Suplementos | Javier Audirac Tangos y un adiós… Periscopio Por: EL INFORMADOR 28 de agosto de 2009 - 19:43 hs Sin duda alguna debo a mi padre los cimientos de mi formación como melómano, en casa contábamos con una colección bastante respetable de discos de acetato, donde las obras clásicas predominaban, pero también se sumaban joyas como el Sticky Fingers de los Stones, las sesiones con cuerdas de Charlie Parker, recopilados de Edith Piaf y Jacques Brel, el Qué Rico Diablo de Three Souls in My Mind, y un álbum triple que recababa los mejores temas del rey del tango, el inmortal Carlos Gardel. Una tarde fortuita de verano hace quince años aproximadamente me re encontré con este material Gardeliano, y llamaron mi atención fuertemente dos temas de la colección, “Mano a mano” y “Tomo y obligo”, dramáticos sobremanera, la más clara muestra de un despecho desgarrador inmaculado a guitarra y voz. A partir de entonces cada que escucho un tango sin razón alguna viene a mi cabeza la imagen de mi padre, ese hombre duro al que podría denominar como el último gran adolescente, aquel al que en mi infancia le inventé cientos de profesiones –futbolista, luchador, macro empresario, político – pasando por alto sus dotes como crítico, cineasta y escritor, pero sobre todo su gran calidad humana, en fin, el jefe dejó este mundo el pasado 17 de agosto, su legado 4 libros de poesía, varios documentales y una aparición en Los Desposeídos (2008) del novel director Emilio Aguilar Pradal que será exhibido en la Sección Documental del séptimo Festival Internacional de Cine de Morelia en octubre próximo. Redireccionando esta nota que habla de tangos, desde hace unos meses anda por la ciudad un combo que se hace llamar “El esquinazo” en honor al clásico de Angel Villoldo, inmortalizado por el Morocho del Abasto. El septeto integrado por Mauro Rosario (voz), Pablo Testa (guitarra), Charly Mastrazzi (guitarra), Esteban Pizzimenti (contrabajo), Teresa Barros (bandoneón), Jacqueline Ayón (violín) y Abel Chelak (percusión) han tomado por asalto varios foros alternativos como El Calavera, El Cardenal, Café Candela, Carlito’s Bar, La Matera y El Scratch, ejecutando magistralmente los grandes clásicos de la pampa de antaño –hay que checar muy de cerca a su frontman es un show aparte-. El viernes pasado durante su presentación asaltaron a mi mente todos esos recuerdos infantiles que sonaban por los parlantes de la tornamesa portátil, cuando sonó el citado “Mano a mano” las lágrimas aparecieron sin chistar, al terminar sostuve una larga charla con Mauro respecto a lo que significaba escuchar esos sonidos después de tantos años, y por primera vez desde que se fue mi progenitor. Ahora pienso que previamente me despedí de sus cenizas, pero en ese momento me despedí de su esencia, de su música. www.myspace.com/elesquinazo Temas Tapatío Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones