Suplementos | «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede soportarlo?» Todo o nada Al igual que en todo lo referente a nuestra vida y nuestra relación con Dios, Él lo quiere todo o nada Por: EL INFORMADOR 27 de agosto de 2012 - 06:40 hs El más grave peligro para el cristiano en la época actual a la que se le ha dominado como la ‘Época del Postmodernismo’, es el de llegar a perder la verdadera fe. Sin ánimo de exagerar, pero sí de enfatizar en esta triste y preocupante realidad, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que una gran mayoría de bautizados están en el proceso, en vías de perderla, cuando no sea que la han perdido ya. Pero, ¡ojo!, nos referimos a la verdadera fe, la que como afirma la Palabra de Dios: “es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven”. La que es también “la respuesta positiva a la Palabra de un Dios que sabemos que es un Padre amoroso”. Y así podríamos hacer mención de otras definiciones más; todas giran en torno al hecho de “creer y creerle a Dios y a su Palabra; confiar cabalmente en Él; obedecerle a Él; depender totalmente de Él y abandonarnos absolutamente en Él”. En esto consiste la verdadera fe, y no en sentimentalismos y emociones; mucho menos en superficialidades o parcialidades; y todavía menos en convencionalismo o en comercialismo, es decir en condicionarla para obtener algún beneficio. Al igual que en todo lo referente a nuestra vida y nuestra relación con Dios, Él lo quiere todo o nada. Si nuestra postura es la de creerle solo parcialmente y aceptar únicamente aquello que nos conviene, que nos es fácil, o que va de acuerdo con nuestros criterios o planes, no estaremos jamás en comunión con Él, ni podremos aspirar a la plenitud que nos destine a una eternidad en su presencia. Así les sucedió a aquellos hombres y mujeres de los cuales nos habla el evangelio de San Juan cuando Jesús les habló del Pan vivo bajado del Cielo; diciéndoles además: “mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”. (Cfr Jn 6, 55-56); dice textualmente el relato: “Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede soportarlo?». Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo” (Id 66). ¡Cuántos hombres y mujeres que, habiendo sido bautizados y que han vivido por años como cristianos católicos, hoy por hoy real o prácticamente han perdido la fe en la presencia real y verdadera de Jesús en la Eucaristía! Ello ha significado o está comenzando a significar, la debacle de su fe, porque si no creen en lo que dice Jesús acerca del misterio central, la fuente y el culmen de nuestra vida cristiana, ¿en qué van a creer? Aun están a tiempo de recapacitar. Francisco Javier Cruz Luna Temas Religión Fe. Lee También En misa de bienvenida de "La Generala", cardenal pide por una reforma judicial justa "La Virgen me salvó del cáncer de mama", agradecen la vida, salud y bienestar en la Romería 2025 Veinticinco años Evangelio de hoy: Jesús se deja encontrar en nuestro sufrimiento Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones