que los ayuntamientos regularizaran y reglamentaran la proyección y supervisión de obra a los arquitectos, y la ejecución de las mismas a los constructores ya que además “no puedes ser juez y parte”.

Cuenta que en España, el arquitecto se dedica únicamente a proyectar pero está avalado tanto por un colegio de profesionales como por su autoridad municipal. Entonces “si yo como cliente hago una casa, primero busco al arquitecto y para que me den el permiso en Obras Públicas, este debe estar registrado o ser miembro de un colegio y firmar el proyecto, y a la hora de que construyes, el ingeniero tiene que hacerlo tal cual y el arquitecto irá avalando el avance de obra”. Así, en Jalisco, un arquitecto podría vivir de sus proyectos, dice.

Juan López Vergara Newton: respetar el patrimonio edificado

Itesiano (2004-2007), Juan López Vergara Newton imparte desde 2010 el seminario de teoría e historia de la arquitectura titulado Conversaciones en torno al siglo XX en la Universidad Jesuita, así como el curso Ecos del pensamiento en el Centro para la Cultura Arquitectónica y Urbana.

“¿Qué pediría al próximo gobernante de Jalisco con respecto a la creación de arquitectura en el Estado? Fomentar el respeto, el conocimiento y la valoración por nuestro patrimonio edificado local, por nuestras raíces arquitectónicas”.

Para este joven arquitecto la respuesta radica en la educación y la implementación de foros y programas “que sensibilicen a la ciudadanía acerca de lo nuestro”, dice. “Calles como Parque Juan Diego en Chapalita, Libertad en la Americana o la colonia Jardines del Bosque, son auténticos tesoros arquitectónicos para muchos ciudadanos aún desconocidos”.

Por tanto, si “la ciudad es el resultado de la suma de acciones individuales y colectivas de sus ciudadanos, más aún que la suma del trabajo de sus arquitectos”, a lo anterior habría que sumarle el impulso de programas de “apropiación creativa del espacio de la ciudad, como la Vía RecreActiva que, además de funcionar como un espacio en donde poder reunirse o ejercitarse, nos pone en contacto con nuestra ciudad”.

Por ello, el fomento al espacio público junto con iniciativas que promuevan su uso, generarán en los ciudadanos “el cariño” por su entrono y solo así se crea “un vínculo afectivo con nuestra ciudad (que) fortalece nuestro sentido de comunidad”.

Arabella González: planear a largo plazo


Actualmente radicada en Barcelona, España, esta arquitecta por la Universidad de Guadalajara (1994), especializada en conservación del patrimonio arquitectónico y turismo cultural, otrora directora de Investigaciones Estéticas para la Secretaría de Cultura de Jalisco, también se tomó el detenimiento para hacer sus peticiones a las próximas autoridades de la tierra que la vio nacer.

Pide a ese próximo gobernante “que no sacrifique el patrimonio cultural y natural excusándose en generar fuentes de trabajo. Las empresas responsables las crean sin destrucción”; y “que incentive con deducciones fiscales a quienes restauran y conservan la arquitectura de valor relevante, así como (que establezca y aplique) multas significativas y disuasorias a quien la destruya”. En cuanto a obra pública,  que “haga los proyectos necesarios e importantes aunque sean de largo alcance y no le toque cortar el listón”. “Son una tentación para cualquier gobernante las obras de relumbrón, pero es quizás más importante aunque no luzca tanto en los diarios, el trabajo hormiga de terminar el inventario y catálogo de los edificios de valor patrimonial en todo el estado de Jalisco y hacerlo visible para consultas públicas vía Internet”. Le sugiere al próximo gobernador “que dote a la Procuraduría de Desarrollo Urbano de poder coercitivo. La hoy ‘policía’ del patrimonio debe tener la atribución para poder revocar permisos que funcionarios por error, desconocimiento o dolo, autorizan indebidamente”.

Jalisco y Guadalajara necesitan obra. Apenas unas cuantas administraciones han devuelto su hacer a los profesionales de la arquitectura como fue constante en las décadas de los sesenta y setenta. Una ciudad se conoce y se identifica por su arquitectura, por tanto, lo más deseable es que las próximas autoridades sepan invertir en lo que sin duda, le devolverá con creces al erario, afirma.

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