Cultura

Artista español renuncia a Premio Nacional

Santiago Sierra dijo que los premios a los artistas solo son una instrumentación que beneficia la imagen del Estado

MADRID, ESPAÑA (05/NOV/2010).- El español Santiago Sierra dijo hoy "no" al Premio Nacional de Artes Plásticas 2010 que ganó ayer, aduciendo que es "un artista serio" en una carta que publica en su blog, "Contraindicaciones", y que dirige a la ministra española de Cultura, Ángeles González-Sinde.

En ella, Sierra afirma que los premios "se conceden a quien ha realizado un servicio, como por ejemplo al empleado del mes"; que a él el arte le ha dado una libertad a la que no está dispuesto a renunciar, y que, en consecuencia, su sentido común le obliga a rechazar un premio que, dice textualmente, "instrumentaliza el prestigio del premiado en beneficio del Estado".

El jurado le otorgó ayer por mayoría el galardón a Sierra (Madrid, 1966) "por su obra crítica, que reflexiona sobre la explotación y la exclusión de las personas, y genera un debate sobre las estructuras de poder", según el comunicado del Ministerio de Cultura.

El Ministerio, por su parte, no tiene constancia oficial de la renuncia del premio, según dijo hoy Ángeles Albert, directora general de Bellas Artes, que presidió ayer el jurado.

El Premio Nacional de Artes Plásticas, dotado con 30 mil euros (42 mil 600 dólares), es la primera vez que es rechazado, "por lo que hay que ver jurídicamente" los pasos a seguir, dijo la directora de Bellas Artes, quien añadió que es una pena que este galardón a la trayectoria de un creador quede vacante, "habiendo tan buenos artistas".

En la Bienal de Arte de Venecia de 2003, Sierra montó la obra "Palabra tapada" y causó gran revuelo, ya que prohibió la entrada al Pabellón de España, financiado por el Gobierno, de cualquier visitante que no portara un documento de identidad que acreditase su nacionalidad española.

Sierra es autor también de otros muchos trabajos conceptuales controvertidos, entre ellos la exposición "Estudio económico de la piel de los caraqueños", que inauguró en febrero de 2007 en la capital venezolana y en la que reunía fotografías de la espalda de 30 personas que clasificó en tres grupos por su poder adquisitivo.

En Santiago de Chile, el artista propuso varias instalaciones en diciembre de 2007, entre ellas la titulada "184 trabajadores peruanos", en la que contrató a siete mil presos por 15 euros para utilizarlos en una "performance".

En México, donde el artista vivió y en cuya Escuela de San Carlos de la Universidad Autónoma de México estudió, ha creado obras con objetos y personas.

En 2006, propuso la "performance" de cien coches de color negro y nuevos estacionados en la calle Reforma, de Puebla, y dos años antes la "performance" de unos obreros que se turnaron para meter uno de sus brazos a través del muro que separaba la sala de una galería de arte de una vivienda particular.

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