Cultura

Arqueología pictórica de Ricardo Pinto

El artista capitalino exhibe en Guadalajara Filo profundo, serie de 20 acrílicos sobre tela de lenguaje abstracto

GUADALAJARA, JALISCO.- Hace aproximadamente siete años que el artista capitalino Ricardo Pinto mostró por primera vez su trabajo en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), cuando formaba parte del Sistema de Jóvenes Creadores del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Pero "de ese entonces hasta ahora es un Ricardo totalmente diferente, con una propuesta más sólida", asegura Suny Ramírez, directora de ese recinto expositivo universitario que lo recibe nuevamente para exhibir esa madurez de la que se ha hecho en este tiempo.

La muestra en cuestión se titula Filo profundo y se exhibe a partir de esta noche en las salas del Musa. Las obras con las que el público tapatío se topará han sido creadas de manera expresa para su presentación en este espacio y en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez de Zacatecas, de donde vienen.

Son 20 acrílicos sobre tela ceñidos a los fundamentos de la abstracción pictórica, cifrados a partir del desarrollo y la ejecución de la técnica capitular -consistente en la relación de las diversas capas de la pintura- que este pintor ha conseguido dominar en el transcurso de los últimos cinco años. De ahí la madurez a la que se refiere Ramírez.

Las obras han sido agrupadas en las salas del Musa en tres secciones, dedicadas a la práctica del dibujo, a la composición clásica y a los cuadros consumados por la experimentación (trazo libre y espontaneidad). Filo profundo es la síntesis visual de lo que Pinto ha vivido y aprendido en este periodo.

Para la realización de sus cuadros, Pinto emplea líneas gruesas que segmentan el espacio pictórico y las matiza con colores fríos que descubren la gama cromática que los sucede. Busca la belleza y el balance por medio de la estética sutil que logra realizando una especie de "arqueología en la pintura": las capas son recortadas por fragmentos que desvelan lo que hay detrás de sí. Sin embargo, "ninguna pierde sus características". Este acto resulta en la correlación de lo anterior con lo nuevo.

Pinto se recrea de la arquitectura, de la urbanidad y del ámbito temporal de la cotidianeidad citadina, a pesar de que no hay un fin específico en su obra. Cuenta que él interfiere de forma "muy personal e íntima" en la relación de las capas que componen sus piezas. Filo profundo, asegura, "se refiere a las oscilaciones entre palabras y lo que yo entiendo como pintura de relaciones".

El filo es algo saliente. Pinto dice caminar por estos bordes para llegar a las profundidades y asegura que la poesía de su trabajo reside en cómo se hizo la pieza. "Aunque sé cuándo va a terminar cada obra, no me interesa mucho llegar a algo así; lo que me interesa es el proceso de elaboración".

No obstante la preocupación de Pinto por el hecho de que "la técnica no se coma a las piezas", sus cuadros son trabajados de manera puntillosa. Su propósito primario es expresarse, según señala, y ha pugnado y practicado para que la idea funcione en el mismo nivel que la factura. "Si me complico la vida en que todo esté muy bien hecho, lo que la obra va a mostrar es su perfección, no lo que yo quise decir. Hay que saber equilibrar ese aspecto", advierte.

Filo profundo se inaugura en el Musa (López Cotilla 710) a las 20:30 horas de hoy. La obra de Pinto permanecerá en exhibición en este recinto durante dos meses.

Abrir el cuerpo en canales

Santiago Espinoza de los Monteros, coordinador de Artes Plásticas del Instituto Nacional de Bellas Artes y (INBA), ha escrito un texto introductorio para Filo profundo. En él asegura que "para acercarnos al trabajo de Ricardo Pinto, es necesario que nos detengamos frente a sus piezas y abramos nuestro cuerpo en canal. Lo que parece una muerte segura se convierte en un intercambio de vivencias, un emplazamiento a ponernos al corriente de todo aquello que sucede en sus telas y que, así como estamos, abiertos y vulnerables, nos llena de experiencias nuevas y nos hace habitar mundos que ya han sido nombrados".

De la arquitectura a la plástica

Aunque Ricardo Pinto (1973) es de origen capitalino, ha desarrollado la mayor parte de su carrera en Guadalajara y en la capital oaxaqueña, donde reside desde hace seis años. Estudió Arquitectura en la UdeG y tomó cursos de pintura con Gilberto Aceves Navarro. Su formación artística se complementó en la Casa Taller José Clemente Orozco y en el Instituto Cultural Cabañas. Cuenta con alrededor de 20 exposiciones individuales y múltiples colectivas en galerías y museos de todo el país, en Estados Unidos y en Brasil.

Ha sido merecedor del tercer lugar en la edición 2008 de la Bienal Julio Castillo y seleccionado por la Bienal de Gráfica Diego Rivera. Obtuvo el galardón de adquisición del Premio Nacional de Pintura Atanasio Monroy en 2001.

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