Suplementos | Cuenta el Evangelio según san Mateo que cuando nació N. S. Jesucristo, apareció una estrella especial en el firmamento ¿Son ciertos los milagros? En el Evangelio según san Lucas, no se menciona la estrella ni los magos, pero sí que un ángel les anuncia a los pastores el nacimiento de Jesús Por: EL INFORMADOR 15 de julio de 2008 - 06:52 hs Tercera parte: La Estrella de Belén Cuenta el Evangelio según san Mateo que cuando nació N. S. Jesucristo, apareció una estrella especial en el firmamento. Unos magos la observaron desde algún lugar de oriente, y dedujeron que se trataba nada menos que del nacimiento del Mesías y se pusieron en marcha para ir a adorarlo (Mt. 2, 1-12). La aparición de esta estrella es, quizás, el milagro más estudiado, y se han ofrecido tantas explicaciones, que hasta se incluye lo más disparatado como que se trataba de un OVNI. Una explicación coherente ha de considerar tantos factores como sea posible. Veamos. En primer lugar, sólo el Evangelio según san Mateo relata este hecho. En el Evangelio según san Lucas, no se menciona la estrella ni los magos, pero sí que un ángel les anuncia a los pastores el nacimiento de Jesús (Lc. 2, 8-20), y en los dos restantes Evangelios no se habla del acontecimiento. En segundo lugar, en la antigüedad el término mago tenía el significado de hombre sabio, el equivalente moderno de un científico. Los magos, entonces, tenían un conocimiento profundo (para la época) de los fenómenos celestes; aunque su ciencia era la astrología –favor de no confundirla con la charlatanería actual–, se consideran como los primeros astrónomos. El relato evangélico concuerda con esta descripción porque, además, al oriente de Jerusalén y Belén se encontraba Babilonia, el centro astronómico más importante del mundo antiguo. En tercer lugar, está el asunto de la fecha. El relato de Lucas sugiere que el nacimiento debió ocurrir en primavera, puesto que esa era la estación en que podría encontrarse a pastores con sus rebaños. Por otro lado, el establecimiento del año del nacimiento de Jesús fue hecho por Dionisio Exiguus, un monje de Rusia que vivía en Roma, muerto en el año 544. Este monje dio como fecha el 25 de diciembre del año 753 de la era romana, que sería el año 1 de nuestra era. Pero Dionisio se equivocó. El Evangelio según san Mateo expresa el nacimiento durante el reinado de Herodes, lo que indica que la fecha debió ser, al menos, cuatro años antes. En cuarto lugar, tenemos el significado de la palabra estrella. San Mateo utiliza esta palabra en singular, quizás porque era un término familiar, ya que aparece 24 veces en el Antiguo Testamento, y el plural u otra palabra relacionada, por ejemplo, con planetas, no aparece. Este hecho es de singular importancia. Vayamos ahora a los hechos astronómicos. Muchos de los eventos que ocurren en el universo tienen una cierta periodicidad, y por ello es posible regresar al pasado para saber cuando, por ejemplo, pasaron cometas y hubo conjunciones de planetas. Un hecho fidedigno y fácil de comprobar es que durante el periodo del año 8 al año 1 a.C., no hubo cometas, y hasta la fecha no se han encontrado rastros de novas o supernovas aparecidas en el mismo lapso. Lo que sí se sabe es que en el año 7 a.C. se dio una conjunción entre Júpiter y Saturno, del tipo conocido como conjunción triple, el que es un evento peculiar. La última conjunción triple ocurrió en 1980 y la siguiente se observará en 2238. Este hecho puede relacionarse con el error de Dionisio en la composición de su calendario. Finalmente, san Mateo escribe que los magos “vieron salir” la estrella, sin especificar con exactitud desde dónde la habían visto; lo más que sabemos es que fue desde el oriente. Sin embargo, lo más probable es que por la posición de los planetas con respecto a las llamadas estrellas fijas, y porque el fenómeno se observó directamente arriba de la región donde se encuentra Belén, la conjunción debió observarse entre las estrellas que conforman las patas del león de la constelación Leo. Este hecho es el más relevante, porque Jesús descendía de la tribu de Judá, para la que su símbolo era un león. Todo coincide, fecha, lugar geográfico de observación en Asia, lugar de la estrella en el firmamento y simbología. Este es el primer caso que utilizo para demostrar la afirmación hecha con anterioridad, de que Dios no viola las leyes de la naturaleza, sino que simplemente acomoda los eventos de manera que coincidan en el momento y en el lugar precisos. El relato de la estrella de Belén tiene el suficiente fundamento como para considerarse verídico, y un auténtico y verdadero milagro. Antonio Lara Barragán Gómez OFS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara “mailto: alara(arroba)up.edu.mx” Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones