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Lunes, 14 de Octubre 2019
Suplementos | Carlos Ochoa es uno de los mejores exponentes del patinaje agresivo

Vencer al miedo para cumplir sus metas

Carlos Ochoa es uno de los mejores exponentes de una disciplina conocida como patinaje agresivo; su dominio con las ruedas lo ha llevado a competir al máximo nivel

Por: EL INFORMADOR

Carlos actualmente lleva su carrera como patinador a la par que su empleo como ingeniero en sistemas industriales. ESPECIAL / Pa Pirolas

Carlos actualmente lleva su carrera como patinador a la par que su empleo como ingeniero en sistemas industriales. ESPECIAL / Pa Pirolas

GUADALAJARA, JALISCO (25/JUN/2017).- Tener la oportunidad de practicar un deporte extremo como el patinaje agresivo ha sido lo mejor que ha pasado en la vida de Carlos Ernesto Ochoa Félix, quien desde hace 14 años practica esta disciplina, en la que se ha convertido en uno de los mejores exponentes a nivel nacional. Nacido en Ciudad Obregón, Sonora, el patinador comentó cómo ha vencido al miedo para poder disfrutar de las emociones que engloban esta actividad extrema, la cual comienza a ganar adeptos a lo largo y ancho de todo el país, incluida la Perla Tapatía.

“Todo depende hasta dónde quieras llegar, la dificultad es vencer al miedo, que te vayas a golpear con un tubo, que caigas de espalda o que te pegues en la cabeza. Las muñecas ya casi no nos funcionan a los que nos dedicamos a esto, por tantas caídas que hemos tenido, pero sigo haciendo las cosas sin miedo. La primera emoción que sientes al llegar a un lugar nuevo es la incertidumbre, así como existe la posibilidad de que te caigas, también puedes hacer bien en la primera oportunidad, ya que rompes esa barrera, la adrenalina se sube muchísimo y ya que lo haces, te impulsas para seguir en esto”.

Con una sonrisa refleja el placer de haber patinado en los principales skate park de todo el país, aunque para Félix, sus inicios fueron meramente circunstanciales, ya que un regalo de Navidad fue suficiente para que se enamorara del Roller a la edad de los 10 años.

“Tuve mis primeros patines a los 10 años, cuando los recibí de regalo en una Navidad junto a todos mis primos. Al principio lo hacía de manera recreativa, pero después me entró la inquietud de subirme a la patineta, lo hice por un tiempo, pero no me gustó porque se me rompieron al ser de mala calidad, entonces regresé a los patines y fueron algunos amigos los que me explicaron todo lo que se podía hacer. A los cuatro meses fuimos a ver un evento en el que hubo patinadores profesionales, nos acercamos a ellos, al principio nos echaban ‘carrilla’, pero al final ellos nos ayudaron a seguir en esto. Me enamoré de esto. La disciplina y los retos personales me cautivaron para seguir. En la vida siempre hay caídas, pero también hay una satisfacción, una recompensa que vale la pena, siempre habrá algo que ganar”.

Tras haber ganado concursos nacionales en la ciudad de Monterrey, Carlos Ernesto explica cuáles han sido sus competencias más memorables, mismas que ha considerado como buenas y malas experiencias.

“Concursé en un campeonato nacional en Monterrey, ahí quedé en cuarto lugar, después primer lugar en Torreón para ganar el primer lugar, después volví a Monterrey y ahora sí, me traje el primer lugar. Aunque también he tenido tragos amargos, como la vez que fui a un campeonato en San Diego y no pude calificar a las finales, aunque eso me sirvió mucho como experiencia, aprendí bastante”.

Los riesgos

Consciente de que cualquier actividad extrema siempre implicará algún riesgo, el patinador sonorense comparte cuales han sido los momentos más complicados dentro de su carrera en este deporte en el que las caídas son el pan de cada día.

“Una vez tuve una ruptura de clavícula a la hora de calentar, tuve un tropezón y me caí, ni siquiera estaba intentando algo peligroso. También, en una ocasión, intentaba un truco que se llama Disaster, en el que saltamos hasta el final de un set de 12 escaleras, entonces yo no caí hasta el final, pegué en el tubo y terminé noqueado. Después de esto, si la pensaba en seguir en el patinaje, veía ese lugar y me daba miedo, tenía discusiones conmigo mismo, hasta que regresé cinco años después, que pude vencer ese miedo, me imaginé que iba a hacer bien las cosas, eso me motivó a volver a saltar”.

Ejemplo a seguir

Carlos, quien actualmente lleva su carrera como patinador a la par que su empleo como ingeniero en sistemas industriales, se considera un ejemplo a seguir para los niños y jóvenes que quieren dedicarse de lleno a esta disciplina, ya que siempre ha estado dispuesto a aconsejar a quiénes lo necesiten.

“Me considero un ejemplo a seguir, porque más allá de mi edad, trato de servir como ejemplo para los niños, de que no importa cuántos años tengas, si eres alto o bajo, debes disfrutar lo que haces, que debes cumplir tus propios objetivos y ayudar a quién te pida un consejo. Si me preguntan algo, yo lo respondo con gusto porque somos personas que practican un deporte y cada quien tiene sus niveles de conocimientos”.

Roller, deporte en crecimiento

Con la autoridad para hablar de este deporte, Félix agrega que el patinaje extremo es una actividad que comienza a tener un auge importante en México, ya que el apoyo de las marcas y patrocinios ha sido trascendental para la creación de espacios de práctica.

“En lo que yo llevó como patinador, casi 14 años, ha habido poco apoyo, antes no había marcas y producciones para apoyar esta disciplina. Había muchas restricciones para patinar, no había skate parks y teníamos que salir a las calles. Ahora pongo el ejemplo de Jalisco, antes había dos parques en Guadalajara y ahora hay 13, en Sonora no había ninguno, solo una plaza adaptada. El hecho de que nosotros comenzáramos con esto, ha ayudado a la difusión de esta actividad”.

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