Suplementos | Una historia para reflexionar Todos tenemos un fin Hay vida después de la muerte Por: EL INFORMADOR 25 de septiembre de 2010 - 13:49 hs ¿Hay vida después de la vida? ¿Todo termina cuando una persona muere? ¿Podemos creer los testimonios de aquellos que han muerto, y han podido regresar a este mundo? ¿Existe la reencarnación? ¿Vamos evolucionando en mejores seres a medida que reiniciamos el ciclo de la vida? Estas preguntas han despertado el interés de los seres humanos durante muchas generaciones, y se han levantado todo tipo de creencias al respecto. Por eso es tan valioso y trascendente lo que Jesús explicó, y que quedó registrado en el relato de Lucas 16, 19-31. Básicamente se trata de la historia de un hombre rico que vivió espléndidamente, mientras que a sus puertas vivió un limosnero llamado Lázaro, quien experimentó todo tipo de males. Cuando ambos murieron, cada uno fue llevado a un lugar diferente: Lázaro pudo descansar al cuidado del patriarca Abraham, mientras que el hombre rico fue a un lugar de tormento. Tomando como base la historia que Jesús contó a los judíos, podemos llegar a importantes conclusiones. Hay vida después de la muerte. Una vez que el rico y Lázaro murieron, no quedaron extinguidos, sino que siguieron manifestando vida, aunque en otra dimensión. Contrario a la idea de que “todo termina aquí”, Jesús enseñó repetidamente que hay otra vida después de esta vida; de hecho su ministerio y su muerte en la cruz están conectados con esta verdad. Él mismo resucitó para mostrar que hay una vida que sigue después de que morimos. Con todo, algunos pudieran creer esto, pero de una manera parcial, creyendo que no sólo hay vida después de la muerte, sino que es una sucesión de vidas subsecuentes; esto nos lleva a la siguiente verdad que enseñó Jesús. No hay reencarnación. El rico y Lázaro no experimentaron nuevas etapas de desarrollo, sino un estado final de existencia. No sólo a través de esta historia, sino a través de muchas enseñanzas, Jesús declaró que hay UNA sola vida después de la muerte y que esa vida permanece por el resto de la eternidad. En esa nueva etapa de la vida hay recuerdos de la vida en la tierra. El hombre rico mantuvo en su conciencia la realidad de que tenía familia en la tierra, y que estaban en peligro de seguir sus propios pasos después de morir; evidentemente ese destino no era deseable para nadie, por lo que el hombre rico trató de hacer algo por su familia, pero ya no era posible. Una vez que termina nuestra vida en esta tierra, ya no puede hacerse nada por cambiar el destino eterno, por eso es tan importante tomar HOY las decisiones que van a afectar nuestra eternidad. Hay dos destinos eternos: el cielo y el infierno. Tanto el rico como Lázaro llegaron a un lugar donde pasarían la eternidad. Aunque la historia sólo tenía dos personajes, y cada uno llegó a un lugar diferente, el resto de las enseñanzas de enseñanzas de Jesús confirma que hay un cielo y un infierno, y nada más; por lo tanto, y a medida que vamos entrelazando las verdades que el Maestro nos enseña a través de esta historia, es muy importante asegurarnos de que pasemos la eternidad en el cielo. Lo que hacemos en la tierra determina en dónde pasaremos la eternidad. En el lugar donde el rico y Lázaro llegaron, se menciona que la vida que ellos llevaron en la tierra determinó su destino eterno. Sin embargo, debemos tener cuidado de no confundir la idea de que, si sufrimos aquí, entonces gozaremos allá, y que si gozamos aquí, sufriremos allá. Ese no es el mensaje que Jesús predicó. Lo que el Maestro dijo fue que si creemos en Él, entonces seremos salvos, a pesar de que nuestra vida en esta tierra fuera muy difícil o muy agradable; por el contrario, si no creemos en Él, estaremos condenados, a pesar de que pudiéramos haber tenido una vida difícil aquí en la tierra. Lo que determina nuestra salvación es nuestra fe en el sacrificio de Jesús en la cruz, creyendo que su muerte perdona nuestros pecados. Ángel Flores Rivero iglefamiliar@hotmail.com Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones