Suplementos | Desde hace décadas vivimos una de las más inhumanas, perversas y nocivas campañas Sí a la vida En nuestro medio y hasta en nuestro entorno existen personas que para satisfacer su ambición desmedida son capaces de cualquier cosa Por: EL INFORMADOR 13 de febrero de 2012 - 07:02 hs Hace ya mucho tiempo asistí a una serie de conferencias en las que el expositor aseguraba cómo en el mundo existían grupos de poder, si bien no secretos en su naturaleza, sí muy discretos en sus acciones, y que sin embargo tenían una repercusión verdaderamente enorme en la vida de la humanidad, cuyos propósitos eran de obtener tal poder, que llegarían a la dominación, explotación y esclavización de la raza humana --comenzando con los más débiles, pobres e incapaces de resistirles--, con el fin de apoderarse de la mayor parte de los recursos y la riqueza de los pueblos. En aquel momento se me hicieron algo exagerados los planteamientos del ponente. No obstante, en el correr de los años y como se han venido dando una serie de acontecimientos, concluyo que, si en nuestro medio y hasta en nuestro entorno existen personas que para satisfacer su ambición desmedida -- la cual más allá que el tener, que ya que éste se constituye en un medio, está el hacer sentir su superioridad, su poderío, su “grandeza”, dándole rienda suelta a su soberbia, orgullo, vanidad, etc.--, son capaces de cualquier cosa, cuánto más aquellos que se congregan en grupos, ya sea por raza, religión, negocios o familias, y máxime si ya es por costumbre ancestral, y se proponen cualquier cosa sin importar los medios a utilizar, así como la dignidad, la libertad, la justicia y todos los derechos inalienables del ser humano. Desde hace décadas vivimos una de las más inhumanas, perversas y nocivas campañas que, según el discernimiento de reconocidos pensadores y observadores, está siendo orquestada e implementada por este tipo de grupos de poder e influencia alrededor de todo el orbe, y que está siendo y será una de las más letales. Nos referimos a la promoción de uno de los crímenes más desalmados, abusivos y abominables: el asesinato de niños inocentes e indefensos, a los que se les quita toda oportunidad y derecho a venir y habitar este mundo, conocido como aborto. La situación a este respecto es verdaderamente crítica y enormemente peligrosa, pues se está llegando al punto culminante de todo un proceso de manipulación, de engaño, de presiones, de chantajes en todos los ámbitos y niveles de gobiernos y naciones enteras, ya que no les conviene un crecimiento poblacional que ponga en riesgo su estatus cada vez más sólido y arraigado de riqueza, poder y dominación, y con ello el perder sus posesiones y posiciones en los ámbitos internacionales. Llegó a nuestro escritorio una carta pastoral de un obispo de Estados Unidos, que denuncia abiertamente y desaprueba. Ante la imposibilidad de transcribirla, extraemos de algunos conceptos para darnos una idea de la gravedad de la situación: “Unido junto con todos los obispos y con los estadounidenses de buena voluntad, protesto enérgicamente y tan fuerte como pueda la decisión tomada por la Secretaria del Departamento de Salud y Servicios Humanos, este 20 de enero del 2012, en la cual se requiere forzar a todos los católicos en los Estados Unidos de actuar en contra su conciencia cristiana y apoyar abiertamente el aborto, los medicamentos que lo inducen, la anticoncepción utilizando drogas químico artificiales y la esterilización. En 2010 el presidente Obama firmó una nueva ley, la cual establece la obligatoriedad para todos los ciudadanos de comprar o contratar un seguro de salud, el cual deberá cubrir el costo de estas acciones que son en sí mismas inmorales y contrarias a la ley de Dios. Si este mandato no es rechazado, los católicos se verán obligados por ley a actuar contra su conciencia apoyando esto, lo cual es un pecado grave...”. Hasta aquí el texto de la carta. Deducimos que es tal el poder de estos grupos, que son capaces de “convencer” al mismo presidente de la nación más poderosa de la tierra, para traicionar la constitución y hasta a sus más profundos y personales principios. ¿A qué llevan todas estas consideraciones? Pues nada menos que a cuestionarnos cuál es nuestra responsabilidad ante esta realidad: ¿la de los auténticos cristianos católicos?, ¿la de los que no se las dan de liberales y, lejos de combatirlo, apoyan el aborto?, ¿de los que, por tanto, verdaderamente creen y le creen a Jesucristo, a su doctrina y a la doctrina que predican el Papa y los obispos de sí a la vida y no al aborto? La respuesta es sencilla y nos la da el evangelio de este domingo: seguir a Jesús para ser y actuar como Él, según nos faculta nuestro Bautismo: profetas valientes que anunciemos la Buena Nueva y denunciemos todo lo que l contravenga, en nuestra familia, nuestro trabajo, nuestro círculo social y en todo lugar donde sea posible y prudente. ¡Ya es tiempo de alzar nuestra voz! Porque, por lo demás, ya tenemos garantizada la victoria; la de nuestra fe en Jesucristo, quien con ella venció al mundo y a Satanás, principal promotor de la muerte. (Si deseas una transcripción de la referida carta, solicítala al correo electrónico que aparece al final). Francisco Javier Cruz Luna cruzlfcoj@yahoo.com.mx Temas Religión Fe. Recibe las últimas noticias en tu e-mail Todo lo que necesitas saber para comenzar tu día Registrarse implica aceptar los Términos y Condiciones