Cultura
Alberto Manguel opina que la economía actual está estructurada para 'autoaniquilarse'
Para Manguel una novela permite además, ''imaginar la experiencia del mundo sin tener que sobrellevarla''
MADRID, ESPAÑA (06/SEP/2010).- El escritor argentino Alberto Manguel, "autor y lector" según se define, consideró que la economía está estructurada para "auto aniquilarse" pues "tomamos la sangre de las víctimas y la inyectamos para que siga funcionando".
En conferencia de prensa en Casa América el autor comentó así una de las alusiones que se encuentran en su libro más reciente "La ciudad de las palabras", compuesto por cinco conferencias.
En una de ellas, Manguel toma un relato de Jack London y una parte de la trama de Odisea 2001 como inspiración para hablar de la economía actual como maquinaria destructiva.
Los relatos no pueden protegernos pero pueden hablar de los peligros y ayudar a comprenderlos, señaló el escritor, y agregó que "una obra literaria no puede ser dogmática".
El autor, quien lamentó no haber ido a la universidad, también habló del papel del lector y del traductor quienes, consideró, pueden ser "mejores" que el escritor, pues son ellos los que amplían las obras.
"El error es pensar que hay un texto definitivo" pues una obra siempre es una aproximación "a algo que el autor pensó que había imaginado". Así el escritor concluye que es también el entendimiento de los demás a forma de lectura o traducciones, los que pueden llegar a dar inmortalidad a una obra.
En conferencia de prensa en Casa América el autor comentó así una de las alusiones que se encuentran en su libro más reciente "La ciudad de las palabras", compuesto por cinco conferencias.
En una de ellas, Manguel toma un relato de Jack London y una parte de la trama de Odisea 2001 como inspiración para hablar de la economía actual como maquinaria destructiva.
Los relatos no pueden protegernos pero pueden hablar de los peligros y ayudar a comprenderlos, señaló el escritor, y agregó que "una obra literaria no puede ser dogmática".
El autor, quien lamentó no haber ido a la universidad, también habló del papel del lector y del traductor quienes, consideró, pueden ser "mejores" que el escritor, pues son ellos los que amplían las obras.
"El error es pensar que hay un texto definitivo" pues una obra siempre es una aproximación "a algo que el autor pensó que había imaginado". Así el escritor concluye que es también el entendimiento de los demás a forma de lectura o traducciones, los que pueden llegar a dar inmortalidad a una obra.