Domingo, 12 de Octubre 2025
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'Síganme y los haré pescadores de hombres'

Jesucristo nos llama a seguir y difundir su palabra

Por: EL INFORMADOR

Memorial octogonal construido recientemente como protección de la casa de san Pedro. ESPECIAL /

Memorial octogonal construido recientemente como protección de la casa de san Pedro. ESPECIAL /

GUADALAJARA, JALISCO (26/ENE/2014).- Al noreste del Lago de Galilea, en la ciudad de Cafarnaúm, empezó el Señor a predicar la buena nueva.

Allí la noticia, allí el anuncio de la llegada de un nuevo tiempo. Noticia es la divulgación o proclamación de un hecho o de una doctrina. Allí, a la vez, un hecho: ya llegó el reino esperado; y una noticia: la salvación viene por Cristo.

Como lo anunció el profeta, después de siglos de tinieblas, en el  portal de Belén brilló la luz; resplandeció e ilumina desde entonces a todos los hombres.

Decir luz es entender la verdad.

Cristo es la luz e, iluminados, los cristianos han podido y pueden con esa luz responder a las grandes interrogantes del hombre de cualquier siglo y condición.

La luz, que es Cristo, vino a dar la respuesta plena, cierta y consoladora, de que cada ser humano, hechura única e irrepetible de Dios, está destinado a vivir eternamente después de un breve paso en el espacio temporal llamado vida.

Cuando alguien se acerca a Cristo, se le disipan, se alejan, tinieblas y temores.

Esta presencia de Cristo es el comienzo del ministerio para salvar a todo el género humano.

“Todos los hombres estan llamados a formar parte del pueblo de Dios”.

Formar parte de la Iglesia es una gracia muy grande, es ser miembro del cuerpo de Cristo —Él es la cabeza—  y en la Iglesia ha depositado el Señor el tesoro de su doctrina y las gracias infinitas en los sacramentos.

Todo empezó allí, a la orilla del lago donde Cristo les dijo a Simón, Andrés, Santiago y Juan —pescadores los cuatro— : “Síganme y los haré pescadores de hombres”.

José R. Ramírez M.

LA PALABRA DE DIOS

PRIMERA LECTURA:

Isaías 8, 23 -9, 3

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz”.

SEGUNDA LECTURA:

Primera carta de San Pablo a los corintios 1, 10-13. 17

“En nombre de nuestro Señor Jesucristo: pónganse de acuerdo y no estén divididos”.

EVANGELIO:

San Mateo 4, 12-23

“Se retiró a Galilea, se estableció en Cafarnaúm, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías”.

• La provincia

Galilea, la tierra que le dio uno de los títulos con los que se le conoció a Jesús, también llamado el Nazareno, es una región situada al norte de Israel, entre el Mar Mediterráneo y el Valle de Jezreel. Galilea en hebreo significa: “La provincia”.

Es una región de colinas, entre ellas el célebre Monte Tabor, lugar en el que, según la tradición cristiana, ocurrió la Transfiguración de Jesús. En esta provincia de Galilea se encontraba el poblado de Cafarnaúm, nombre que significa pueblo de Naúm, uno de los antiguos profetas. Fue este pueblo el elegido para muchas de las predicaciones de Jesús, por lo mismo también se le llamo: “El Galileo”.

En esta región, según la tradición, también se encuentra la casa del apóstol Pedro, de forma casi cuadrada, con lados de cerca de 7.50 metros comunicaba con un patio al sur y otro al norte. En el lado oriental, en un espacio libre había un horno de tierra refractaria. Aún se conserva en buen estado el umbral a través del cual se entraba al patio norte.

A partir de la segunda mitad del siglo I comienza a distinguirse de todas las demás casas que han sido excavadas. Los muros fueron revocados con esmero; el suelo fue cubierto con capas de yeso y fue adaptada como iglesia doméstica, donde se reunían los judeo-cristianos de la ciudad. De esta época hay allí muy pocos restos de cerámica y en cambio se encontraron gran cantidad de lámparas.

Necesitamos más oración por la Paz

Hace unos días una amiga me envió un mensaje con una paloma y una oración para pedir la paz.

Esto es precisamente lo que necesitamos en estos momentos, unir nuestras voces, para que rompiendo espacios lleguen a todos los corazones y sea posible reconstruir un poco la paz tan vulnerada en estos momentos.

Es verdaderamente una vergüenza que sea precisamente este tema por el cual somos noticia en el mundo. No creo que sea esto lo que Dios quiere…

Pero ciertamente no se trata tan sólo de alzar laa voz y pronunciar discursos, se trata de hacer algo también en nuestro ambiente, y en el propio corazón para que Dios le haga llegar el rocío refrescante y vivificante de esa paz, que si nosotros no somos capaces de lograr, nos la de como gracia y don.

Hoy por hoy las comunicaciones, nos invaden, las redes sociales nos ayudan a hacer llegar mensajes hasta lo más recóndito de la tierra. Y nosotros que tenemos estos medios privilegiados en nuestras manos, tenemos el compromiso de hacer llegar un mensaje en nombre de Cristo Jesús para que empiecen a germinar en los corazones semillas de perdón, de tolerancia, de concordia y lograr así una nueva era de tranquilidad en nuestra patria.

Pero ese compromiso nos atañe mucho más de cerca, se trata de que cada uno de los que oramos por la paz y la pedimos a Dios hagamos algo concreto para que de verdad haya paz en el propio corazón y así empecemos a irradiarla, como por contagio.

Necesitamos urgentemente profetas de la Paz, no de violencia, de perdón, más que de venganza. Es cierto que a estas alturas habrá quienes tengan resentimientos o deseos de venganza, pero esto es lo más grande que se puede ofrecer a Dios cuando en su nombre se ofrece y se da el perdón.

Recuerdo que alguna vez oí que los michoacanos se creían mucho… si esto es cierto, que nos lo hagan ver dando pruebas de que son capaces de superar odios, envidias, rencillas y ambiciones de riqueza y de poder. Entonces reconoceremos su grandeza y elogiaremos ese paraíso que hasta en las canciones se pregonaba y nos llevaba a recorrer con alegría y entusiasmo esa tierra hermosa, que de verdad lo es.

Que no se le aplique a este hermoso Estado aquella chanza sarcástica que se acomoda según las circunstancias: Dios creó una tierra hermosa, la dotó de paisajes y belleza inigualables… pero… como un error, puso allí a… los habitantes.

ORACION PARA PEDIR LA PAZ

(Tomada del libro: invitación a la Paz)

Dame, Señor, paz en mi corazón.

Paz en mi vida…
y yo haré de ella una semilla
que lleve a todos tu palabra
para que otros conozcan
el tesoro que supone la paz.

Yo quiero que la paz florezca
entre mis manos,
quiero llevarla a todos
y comunicar tu amor.

Ayúdame ahora y siempre
a ser agente y constructor de paz,
a llevarla conmigo a todas partes
y hacer de mi vida una misión de paz.

María Belén Sánchez, fsp

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