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Lunes, 18 de Noviembre 2019
Suplementos | Palacio: señales ¿de humo?

Tapatiez

Por fin mi querida ciudad se convierte en metrópoli

Por: EL INFORMADOR

Por fin mi querida ciudad se convierte en metrópoli, en cosa importante y del primer mundo, y eso lo digo porque por fin después de una larga espera, tenemos en Guadalajara un Palacio de Hierro con todas las de la ley. ¡Ya era hora!

Llegué a sentirme, -sí, de sentidito jarro de Tonalá- cuando abrieron una tienda en Monterrey, cuando la ciudad industrializada tiene al vecino país del norte y a todas sus marcas y malls, outlets y demás tiendas del primer mundo ahí tras lomita... Y los tapatíos ¿qué? Bueno pues como cosa adrede, allá abrieron la tienda a todas luces, con una fachada de cristal impresionante y todo funcionando tal cual debe ser... Acá, bueno, primero que nada las cosas no han sido ni por un poco equiparables.

Al día siguiente de la tremenda fiesta inaugural, fui a hacer un recorrido por la tienda, y para mi sorpresa, el estacionamiento -que la noche anterior no vislumbré- lucía gris, plano, lleno de polvo y tierra. Los pasillos apenas divididos por columnas de concreto y los autos y camionetas último modelo  eran lo único que se veía. Seguí las indicaciones de los trabajadores antes de ubicarme. Total bajé de mi auto y me dispuse a perderme en el majestuoso mundo de las marcas: Burberry por aquí, Louis Vuitton por allá, Gucci más allá, cuando acordé ya era hora de partir y ahí comenzó el suplicio.

Salí tranquilamente y comencé a buscar mi auto, en tal espacio no encontré nada, pero seguí, quizás no lo encontraba por desorientado o despistado, pero después de una hora buscando comencé a preocuparme.
Pasó entonces media hora más, en la que por supuesto mi humor no era el más adecuado; me dirigí entonces a la gente de seguridad y ellos también iniciaron la búsqueda sin obtener resultados.

En ese momento pensé de todo, cuando entonces el encargado se acercó a mí y me cuestionó: “¿Ya checó en el piso de abajo?” En mis adentros grité: “¿Qué piso de abajo?”. Pero con paciencia le dije: “Tengo entendido que ese aún está cerrado”. Lo que siguió es historia, entre tanto encontré el auto.

Yo digo si la cosa es ser fresas y del primer mundo ¿cómo se atreven a no tener señales en un estacionamiento de esas dimensiones y con todo, abrirlo?

Así que tenga cuidado, trate de contar piedras y columnas antes de darse una vuelta por ahí no vaya a ser que pierda -además del carro- la cabeza.

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