Miércoles, 22 de Octubre 2025
Tecnología | El casete ha seguido con vida para los editores de audio libros

El funeral del casete

Aunque el casete fue desechado hace ya tiempo por la industria de la música, algunos aún aseguran que su uso no morirá nunca por completo

Por: SUN

El otro día se realizó un funeral en las oficinas en Manhattan de la editorial Hachette, en honor de lo que se consideró un "querido amigo". Nadie había muerto realmente, excepto una pieza de tecnología: el casete de audio.

Aunque el casete fue desechado hace ya tiempo por la industria de la música, ha seguido con vida para los editores de audio libros. Muchas personas prefieren el casete porque es fácil volver a escuchar desde el punto en que lo dejaron la vez anterior, o regresarlo en caso de haberse perdido una frase. Para Hachette, sin embargo, la demanda se ha reducido tanto que en junio lanzó su último libro en casete:

"Sail", una novela de James Patterson y Howard Roughan.
El funeral llevado a cabo en Hachette --una fiesta del personal en el departamento de audio libros--, fue reflejo del declive general del casete de audio, que representó una fuerte competencia para los dicos de vinil antes de ser eclipsado por el disco compacto. (El CD, también, sufre un rápido descenso gracias a las tiendas de música en internet, pero ésa es otra historia).

Aunque han sobrevivido con problemas por algún tiempo, las ventas de reproductores de cintas de audio, que registraron su cénit en 1994 con 18 millones de unidades, se hundieron a 480 mil en 2007, según la Asociación de Electrónicos de Consumo.

El grupo pronostica que en 2012 las ventas bajarán a 86 mil, pero no morirá por completo. "La gente tiene tremendas cantidades de cintas y una curiosidad innata cuando se encuentra una caja de casetes. ‘¿Qué habrá en estos?', se pregunta siempre", indicó Shawn DuBravac, economista de la asociación.

Los casetes realmente despegaron en popularidad en 1979, año en que un nuevo reproductor totalmente radical --el Walkman de Sony--fue introducido y permitió a la gente escuchar su música mientras trotaba. El peso del primer Walkman --ligeramente más pequeño y ligero que un ladrillo-- es cómico para los estándares del iPod actual, pero en esos años lucía elegante.

Hoy en día, escuchar música en casetes es un pasatiempo moribundo. Ninguno de los primeros 10 álbumes de la lista de Billboard la semana pasada en Estados Unidos fue lanzado en cinta, aunque la mitad sí se presentó en vinil, que ha estado resurgiendo.

El año pasado sólo se vendieron 400 mil casetes de música, representando la décima parte del 1% de todas las ventas musicales físicas y digitales, de acuerdo con la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos. En 1997 la cifra fue de 173 millones, y eso fue cuando las cintas ya estaban resintiendo la llegada del CD.

"No esperaría ver un resurgimiento de los casetes como hemos visto en el mercado de LP", señaló DuBravac. Los discos de vinil han sido siempre artefactos atesorados por sus devotos aficionados, pero el casete de plástico tiene muy poco "sex appeal".

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