Suplementos | La expulsión de demonios tiene que ver con lo que actualmente se conoce como desorden de identidad disociativa ¿Son ciertos los milagros? El origen de esta serie de artículos es la idea de David Hume sobre el concepto de milagro como una suspensión de las leyes de la naturaleza Por: EL INFORMADOR 8 de julio de 2008 - 09:25 hs Segunda parte: Milagros de conversión El origen de esta serie de artículos es la idea de David Hume sobre el concepto de milagro como una suspensión de las leyes de la naturaleza. En la primera parte, se puso de relieve que los milagros de resurrección nada tienen que ver con tal idea. En esta parte mencionaremos los otros tres milagros de conversión, y en lo que resta siempre tendremos en cuenta las concepciones etimológicas del griego y del hebreo mencionadas en la primera parte. La sanación de enfermos tiene una vasta variedad de ejemplos. La situación milagrosa se da cuando el enfermo se recupera de manera prácticamente espontánea después de que se ha hecho oración por él o ella, con la restricción de que un médico calificado ha desahuciado a la persona enferma o cuando ésta no puede pagar un tratamiento. Como en el caso de las resurrecciones, a la fecha no se cuenta con estadísticas que indiquen cuáles y cuántas sanaciones se obtienen por oraciones o, quizás por autosugestión, lo cual es poco probable en casos, por ejemplo, de cáncer o de fracturas; sin embargo, tampoco existe ningún caso en que la sanación por oraciones sea inconsistente con las leyes de la naturaleza. Uno de los milagros ocurridos en Lourdes consistió en la sanación de un hueso fracturado que sanó con rapidez inusual. En el tiempo, las recuperaciones de una fractura siguen una gráfica denominada Distribución de Gauss, que tiene forma de campana. Esto es, un 66% de los casos tienen un promedio de varias semanas para sanar, mientras que una mitad del resto tarda más tiempo y la otra mitad tarda menos tiempo. Este caso, como casi todos los demás, se realizan de acuerdo con las leyes de la naturaleza actuando muy a nuestro favor, o sea, de manera milagrosa. La expulsión de demonios tiene que ver con lo que actualmente se conoce como desorden de identidad disociativa, por el que las personas con este mal aparentan tener varias personalidades. En el pasado las diferentes personalidades se asociaban a seres sobrenaturales, los demonios. Existen varias curas para esta enfermedad, cuyo punto común es suprimir todas las personalidades, excepto una, la personalidad central, a la cual el psicólogo clínico la convence de ignorar a las otras. Todos los reportes de la cristiandad sobre “posesos”, son consistentes con el desorden de identidad disociativa. Así, si una de las personalidades asegura ser un demonio y se convence a la personalidad central de que una ceremonia religiosa destruirá la personalidad demoníaca, lo más probable es que así ocurra. Y para esto tampoco se viola ninguna ley de la naturaleza. Por supuesto que la doctrina católica asegura que existe un demonio particular, Satanás, quien es el amo y señor de los demonios menores. Su existencia puede entenderse no en el nivel psicológico sino en el genético, con lo cual se manifiesta en el cerebro generando comportamientos asociados con los sociópatas, algunos sicópatas o con personalidades inherentemente perversas que no manifiestan arrepentimiento por sus actos. Tales casos son también consistentes con el desorden de identidad disociativa, por lo que así visto, Satanás no sólo existe realmente, sino que es el amo de todos los demonios menores. En cuanto al cuarto milagro de conversión, las visiones, el ejemplo clásico es la Anunciación: el arcángel Gabriel se le aparece a María para anunciarle que dará a luz un hijo aun sin conocer varón, milagro que aceptamos sin problema quienes profesamos la fe católica. Por otro lado, se sabe que un 42% de los conversos en Sudáfrica se convirtieron del Islam al Cristianismo, porque tuvieron visiones en las que se les dice que Jesús es Dios. En todos los casos, aquellos que ven visiones saben o creen que tales visiones son posibles, y los escépticos no tendrían reparo en aceptar que la autosugestión juega un papel importante; sin embargo, ningún converso interpreta de ese modo la visión. La evidencia acumulada muestra que lo más probable es que el escéptico esté equivocado. Los milagros no violan, jamás, las leyes de la naturaleza. Creer lo opuesto, es una idea asociada con la herejía maniquea y no con el Cristianismo tradicional. Un milagro es un suceso altamente improbable desde el punto de vista humano, pero inevitable cuando se comprende exactamente hacia dónde quiere Dios que vaya la historia universal, y representa la manifestación directa de Dios en el universo. Antonio Lara Barragán Gómez OFS Escuela de Ingeniería Industrial Universidad Panamericana Campus Guadalajara alara(arroba)up.edu.mx Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones