Jueves, 23 de Octubre 2025
Tecnología | La luna como objeto de interés científico

Agua en la Luna, un recurso explotable

Expertos consideran que el compuesto podría aprovecharse en el futuro para facilitar la colonización humana

Por: SUN

CIUDAD DE MÉXICO.- Aunque el agua en la superficie lunar no es líquida, seguramente renovará el interés de los científicos por conocer y explorar nuestro satélite natural, ya que ese recurso podría utilizarse para sustentar futuras colonias humanas, generar combustible para las naves espaciales e incluso en la fabricación de cemento, tras combinarse con polvo selenita.

Así lo consideran expertos mexicanos y de la NASA, quienes valoran los alcances del hallazgo reciente e ilustran los modelos científicos aceptados para explicar los fenómenos que pudieron dar paso a la presencia del agua, integrada en forma de hielo en las rocas y minerales lunares y con una mayor concentración hacia las zonas polares.

“Tres observaciones independientes le dan mayor certidumbre al hallazgo, que es muy importante porque uno difícilmente se imaginaria que podría haber agua en la Luna, ya que es un satélite muy pequeño y su gravedad tan baja que no tiene atmósfera”, expresó el doctor Rafael Navarro González, del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN ) de la UNAM.

Ya había evidencias y gran debate sobre la presencia del compuesto, pues las misiones Apolo trajeron muestras de rocas lunares en las que expertos de la NASA detectaron trazas de humedad, pero pensaron que ésta se había originado en la Tierra. Ahora, los equipos de análisis espectroscópico (de los patrones de luz) de tres aparatos exploradores -el satélite indio Chandrayaan-1 y las sondas Cassini y Deep Impact- confirmaron la sospecha.

Los tres instrumentos revelaron, a través de observaciones en el infrarrojo (una parte del espectro de luz invisible al ojo humano) patrones de absorción característicos del agua (H2O), el radical llamado hidroxilo (sólo OH) o de ambos. Esos resultados se publicaron conjuntamente en la revista Science el 24 de septiembre.

“A partir de estos estudios, ahora pueden aplicarse modelos para calcular cuánta agua habría en la superficie lunar. Se requiere ir allá otra vez para hacer una medición en el lugar y así determinar el contenido de agua y radicales OH en los minerales y rocas”, completó Navarro, quien dirige el Laboratorio de Química de Plasmas y Estudios Planetarios del ICN.

Diversas aplicaciones

“Por mucho tiempo se creyó que la Luna ya no era un objeto de interés científico importante, pero este descubrimiento plantea la posibilidad de extraer el agua y ‘romperla’ para producir hidrógeno molecular y oxígeno para generar una atmósfera”, consideró el astrofísico. El primer elemento serviría también como combustible para naves espaciales que viajen de regreso a la Tierra o vayan a Marte.

No sólo eso: La Agencia Aeroespacial de EU (NASA) señala en un comunicado que el agua, una vez disponible como líquido en la Luna, serviría como materia prima para fabricar concreto, al mezclarla con polvo del suelo y rocas lunares. Incluso podría usarse para construir escudos contra la radiación.

Guadalupe Cordero, investigadora del Instituto de Geofísica de la UNAM, coincidió con esta idea al explicar que las rocas lunares (principalmente basaltos y granitos) contienen materiales que pueden usarse como materia prima, como silicatos de calcio y aluminio en su parte iluminada, y silicatos de fierro y magnesio en la parte oculta.

“El agua congelada en la Luna ha sido el Santo Grial para los científicos lunares durante mucho tiempo”, señaló por su parte Jim Green, director de la División de Ciencia Planetaria de la agencia.

Los autores del artículo en Science calculan un monto de agua de aproximadamente 2%. Ante ello, Navarro pidió tomar estos datos con reserva, ya que se refieren sólo al sondeo superficial: “No tenemos idea de cómo cambie la concentración del agua hacia mayor profundidad; podría haber mucho más de lo que pueda imaginarse”.

Resaltó que hay dos modelos para explicar la presencia del agua: uno apunta que sería el producto de una reacción al interactuar los iones H del viento solar con la superficie lunar, donde hay una gran cantidad de oxígeno. El otro mecanismo sería el impacto de polvo interplanetario (vía cometas o meteoroides) en el suelo lunar, que aportaría pequeñas cantidades de agua ya formada.

En cualquier caso, aseguró Navarro, esos modelos podrían ponerse a prueba experimentalmente incluso en laboratorios mexicanos, con simulaciones de la interacción del viento solar con partículas de rocas basálticas terrestres, muy similares a las selenitas.

Imposible, vida selenita


Guadalupe Cordero descartó tajantemente la posibilidad de que el agua en la Luna pudiera asociarse, como mucha gente pudiera suponer, con alguna forma de vida aun elemental, por ejemplo, microbiana, ya que al carecer de atmósfera tiene condiciones extremas:
“En la Luna no se han detectado compuestos de carbono y las diferencias de temperatura en el día y la noche son drásticas.

En la Tierra hemos encontrado organismos llamados extremófilos, que pueden adaptarse a condiciones de extremo calor o frío, pero ninguno puede adaptarse a ambos”, señaló la física.

La experta del Departamento de Ciencias Espaciales agregó que, aparte, el agua debería estar en forma de líquido de manera natural para alojar la vida, lo cual no sucede en nuestro satélite.

De cualquier forma, la sonda estadunidense Lunar Crater Observation and Sensing Satellite (LCROSS) aportará nuevos datos al hallazgo, pues el próximo 9 de octubre lanzará una etapa desechada que impactará contra el cráter Cabeus, cerca del polo sur lunar.
 
El polvo y sustancias volátiles que sean eyectadas tras la colisión permitirán efectuar registros y análisis de composición química, con lo que podrá corroborarse la presencia del compuesto en forma de hielo o vapor, que ahora, al parecer, será tan vital en la Luna como en la Tierra.

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