Cultura

Al teatro, los daños colaterales

El jalisciense, radicado en Tijuana, Hugo Salcedo señala que el narcotráfico es un tema que interesa a los dramaturgos. En febrero la Compañía Estatal de Teatro estrenará la histórica Los endemoniados

GUADALAJARA, JALISCO (16/NOV/2011).- La distancia fue el detonante de la obra Música de balas, del dramaturgo Hugo Salcedo (Ciudad Guzmán, 1964), quien durante seis meses de estancia en Seúl miró a México a través de las notas publicadas en medios electrónicos, los cuales destacaban los hechos violentos, las ejecuciones y los ajustes de cuenta del narcotráfico. Entonces, concluyó que era inevitable abordar este tema en sus textos, pues ya había esperado demasiado.

Salcedo radica en Tijuana desde hace 21 años y reconoce que le tocó ver a una ciudad peligrosa, “ahora ya no tanto”, aclara. Música de balas obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia, que entrega la Universidad Autónoma Metropolitana, la Universidad de Guadalajara y la Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal.

El dramaturgo explica que el teatro es el foro para hablar de los males y “en este caso preferí tardarme un poco”. Agrega que el retraso se debió su necesidad por documentarse, “siempre estuve atento a las noticias y vi cómo crecían los daños y los muertos. Entonces, sentí que ya no podía quedarme más tiempo con esta información”.      

Música de balas es una obra en un acto, integrado por 13 escenas, que “son de gran voltaje, golpes muy hirientes a las situaciones que podemos leer en la prensa y ver en la televisión todos los días. Es un juego entre personajes, que parecen efímeros, pero sus vidas se ven truncadas y afectas por la violencia”.

El autor de casi medio centenar de obras comenta en entrevista que cuando escribe le interesa plantear estructuras distintas, que sirven para atrapar al espectador y al lector. “Toda mi dramaturgia, desde una obra muy antigua, ubicada en Guadalajara, que se llama San Juan de Dios, he tratado de hacer estos ejercicios estructurales. Es difícil hacer planteamientos cuando no estamos totalmente informados y a mí me interesa estar al día”.

Para Salcedo es imprescindible el ingrediente artístico en su trabajo. “Yo me he sumado, no sólo quedándome allí, sino con lo que tiene que ver con aspectos de orden social para que el espectador se vea reflejado, aprenda de su momento histórico y pueda hacer una lectura distinta y crítica de la sociedad”.

El dramaturgo y profesor de la Universidad de la Autónoma de Baja California señala que la relevancia del galardón, que recibirá el próximo 25 de noviembre, a las 20:00 horas,  radica en la publicación y puesta en escena de la obra Música de balas. Este trabajo se presentará en distintos puntos del país, en 2012, el autor señala que estará involucrado en la selección del director y del elenco.  

— En este tipo de obras, ¿existe la confrontación?

—Indudablemente. Creo que el espectador se verá en este texto catapultado a una realidad que nos circunda, que de alguna manera tiene que abordarse. Hay que ser creativos en todos los aspectos. A mí, lo que me queda es una aportación desde lo que sé, que es literatura dramática y cada quien se coloca en el papel que le corresponde: los políticos a hacer una mejor política, las amas de casa a hacer madres de familias y cada quien en su papel.   

  —¿Presenta a este nuevo personaje: el narcotraficante?

—Más que hacer una estatua o más que hablar de un personaje de cartón o darle importancia, lo que pretendo es hablar de las circunstancias, que parecieran mínimas, pero que son en las que todos los ciudadanos estamos imbuidos. Entonces, no aparecerá el gran personaje, tampoco es una apología ni se le da carne o voz a uno de los tantos capos que conocemos en las noticias. Son pequeñas historias colaterales, paralelas.

—¿Cuáles son esas cuestiones mínimas que atañen a todos?

—Por ejemplo, las víctimas del fuego cruzado, las muertes que como ciudadanos nos podemos topar, los encajuelados y los colgados de los puentes. Son aspectos que sí se derivan de la violencia y del narcotráfico, pero no es la historia de un cartel en particular, sino la vida cotidiana de este México, golpeado por esta ola.

—A partir de este tipo de obras, ¿el espectador puede aprender cómo actuar en las situaciones de riesgos?

—Sería un teatro pedagógico, lo que trato de hacer y lo he intentado durante años es hablar de aspectos que atañan a la condición del ciudadano común, que nos pone en riesgo y en peligro, y nos obliga a hacer más conscientes de la situación, pero conscientes con este ingrediente que decía: el ingrediente estético.

—¿Hay un interés generalizado de los dramaturgos por abordar el narcotráfico?

—Los autores del Norte de México y algunos otros del Centro han estado tocando estos temas candentes. Lo que estoy haciendo no es un tema nuevo, hay una larga fila desde los años noventa, que es cuando yo tengo razón de una serie de textos, que han estado aflorando y nutriéndose del narcotráfico y de los feminicidios en Ciudad Juárez, es decir que son temas de gran interés, lo que pasa es que yo estaba rezagado, precisamente porque lo sentía muy cercano, debería tener más lecturas. Este tipo de temas ya han sido tocados por otros dramaturgos y no se agotan, van a seguir los textos que toquen esta problemática.

—¿Hay una corriente de este tema en la dramaturgia nacional?

—Lo más sano que nos ha estado pasando es precisamente la variedad. Somos herederos de una tradición dramaturgia muy amplia. Lo que encontramos son textos de gran voltaje, de gran vuelo, pero diseminados a lo largo del país. Como en ningún otro momento hay tanto interés, tantos apoyos y tantos concursos, que permiten que haya una apertura y un florecimiento de la dramaturgia, tal vez lo que haga falta es reforzar esos procesos.

—¿Cuál es ahora el papel del público?

—Yo no soy un experto para hacer esa revisión, pero el público sí debería estar convocado. Al público hay que ofrecerle para que pueda decidir finalmente. Es él que da sentido, por lo tanto tiene que haber nociones de temporada y una formación, incluso desde la etapa preescolar.

EL DATO
Los endemoniados

El dramaturgo es autor de la obra Los endemoniados, la cual estrenará el próximo año por la Compañía Estatal de Teatro, que dirige Carlos Vázquez.

Esta historia se publicó en 1996. “La escribí como joven creador para una beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes-. Habla sobre la Conquista del Occidente del país a partir de Nuño Beltrán de Guzmán”.  Salcedo detalla que Los endemoniados “estaba un poco enfriada porque no había tenido manera de poder salir adelante. También es una obra que como tiene que ver con Nuño Beltrán le corresponde al Occidente del país”.

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