Cultura
Alan Jordan se muestra en House
El actor estadounidense se presenta este fin de semana en la ciudad
GUADALAJARA, JALISCO (22/NOV/2013).- Alan Jordan llega jadeando a la entrevista. El actor bebe agua de forma abundante, sin ocultar su sonrisa. Acaba de terminar la primera de las cuatro fechas que tiene en Guadalajara, con su monólogo House, en el Estudio Diana.
“Es un proyecto muy intenso, mucho. Cuando leí por primera vez el guión, quedé encantado”, afirma este canadiense de ojos azules y español champurrado, que pasa su tiempo entre su país, Estados Unidos y San Miguel de Allende. “Me encanta esa ciudad, el clima, la gente, todo. Guadalajara es un poco más cálida”, afirma, con todo y que es de noche y ya pega el invierno en las calles de la ciudad.
Pero si afuera hace frío, dentro del estudio Cabaret arde. House es un monólogo que, aunque está en inglés, contiene un mensaje universal. Relata la torpe lucha que emprende un hombre, Víctor para vencer a sus demonios internos, e ir rompiendo, uno a uno, los círculos viciosos donde está metido. No hay garantía de final feliz. Sólo un par de chispazos de humor y mucha reflexión. La obra está subtitulada al español, aunque al margen de las palabras, las expresiones y los silencios del actor también dicen mucho.
“Hay momentos donde te deja un nudo en la garganta, eso es lo que me encantó”, expone Jordan. “Está basado en un texto de Daniel Macivor, que me parece un escritor fenomenal”.
“Para que estas cosas salgan bien, la concentración es clave”, agrega Alan, luego de pegarle un largo trago a su botella de agua, que no suelta durante la entrevista. “Ahora me siento muy cómodo con el monólogo, y sé que a la gente de México les va a gustar, porque hay una larga tradición de este tipo de obras aquí”.
Lejos de los reflectores
Jordan es un actor atípico. Es un rostro bien conocido en Hollywood, donde ha participado lo mismo en series que en películas. En su trayectoria aparecen series como Dallas, Knight Rider, Santa Barbara y Friday 13th. Pero prefiere los guiones complejos, así sean pequeños, discretos, que le permitan “estirar la liga” en su capacidad histriónica. “Soy, por encima de todas las cosas, un tipo muy tímido”, agrega. Lo dicho, es un actor atípico.
Quien lo vea sobre el escenario, desenfadado y dueño de todas las situaciones, no le creería. “Pero la verdad es esa. Soy muy tímido. Creo que en el escenario saco ese lado extrovertido que abajo no tengo. Pero no creo ser el único. ¿Saben quién es más tímido que yo? Robin Williams”, remata con una carcajada.
Aunque las sirenas de Hollywood lo sigan llamando, Jordan encuentra el teatro irresistible. “Ya estoy ensayando una nueva obra. Voy a hablar un poco de alemán en ella. Va a ser un reto”, se emociona. ¿Y su español como va? Le cuestiona este medio. “Terrible”. Otra vez risas.
Intenso como pocos, Alan Jordan invita a los valientes y a quienes busquen algo distinto a verlo todos los viernes de noviembre en punto de las 20:30 horas. “Al final de cada obra me gusta hablar con la gente. Intercambiar puntos de vista con los asistentes”.
“Es un proyecto muy intenso, mucho. Cuando leí por primera vez el guión, quedé encantado”, afirma este canadiense de ojos azules y español champurrado, que pasa su tiempo entre su país, Estados Unidos y San Miguel de Allende. “Me encanta esa ciudad, el clima, la gente, todo. Guadalajara es un poco más cálida”, afirma, con todo y que es de noche y ya pega el invierno en las calles de la ciudad.
Pero si afuera hace frío, dentro del estudio Cabaret arde. House es un monólogo que, aunque está en inglés, contiene un mensaje universal. Relata la torpe lucha que emprende un hombre, Víctor para vencer a sus demonios internos, e ir rompiendo, uno a uno, los círculos viciosos donde está metido. No hay garantía de final feliz. Sólo un par de chispazos de humor y mucha reflexión. La obra está subtitulada al español, aunque al margen de las palabras, las expresiones y los silencios del actor también dicen mucho.
“Hay momentos donde te deja un nudo en la garganta, eso es lo que me encantó”, expone Jordan. “Está basado en un texto de Daniel Macivor, que me parece un escritor fenomenal”.
“Para que estas cosas salgan bien, la concentración es clave”, agrega Alan, luego de pegarle un largo trago a su botella de agua, que no suelta durante la entrevista. “Ahora me siento muy cómodo con el monólogo, y sé que a la gente de México les va a gustar, porque hay una larga tradición de este tipo de obras aquí”.
Lejos de los reflectores
Jordan es un actor atípico. Es un rostro bien conocido en Hollywood, donde ha participado lo mismo en series que en películas. En su trayectoria aparecen series como Dallas, Knight Rider, Santa Barbara y Friday 13th. Pero prefiere los guiones complejos, así sean pequeños, discretos, que le permitan “estirar la liga” en su capacidad histriónica. “Soy, por encima de todas las cosas, un tipo muy tímido”, agrega. Lo dicho, es un actor atípico.
Quien lo vea sobre el escenario, desenfadado y dueño de todas las situaciones, no le creería. “Pero la verdad es esa. Soy muy tímido. Creo que en el escenario saco ese lado extrovertido que abajo no tengo. Pero no creo ser el único. ¿Saben quién es más tímido que yo? Robin Williams”, remata con una carcajada.
Aunque las sirenas de Hollywood lo sigan llamando, Jordan encuentra el teatro irresistible. “Ya estoy ensayando una nueva obra. Voy a hablar un poco de alemán en ella. Va a ser un reto”, se emociona. ¿Y su español como va? Le cuestiona este medio. “Terrible”. Otra vez risas.
Intenso como pocos, Alan Jordan invita a los valientes y a quienes busquen algo distinto a verlo todos los viernes de noviembre en punto de las 20:30 horas. “Al final de cada obra me gusta hablar con la gente. Intercambiar puntos de vista con los asistentes”.