Viernes, 17 de Octubre 2025
Suplementos | Primera parte

Valores, Moralidad y Ciencia

A veces asumimos que cuando se habla de moralidad, se hace referencia a la experiencia o ideología personal

Por: EL INFORMADOR

     Durante siglos, filósofos y teólogos se han ocupado de las cuestiones relativas a los valores morales. En los últimos tiempos, disciplinas científicas como la cosmología, la biología evolutiva o la neurociencia están afrontando las preguntas más profundas acerca de nuestra existencia. Incluso el alma, la conciencia, el sentido de la moralidad y el libre albedrío se encuentran bajo escrutinio científico. En este marco de profunda indagación, el escritor y filósofo Sam Harris propone que los valores morales no deberían estar sujetos a perspectivas subjetivas y culturales, sino a hechos científicos reconocidos de los que se sabe que propician el bienestar de los bienes humanos. De acuerdo con esto, los valores podrían ser evaluados de manera objetiva desde la ciencia para favorecer a aquéllos que garanticen el bienestar humano, y no a aquéllos que propicien el sufrimiento. Y cabe aclarar lo que entendemos por “objetivo” y “subjetivo”. Cuando decimos que razonamos objetivamente, queremos decir que estamos libres de sesgos de todo tipo (ideológico, de sentido común, etc.), que estamos abiertos a refutación y argumentos en contra, y que conocemos aspectos relevantes del tema en cuestión basados en hechos evidentes. Una de las características esenciales del conocimiento y del método de la ciencia, es la objetividad. Por el contrario, el razonamiento --si puede llamarse así-- subjetivo está regido por la experiencia e ideología personal y, en muchas ocasiones, no admite contradicciones por estar gobernado por intereses particulares.

     Por otra parte, a veces asumimos que cuando se habla de moralidad, se hace referencia a la experiencia o ideología personal, por lo que la moralidad es de suyo subjetiva. Me parece que esta es una apreciación incorrecta, pues siempre llevará a un relativismo generador de conflictos. Puesto sobre la mesa el concepto de que el valor es aquello que garantice el bienestar humano, y la moralidad  (cualquier idea o concepto que pueda cada persona asociar con el término) se relaciona, realmente, con las intenciones y comportamientos que afectan el bienestar del ser humano, llegamos al siguiente punto: ¿qué entendemos por bienestar? Parece ser que la generación de una sociedad global en la que el bienestar es primordial, estaría sustentada en equidad, justicia, compasión y un conocimiento general objetivo de las realidades terrenales. Además, en el bienestar está implícita, de manera particular, los temas de la salud y la felicidad. Sin embargo, podría alguien argumentar que esta postura es subjetiva, pues alguien más podría no relacionar valores ccon bienestar. Cierto. Pero nuestro punto de vista es que, definitivamente, el bienestar es valioso en sí mismo, tal como lo es, por ejemplo, la vida.

    El bienestar, ya sea personal o colectivo, se ve afectado profundamente por muchas situaciones que, desafortunadamente, en nuestro medio y en nuestra época representan fuertes problemas sociales y de salud. De acuerdo con expertos en la materia, estos problemas se pueden agrupar dentro de cuatro categorías: 1. Adicciones y sus consecuencias fatales; 2. suicidios; 3. desórdenes alimenticios; 4. violencia de género. Y nuevamente, como se mencionó antes, el subjetivismo traerá opiniones encontradas, ya que, por ejemplo, para alguien la violencia de género puede ser buena o, al menos, justificada. Sin embargo, es también evidente que una gran parte de la población en nuestra cultura está en contra de ello, por lo que me referiré exclusivamente al caso que ocuparía un 80 % --como mínimo-- de la población. El 20% restante estará integrado por quienes piensen del bienestar, en otros términos, por psicópatas y sociópatas, y por practicantes de otras posturas culturales, como musulmanes, talibán, nazis, etc.

    El punto de partida es que nosotros somos personas, lo cual quiere decir que no somos cosas o animales y que estamos dotados de una dignidad, la cual se entiende, generalmente como la cualidad de valioso. Esto significa que el ser humano es valioso en sí mismo y, en consecuencia, merece su bienestar. Así, podemos partir del hecho de que los problemas sociales e individuales mencionados son el fruto del atropello de la dignidad y moral objetivos. La ciencia, con su método, es la que nos proporciona los criterios adecuados para tal reconocimiento y, como veremos en los siguientes artículos, existe una coincidencia cardinal entre los hallazgos científicos relacionados con los problemas anteriores y la forma de vida evangélica. Que el Señor nos bendiga y nos guarde.

Antonio Lara Barragán Gómez OFS
Escuela de Ingeniería Industrial
Universidad Panamericana
Campus Guadalajara
alara@up.edu.mx      
 

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