Suplementos | Por: José Luis Meza Inda Variado “Buffet” en el Exconvento del Carmen Artes Plásticas Por: EL INFORMADOR 17 de abril de 2010 - 01:11 hs Una amplia diversidad de confecciones cocinadas con distintos ingredientes, es la que se presenta durante estos días en los salones de exposiciones, pasillos y corredores del Exconvento del Carmen de esta ciudad, donde Francisco Barreda reunió a siete autores de pinturas y fotografías, de muy diverso calado, dimensiones, colores y sabores. Respecto a algunos de los cuales, ofrezco mi personal opinión. EL SABOR DEL AGUA, DE CARLOS VIDAL Basculando entre la “escritura automática” del surrealismo original y la apropiación de elementos preexistentes propuesta por el dadaísmo, para su revalorización dentro de un presunto contexto estético, se encuentra la obra del joven Carlos Vidal, quien ocupa las salas principales de la planta baja de este recinto. Ahí se pueden observar sus trabajos dibujísticos, gráficos y pictóricos, que según eso, tienen que ver con recuerdos, visiones, huellas y expresiones recogidas aquí y allá, en distintos ámbitos y épocas, por el itinerante autor. A veces la obra se reduce a minimalistas garabatos producto de la propia fantasía; a veces, transfiere formas, figuras y símbolos ancestrales que se proyectan sobre manchas o fondos de color con la intención de convertirse en verdaderas obras de arte, finalidad que desde luego queda a juicio y gusto de cada espectador. AIRE-TIERRA-AGUA, DE PENÉLOPE DOWNES La decantada experiencia, solidez técnica, imaginación, sensibilidad y profesionalismo de la maestra Downes, reaparecen en la muestra de obra reciente puesta a la consideración del público en este lugar. Compuesta en torno a dichos tres elementos esenciales, estos son mero pretexto para que la autora vuelva a hacer gala, tanto de su calidad expresiva, como del rico contenido conceptual de su pintura. Sus composiciones, de un aparente paisajismo realista, resueltas con firme trazo y certero cromatismo, captadas desde originales perspectivas, puntos de vista y ángulos compositivos, superan sin embargo lo puramente descriptivo para proyectarse como misteriosos escenarios, en cuyo trasfondo se haya oculta una segunda realidad, profunda y significativa, de estructuras casi abstractas, e impregnada de asociaciones emocionales y conceptuales que únicamente pueden ser captadas por miradas sensibles y capaces de sintonizar con el talento creativo de esta excepcional autora. CADA QUIEN EN SU REALIDAD, DE SUSANA HUBERT DURÁN Esta joven pintora muestra una galería de retratos, no sé si de personajes reales o imaginarios, pero que de una forma u otra, en su mayoría, tratan de reflejar, no las apariencias epidérmicas de los modelos, sino sus semblante interior, su situación anímica, buscada y proyectada a través de rasgos grotescos, sarcásticos, dolorosos o violentos y que ponen de relieve las heridas o dramáticas cicatrices de la triste condición humana. Dichas intenciones han sido cabalmente reforzadas, mediante el empleo de un estilo y técnica arrebatadamente expresionistas, donde campean los vigorosos trazos y de un decidido manejo del pigmento y los pinceles, subrayando con esto dicha realidad alternativa, y logrando así, algunas imágenes verdaderamente impactantes y conmovedoras. INSTANTES Y FRAGMENTOS DE BLANCA DORANTES Bajo la apariencia, a primera vista, de pequeñas obras de abstracción lírica, esta pintora logra condensar, usando acrílicos y acuarelas, sugerentes atmósferas paisajísticas de colorido sobrio y entonado, que sin duda deben ser reflejo de su suelta imaginación y delicada personalidad, de su visión sensible e intima de la naturaleza, que insisto, sintonizan muy bien con ese manejo pulcro y efectivo de las sutiles manchas, tamizadas vibraciones lumínicas y atinadas densidades cromáticas. DIÁLOGOS INTERMITENTES, DE GUADALUPE MORAZÚA Aquí sí, en estos cuadros de amplias dimensiones de esta maestra queretana, está representada la abstracción pura y dura, enriquecida con una amplia variedad de recursos líricos, geométricos y matéricos. Esa atinada combinación de planos, manchas, veladuras, texturas y grafías, ese eclético manejo del lenguaje plástico y esa actitud de libertad expresiva, dan como fruto pinturas elocuentes en su cifra y signo; atrayentes óleos, siempre proporcionados y equilibrados compositivamente e igualmente expresivos, limpios y armónicos en su cromatismo. Son obras que en suma, sosiegan el ánimo y avivan la pupila. Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones