Sábado, 11 de Octubre 2025
Suplementos | Pedir la venida del reino de Dios es esperar la propagación de la fe en Cristo

''Venga a nosotros tu reino''

Pedir la venida del reino de Dios es esperar la propagación de la fe en Cristo

Por: EL INFORMADOR

Placa, en el muro norte de la Catedral de Guadalajara, que nos recuerda el próximo 297 aniversario de su consagración.  /

Placa, en el muro norte de la Catedral de Guadalajara, que nos recuerda el próximo 297 aniversario de su consagración. /

GUADALAJARA, JALISCO (20/OCT/2013).- En este día destinado a recordar a todos la obra misionera de la Iglesia, resuenan en los oídos las palabras de Cristo: “Tengo otras ovejas que no son de este redil; y es necesario conducirlas a él para que haya un solo rebaño y un solo pastor”.

Ya hay más de seis mil sacerdotes de la raza propia donde se ha predicado el evangelio, en tierras de misión; muchos religiosos, religiosas, catequistas, maestros, médicos y enfermeras.

Para que el auxilio divino sea abundante, hay un ejército de misioneros con la oración y el sacrifico invisible a los ojos de los hombres, eficaces, necesarios en la obra de las misiones.

“Venga a nosotros tu reino”, en una súplica constante para que el reino de Cristo llegue hasta los más apartados rincones del planeta, para que a todo hombre le llegue la noticia del hijo de Dios.

El misionero edifica templos de Dios en cada uno de los territorios conquistados para Cristo, y también edificios, escuelas, orfanatorios, capillas, templos y casas de oración. La caridad de los fieles siempre ha sido el sostén de los misioneros, y éstos siempre esperan la ayuda para sus obras materiales y humanitarias.

La ofrenda pecuniaria de este domingo tal vez será pan para un niño hambriento en tierras de misión, o salud para algún enfermo y auxilio para  un anciano desamparado.

Cada limosna es una renunciación preciosa que se eleva hasta los ojos de Dios.

El día mundial de las misiones alegra a todos los bautizados al recordar la gracia de ser hijos de Dios, en la que todos han de ser misioneros: unos con la acción, otros con la oración y otros con la limosna.

José R. Ramírez M.

LA PALABRA DE DIOS

PRIMERA LECTURA:

Zacarías 8, 20-23

“Vayamos a orar ante el Señor y a implorar la ayuda del Señor”

SEGUNDA LECTURA:

San Pablo a los romanos 10, 9-18

“La fe viene de la predicación y la predicación consiste en anunciar la palabra de Cristo”.

EVANGELIO:

San Marcos 16, 15-20

“Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura”.

Piedras vivas

El hombre y mujer de Iglesia están llamados a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales. No puede replegarse frente a quienes sólo ven confusión, peligros y amenazas, o de quienes pretenden cubrir la variedad y complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables. Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como discípulos de Jesucristo y misioneros de su reino, protagonistas de vida nueva para México que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Espíritu.

La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este tiempo que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Esto conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los apóstoles, el mandato de la misión: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura”. Pues ser discípulos y misioneros de Jesucristo y buscar la vida “en Él” supone estar profundamente enraizados en Él.

EL MANDATO ES PARA TODOS

Evangelizar consiste en dar a conocer con la palabra, el ejemplo y el testimonio el Mensaje de Salvación que Cristo vino a traernos y que se encuentra contenido en el Evangelio, para que éste cale hasta lo más hondo de las estructuras de todos los ambientes, en todo el mundo, y los transforme, de acuerdo, precisamente, a los valores que el mismo Evangelio propone.

Sin embargo, no puede haber ninguna transformación exterior si no se parte de la transformación interior de los hombres, de su corazón y de su alma. “La finalidad de la evangelización es, por consiguiente, este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y su ambiente concretos” (Para anunciar el Evangelio n°.18, Paulo VI).

Así pues, todos los bautizados son, en potencia, evangelizadores, pero, en  la vida real y cotidiana. Por el sacramento del Bautismo, además de limpiarlas del pecado original, de ser incorporadas, como hijos de Dios, a la Iglesia de Jesucristo, las personas llegan a ser con Él, profetas(evangelizadores), sacerdotes y reyes; sin embargo, la realidad es que muy pocos bautizados son conscientes de ello y por lo tanto permanecen ajenos a la misión; por esto, el mundo está como está; por esto la Iglesia está siendo atacada y estos católicos no la pueden defender, y todavía más, muchos prefieren abandonarla ante lo que significa ser coherentes entre la vida y una fe que significa e implica esfuerzo, sacrificio y entrega para conocerla, vivirla y difundirla.

Ante la realidad actual de nuestro mundo inmerso en la violencia, la corrupción, la injusticia, la mentira, el odio, y en general, la tergiversación y la no práctica de los valores fundamentales y trascendentes, la solución es evangelizar; sí, dar a conocer el verdadero rostro de Jesucristo y la verdadera misión de su Iglesia, para que quienes reciban con autenticidad y sinceridad de corazón el mensaje, se conviertan en los auténticos defensores de la fe y las instituciones, y, aunque a veces son necesarios, no con espectaculares actos y manifestaciones, sino con la vida diaria, ordinaria y sencilla.

Hoy el Señor nos recuerda, precisamente a través del Evangelio de este domingo, el mandato que diera a sus apóstoles, y con ellos a todos los bautizados: “Vayan y evangelicen...” ¿Qué respuesta le daremos?

Francisco Javier Cruz Luna

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