Miércoles, 15 de Octubre 2025
Suplementos | La doctrina que predicó Jesús no es compatible con la avaricia

Servir a Dios y al dinero

La doctrina de solidaridad que predicó Jesús no es compatible con la avaricia que engendra el dinero

Por: EL INFORMADOR

GUADALAJARA, JALISCO (22/SEP/2013).- Hace tiempo  conocí a un hombre que poseía una gran fortuna consistente en una alta suma de dinero en el banco, muchas propiedades, varias empresas, y hasta accionista en empresas trasnacionales, no obstante era sumamente pobre pues sólo eso tenía.

Aparentaba ser exitoso y feliz, y, sin embargo, atrás de ese rostro se ocultaba una realidad muy distinta, pues vivía con un gran vacío de amor, de cariño y afecto, de amistad auténtica y desinteresada, de ilusiones, de felicidad, de paz interior y de armonía en todas sus relaciones humanas.

Cierto día acudí a él para solicitarle una colaboración para una obra de caridad en la que se ayudaba a personas muy pobres, marginadas de la sociedad, abandonadas a su miseria y soledad; se trataba de poder proporcionarles una despensa mensual, aunque fuera con lo más básico, para que no pasaran hambre. Le expliqué de qué se trataba y, dado que se reconocía católico, apelé a las palabras de Jesús que dicen: “Lo que hagan por uno de estos pequeñitos, lo hacen Conmigo” (Cfr. Mt. 25-40), esperando una respuesta positiva y no sólo eso sino también entusiasta y esperanzadora.

Sin embargo me quedé con un palmo de narices, no sólo por su respuesta ambigua, sino por todo lo que con ella, -si se me permite la expresión—vomitó. Me dijo que él no estaba para mantener a gente floja, que además la mayoría eran facinerosos; que a él le había costado mucho trabajo, esfuerzo, sacrificio y hasta sufrimiento lograr sus ahorros y tener esos bienes que le asegurarían un futuro tranquilo sin tener que pasar penalidades; se atrevió también a decir que muchos de los que andan pidiendo eran verdaderos vividores y que, por tanto, hasta estaba mal darles limosna, y así siguió vociferando con muchas razones más por las que él no sólo no daba, sino que estaba en contra de los que sí aportaban.

Fue tal mi sorpresa ante su reacción, que no atinaba qué decir, por lo que decidí mejor retirarme, sin estar de acuerdo con su postura y su forma de actuar, aunque sí respetando su decisión.

Tiempo después, me enteré de que este señor había fallecido tras de haber padecido una penosa y dolorosa enfermedad, agravada por una enorme depresión, ya que durante el tiempo que duró enfermo no lo visitó nadie de sus hijos y seres queridos, teniendo finalmente una muerte por demás desoladora. No hace mucho me enteré de que murió intestado y que se había desatado una sangrienta lucha entre los que se creían herederos por apoderarse de los bienes de este hombre, suscitándose odios, envidia y violencia.

Con razón, Jesús afirmó: “Ningún siervo puede servir a dos amos, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No pueden servir a Dios y al dinero.

Francisco Javier Cruz Luna

LA FUERZA DE LA FE

• Padre Pedro de Jesús Maldonado Lucero


Abrumados por las noticias de tantos desastres que estamos presenciando en nuestro país  causa de los fuertes temporales que se han desatado, tenemos que reconocer que necesitamos urgentemente de una buena dosis de fe.

Una fe grande y fuerte, como la que llevaban en el corazón nuestros héroes antepasados que fueron capaces de arrostrar los más cruentos sufrimientos porque tenían una fuerza superior que procedía del corazón.

Fe que ayuda a elevar los ojos al cielo y que alcanza a vislumbrar la luz de Dios y recibir la fuerza y el consuelo que Él prodiga.

Una fuerza que surge desde lo más íntimo del ser para levantarse y avanzar, para salir de sí, y dejar un poco de la comodidad lograda y disponerse a ayudar a los más desvalidos y para desprenderse de algo propio o privarse de  a favor de los otros.

Sacerdote y hombre de fe

Por eso hoy que recordamos al san Pedro de Jesús Maldonado Lucero, un hombre grande con un grande nombre, le podemos encomendar a nuestros hermanos damnificados para que interceda ante Dios y les haga más llevadera su situación.

Y también le pedimos que abra el corazón de aquellos que quedamos al margen de estos desastres, para que nos decidamos a ayudar a estas personas sufrientes, que al fin y al cabo también son nuestros hermanos, nuestros paisanos, compatriotas o como queramos llamarles.

San Pedro de Jesús Maldonado Lucero

El santo que hoy recordamos nació en Chihuahua, y murió cuando habían pasado ya largos ocho años después de haber firmado acuerdos para  que la guerra cristera terminara y la persecución religiosa llegara a su fin.
Relatos fidedignos narran que cuando entraron al templo a aprehenderlo, lo único que él quiso rescatar fue el relicario con las hostias consagradas y que, al descubrirlo uno de sus verdugos lo obligó a que las comiera.

Así firmaba su devoción y amor a Jesús Eucaristía a quien tanto había dedicado tiempo y esfuerzo para formar grupos de la Adoración Nocturna.

Un dato significativo

El Presidente Lázaro Cárdenas se distinguió por su sincero deseo de progreso y de beneficiar a México con proyectos sociales y no obstante haya tenido buenas intenciones con respecto a los aspectos de la libertad religiosa que el pueblo demandaba, la influencia precedente, todavía pesaba fuertemente y la cacería de sacerdotes parecía no tener fin.

En una de sus giras a Guadalajara, el Presidente Cárdenas tuvo una entrevista con los huicholes, y además de prometerles escuelas y maestros, les ofreció darles lo que pidieran. Ellos le dijeron que tan sólo querían ir a México a ver a la Virgen de Guadalupe, y de buena gana les concedió llevándolos en el “Tren Olivo”, es decir en el ferrocarril presidencial.

Por eso hoy vamos a seguir insistiendo en sea desde la fe, de donde brote el impulso para unificar nuestro país y para ayudarnos mutuamente a superar las inevitables calamidades.

• Oración


Señor Jesús tú que viviste entre nosotros como uno de tantos y que sin duda también estuviste expuesto al sol a la lluvia, al frío y a las inclemencias del tiempo, vela por nuestros hermanos que hoy sufren fuertemente los fenómenos meteorológicos… y a, no permitas que quienes tenemos techo y abrigo cerremos el corazón cuando vemos que alguien necesita ayuda; que sepamos darla en tu nombre. Amén

María Belén Sánchez fsp

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