Suplementos | Una revisión ácida Tapatiez Procuramos que las ideas que lo integran sean cada vez menos quejumbrosas e irónicas Por: EL INFORMADOR 28 de septiembre de 2008 - 06:02 hs Nosotros, los que nos entregamos a la muy complicada y noble tarea de rellenar este breve espacio -es difícil, aunque no lo crean-, procuramos que las ideas que lo integran sean cada vez menos quejumbrosas e irónicas. Y no es que seamos infelices viviendo en esta bella ciudad llena de baches, de cajeras de supermercado que detestan su trabajo y hacen esperar al cliente horas y horas, de gente que no sabe caminar por el centro, de transporte público ineficiente... Nada de eso. Somos conscientes de lo que tenemos, solamente. Y Guadalajara no deja de dar sorpresas. A veces es tan surrealista como la mejor obra de algún artista exponente del género. Así cómo, pues. Y es que cuando no son los acontecimientos políticos o públicos, son las lluvias -cómo duelen las aguas en la ciudad-, la implementación de leyes absurdas o cualquier otra cosa que se atraviese en el día a día. Es casi imposible pasar de largo todos estos sucesos sin hacer una revisión quizás ácida, quizás a medias de un análisis completo, pero sí con la perspectiva de alguien que vive y padece en Guadalajara. A lo largo de este medio centenar de ejemplares editados de Tapatío -¡casi un año!- ha pasado de todo un poco en la ciudad. Y aquí, en este bonito suplemento sabatino, hemos tratado, desde diferentes ópticas y plumas, darle un tratamiento a cada una de esas cosas y temas que, se supone, como buenos tapatíos nos deben de interesar -ya saben, queridos y distinguidísimos lectores: estamos abiertos a propuestas, quejas, traumas y demás-. En conclusión: dicen que la felicidad no es algo espacial. Eso quiere decir que de Tapatilandia no depende el número de sonrisas y lágrimas que desprendan sus habitantes. Probablemente sea cierto. Pero si se trata de algo circunstancial, entonces que cada quien dé su definición de lo que es ser feliz. El caso es que, con todo y esos baches infernales, esa agua maldita que sube a niveles inusitados y esa gente que en ocasiones parece detestable, vamos a seguir quejándonos en este espacio -por otros 50 o los números que usted nos permita- y donde sea necesario. Nomás porque queremos que Guadalajara sea un poquito mejor. Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones