Cultura
Adam Smith dotó de carácter científico a la economía
Hizo grandes aportaciones teóricas a la economía y al desarrollo del capitalismo
CIUDAD DE MÉXICO (04/JUN/2012).- Nacido el 5 de junio de 1723, Adam Smith es considerado el padre de la economía clásica gracias a las grandes aportaciones teóricas que hizo a la economía y al desarrollo del capitalismo, con trabajos como "La riqueza de las naciones".
Kirkcaldy, un pequeño pueblo escocés de pescadores, cercano a Edimburgo, fue el lugar donde nació Adam Smith, como hijo único del segundo matrimonio de un inspector de aduanas del mismo hombre y de Margaret Douglas, hija de un rico propietario de la comarca.
De acuerdo con sus biógrafos a los cuatro años fue raptado por unos gitanos y tras una desesperada búsqueda por parte de la familia, fue hallado en un bosque en el que había sido abandonado por sus captores.
A la edad de 14 años abandonó su pueblo natal para ingresar a la Universidad de Glasgow, donde conoció al profesor Francis Autcheson, quien influiría en gran medida en la formación de su pensamiento debido a sus grandes diferencias que tenían en torno a la filosofía moral.
Al graduarse, obtuvo una beca para estudiar en el Balliol College de Oxford, donde tiempo después concluyó brillantemente sus estudios, destaca el portal "biografiasyvidas.com".
A su regreso a Kirkcaldy, en 1748, gracias a un amigo de su familia, el filósofo y jurista Henry Kames, Smith ofreció a lo largo de dos años conferencias sobre la retórica a la economía y la historia; simultáneamente escribía artículos para "Edimburgh Review".
En 1751 le ofrecieron un puesto como profesor de Lógica en la Universidad de Glasgow y luego de un año en este puesto decidió cambiar las clases de Lógica por las de Filosofía moral, que además de resultarle más interesantes estaban mejor remuneradas.
Su primer libro "The Theory of Moral Sentiment" (Teoría de los sentimientos morales) se publicó en 1759; en el expone los principios de la naturaleza humana que guiaban el comportamiento social del hombre y trata por vez primera de "la mano invisible" que orientaba el egoísmo humano hacia el bien de la sociedad.
Posteriormente, en 1764 renunció a la docencia y viajó hacia Francia donde comenzaría la redacción de una nueva obra.
Durante su estancia en aquel país conoció a afamados pensadores, entre ellos, a filósofo, historiador, escritor y abogado Voltaire, por quien siempre sintió una gran admiración, así como al médico y economista François Quesnay.
A su regresó a Kirkcaldy, se entregó en cuerpo y alma a la redacción de "An Inquiry into the Nature of the Wealth of Nations" (Ensayo sobre la riqueza de las naciones), obra que lo ocuparía hasta 1776, año en que fue publicada.
De acuerdo con los estudiosos, se trata de un texto que representa el primer gran trabajo de economía política clásica y liberal. En ella se aplicaban a la economía, por vez primera, los principios de investigación científica, en un intento de construir una ciencia independiente.
Asimismo, mostraba cómo el juego espontáneo del egoísmo humano bastaría para aumentar la riqueza de las naciones, si los gobiernos dejaran hacer y no intervinieran con medidas reflexivas.
El libro alcanzó de inmediato un éxito extraordinario y a partir de entonces, como si hubiera puesto punto final a una obra casi perfecta se retiró a Edimburgo y cerca de dos años después, el 17 de julio de 1790, falleció a los 77 años de edad.
Kirkcaldy, un pequeño pueblo escocés de pescadores, cercano a Edimburgo, fue el lugar donde nació Adam Smith, como hijo único del segundo matrimonio de un inspector de aduanas del mismo hombre y de Margaret Douglas, hija de un rico propietario de la comarca.
De acuerdo con sus biógrafos a los cuatro años fue raptado por unos gitanos y tras una desesperada búsqueda por parte de la familia, fue hallado en un bosque en el que había sido abandonado por sus captores.
A la edad de 14 años abandonó su pueblo natal para ingresar a la Universidad de Glasgow, donde conoció al profesor Francis Autcheson, quien influiría en gran medida en la formación de su pensamiento debido a sus grandes diferencias que tenían en torno a la filosofía moral.
Al graduarse, obtuvo una beca para estudiar en el Balliol College de Oxford, donde tiempo después concluyó brillantemente sus estudios, destaca el portal "biografiasyvidas.com".
A su regreso a Kirkcaldy, en 1748, gracias a un amigo de su familia, el filósofo y jurista Henry Kames, Smith ofreció a lo largo de dos años conferencias sobre la retórica a la economía y la historia; simultáneamente escribía artículos para "Edimburgh Review".
En 1751 le ofrecieron un puesto como profesor de Lógica en la Universidad de Glasgow y luego de un año en este puesto decidió cambiar las clases de Lógica por las de Filosofía moral, que además de resultarle más interesantes estaban mejor remuneradas.
Su primer libro "The Theory of Moral Sentiment" (Teoría de los sentimientos morales) se publicó en 1759; en el expone los principios de la naturaleza humana que guiaban el comportamiento social del hombre y trata por vez primera de "la mano invisible" que orientaba el egoísmo humano hacia el bien de la sociedad.
Posteriormente, en 1764 renunció a la docencia y viajó hacia Francia donde comenzaría la redacción de una nueva obra.
Durante su estancia en aquel país conoció a afamados pensadores, entre ellos, a filósofo, historiador, escritor y abogado Voltaire, por quien siempre sintió una gran admiración, así como al médico y economista François Quesnay.
A su regresó a Kirkcaldy, se entregó en cuerpo y alma a la redacción de "An Inquiry into the Nature of the Wealth of Nations" (Ensayo sobre la riqueza de las naciones), obra que lo ocuparía hasta 1776, año en que fue publicada.
De acuerdo con los estudiosos, se trata de un texto que representa el primer gran trabajo de economía política clásica y liberal. En ella se aplicaban a la economía, por vez primera, los principios de investigación científica, en un intento de construir una ciencia independiente.
Asimismo, mostraba cómo el juego espontáneo del egoísmo humano bastaría para aumentar la riqueza de las naciones, si los gobiernos dejaran hacer y no intervinieran con medidas reflexivas.
El libro alcanzó de inmediato un éxito extraordinario y a partir de entonces, como si hubiera puesto punto final a una obra casi perfecta se retiró a Edimburgo y cerca de dos años después, el 17 de julio de 1790, falleció a los 77 años de edad.