Cultura

Buenos Aires conmemora la llegada de los exiliados españoles en el Massilia

Hace 70 años atracó en Buenos Aires un barco de vapor procedente de Francia, añ que Argentina rinde homenaje por su legado cultural

BUENOS AIRES, ARGENTINA.- Hace 70 años atracó en Buenos Aires el Massilia, un barco de vapor procedente de Francia que transportaba a un grupo de exiliados españoles republicanos a los que Argentina rinde homenaje por su "importantísimo legado cultural".

La Dirección de Patrimonio e Instituto Histórico del Ministerio de Cultura de Buenos Aires decidió homenajear a este grupo de españoles, dedicados en su mayoría al mundo de la cultura, por su capacidad de integración y los valores intelectuales que implantaron durante estos años en Argentina.

Los exiliados españoles que venían a bordo de este barco se dirigían en un principio a Chile, aunque consiguieron quedarse en Buenos Aires con la ayuda de Natalio Botana, el que fuera director del diario "Crítica", uno de los más relevantes de Argentina.

Salvador Valverde, un autor teatral pasajero del Massilia y que ahora tiene 90 años, recordó a Botana en el homenaje celebrado este miércoles en la porteña Casa de la Cultura.

"Botana movió todo lo que pudo por nosotros. Nuestra gratitud siempre será eterna. Incluso le dio trabajo en el periódico a muchos de nosotros", explicó.
Valverde quiso recordar que en la actualidad los únicos supervivientes de los pasajeros del barco son los que iban "con pantalones cortos, los que vivían todo como una aventura".

"Ahora comprendo cuando vi a mis padres llorar cuando el barco se alejó viendo una línea en el horizonte que era su tierra española, a la que nunca volvieron a ver", contó el escritor.

El barcelonés, que vivió el exilio por primera vez en Francia hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, explicó que ese tipo de sentimientos sólo los ha podido asimilar con el paso del tiempo.

En cuanto al trayecto, Valverde explicó que "fue horrible" porque en la tercera clase estaban organizados en camarotes de seis plazas divididos por sexos y "la comida estaba espantosa".

Después de una primera parada en Río de Janeiro y una segunda en Montevideo, el Massilia por fin arribó al puerto de Buenos Aires, donde, según reconoció el dramaturgo, "todos tenían la intención que quedarse".

"Argentina era un país ideal para todo este grupo de intelectuales que veníamos de España, porque era y es la capital mundial de la cultura", señaló.
Los exiliados recordaron además la amabilidad del pueblo bonaerense a su llegada, pues "aunque el gobierno de turno no estaba por la labor de acogernos, los ciudadanos nos recibieron con los brazos abiertos".

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