Suplementos | 31 Domingo ordinario Vivir en la luz de Dios Consideraciones acerca del día de Muertos y el Evangelio dominical Por: EL INFORMADOR 4 de noviembre de 2012 - 04:41 hs / Estamos entrando ya en la recta final de este año 2012 y muchos temas de meditación de presentan ante nuestra consideración. Mucho también subirá la marea con oleadas de información acerca del anunciado “fin del mundo” o sea la transición astral cósmica, que ciertamente tenemos que tener menta clara y fría para distinguir mensajes alarmistas de verdaderas realidades o efectos naturales. Es como un eclipse, se anuncia, se produce en su momento y sus efectos se realizan ciertamente no en formas extremistas como en algunas veces se decía… ¿Fiestas de santos o de brujas? En fin, hace apenas unos días que celebramos las fiestas tradicionales de los Santos y de nuestros difuntos… y ¿qué vemos? Que hay multitudes que se dejan arrastrar por tendencias importadas, a lo mejor más vistosas, folklóricas y extrañas que más bien llenan de supersticiones, de falsedades, que invocan muerte, duendes, brujas, espíritus o demonios, en vez despertar la auténtica fe que es la luz del corazón que ilumina la vida de todo ser humano que pasa por este mundo… porque los seres que nos precedieron son nuestros santos si tenemos la certeza de que ya están con Dios. Ante la muerte Es evidente que la muerte es una realidad, pero la muerte del que tiene fe, es tan sólo el paso de esta mundo a la vida definitiva donde estamos llamados a vivir definitivamente con nuestro Padre Dios en compañía de Jesucristo, el Espíritu Santo, de la Virgen María, y de todos los santos que nos precedieron, porque todos los que se han ido, y han llegado al cielo, son santos que viven ya en la gloria de Dios. Nuestros seres amados difuntos Por eso, esos dos primeros días de noviembre se relacionan muy profundamente, pero el amor no es sólo de un día, el amor a nuestros seres queridos que nos precedieron es mucho más profundo y perdura a través del tiempo, a ausencia no lo borra, antes bien, cuando se vive la esperanza se va acrecentando por la fe que alimentamos en el corazón a lo largo de toda nuestra vida. La fe es nuestra luz Muy significativamente se nos hablaba la semana pasada del ciego que se acercó a Jesús pidiendo la vista; y mucho tendríamos que reflexionar en las enseñanzas de Jesús que san Mateo recuerda cómo el Señor hablaba de la luz que ilumina todo nuestro ser. Si no tenemos esa luz de Dios todo nuestro cuerpo queda sumido en la oscuridad y no sabemos el camino. Además se invita a cada uno a ser luz para los demás, a dar un testimonio creíble de que hay algo más allá de lo material y que es precisamente donde podremos encontrar la Verdad de Dios que nos ilumina desde dentro del corazón. Por eso, si nos sentimos turbados, dudosos o inseguros, lo más efectivo es pedir a Cristo Jesús nuestro Señor que nos dé la vista de los ojos del alma para poder ver con claridad la auténtica realidad del mundo y de la vida, y para no dejarnos llevar por engañosas teorías que nada tienen que ver con su enseñanza de vida. José Rosario Martínez ¿Qué quieres que haga por ti?” Cuando leo el relato de San Marcos 10,46-52, no deja de llamar mi atención la pregunta que Jesús hizo al ciego Bartimeo, cuando lo trajeron a su presencia, después de haber estado gritando a la orilla del camino para que el Maestro lo ayudase. Era evidente que el ciego esperaba su sanidad, pero aún así, Jesús le preguntó: “¿Qué quieres que haga por ti?” Jesús no hacía preguntas porque ignorara las cosas, sino para descubrir el corazón de sus interlocutores. En este caso, si Jesús le pidió a Bartimeo que fuera específico en cuanto a lo que esperaba del Señor, es porque sin duda podría haber otras posibilidades. Permítame explicarle: Aunque era evidente la necesidad de ciego de ser sanado, también podría sencillamente tratarse de alguien que esperaba un poco de dinero por lástima, o mejor aún, ser considerado un posible seguidor de Jesús (un deseo que muchos se disputaban), o recibir un poco de compasión y comprensión. Es lo mismo que sucede el día de hoy. Si le preguntáramos a la gente cuáles serían las tres cosas que le pedirían a Dios en orden de importancia, la respuesta más generalizada tendría que ver con cosas materiales, tales como dinero, bienes, recursos y, posiblemente, menos personas pedirían cosas como “quiero fe”, o “un mayor entendimiento de tu Palabra”, ó “ayúdame a amar más a mis semejantes”. Por eso cuando una persona reza u ora de la manera que acostumbre hacerlo, es posible que se defina como alguien que “le está pidiendo a Dios”, pero también será pertinente especificar qué es lo que realmente queremos que Dios nos otorgue. Ángel Flores Rivero Una oración MBS, fsp Señor Jesús, Tú dijiste un día que eras la luz del mundo que ilumina a todos los seres humanos que transitan por esta tierra, ven otra vez a curar la ceguera de aquellos que no sabemos ver en lo visible lo invisible; en lo material lo trascendente, en lo humano lo divino. Temas Religión Fe. 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