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Suplementos | El centro de lanzamientos espaciales chino se ha convertido ya en un punto importante

Wenchang, el Cabo Cañaveral chino

El centro de lanzamientos espaciales chino se ha convertido ya en un punto importante para el país
Un cohete es enviado al espacio desde Wenchang. ESPECIAL / XINHUA

Un cohete es enviado al espacio desde Wenchang. ESPECIAL / XINHUA

GUADALAJARA, JALISCO (23/ABR/2017).- Situado al noreste de la isla de Hainan (sureste), donde en los últimos años se ha construido un auténtico emporio turístico gracias a su clima y sus playas, que le han ganado el sobrenombre de la “Hawai china”, este es el cuarto centro espacial del gigante asiático.

Durante mucho tiempo, el secretismo y el control militar dominaron la gestión del programa espacial chino. Su primer centro espacial, el de Jiuquan, está en el desierto del Gobi, a 200 kilómetros de la ciudad que le da nombre.

Frente a la apariencia vetusta y soviética de Jiuquan, inaugurado en 1958, en Wenchang, inaugurado formalmente en 2016 con el lanzamiento del primer cohete Larga Marcha-7, todo es moderno y colorido, desde el azul de las enormes compuertas de los edificios hasta el verde de la exhuberante vegetación tropical

Y mientras en Jiuquan el complejo alberga una auténtica ciudad con todos los servicios administrativos (afuera solo hay desierto), aquí los trabajadores y sus familias viven en el exterior, mezclados con los visitantes del principal centro de vacaciones de China. Pero lo que hace realmente diferente a Wenchang es su relativa apertura, producto de la nueva mentalidad del Gobierno de Pekín respecto a la promoción de su programa espacial.

Con 60 millones de turistas el año pasado, la isla de Hainan es un gigantesco centro vacacional. Solamente en la zona de Wenchang-Haikou hay unas 80 mil plazas hoteleras, según medios locales. Así, al turismo de playa tropical se ha unido el turismo espacial. Dentro del recinto hay un centro de visitantes, aunque limitado a 300 diarios, que pueden ver una exposición de naves y sondas, auténticas o copias, incluso con aparatos de realidad virtual para hacer sentir la vida en órbita.

Además, cada lanzamiento recibe algunos miles de invitados dentro del recinto, mientras que fuera del perímetro de seguridad se han establecido zonas de observación con capacidad para unas 25 mil personas.

Incluso hay en las cercanías un hotel de la cadena Hilton que -según reconocen los propios trabajadores del centro espacial- tiene mejores vistas que la propia base de lanzamientos al espectáculo de las naves partiendo rugientes hacia el cielo entre un chorro de fuego naranja.

Y hay planes para construir en la zona un gigantesco parque temático espacial, con capacidad para dos millones de visitantes anuales. La comparación con Cabo Cañaveral (playas, palmeras, parques temáticos y espacio) es inevitable.

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